La heroína local SERYU Monika busca ser un símbolo de esperanza: "Mentalmente pasé por un momento duro"

Monika-Seryu

Todos los días hay historias de personas que se esfuerzan por seguir adelante. Tras el comienzo del año Paralímpico, SERYU Monika pone su vista en un verano histórico a nivel deportivo en suelo propio

Con la esperanza de que los Juegos de Tokio 2020 sean un rayo de luz y esperanza, la piragüista Paralímpica SERYU Monika habla sobre el aplazamiento de los Juegos en una entrevista con Tokyo2020.org. Mientras el mundo se enfrenta a la pandemia COVID-19, Seryu, que ha sido seleccionada para formar parte de la selección Paralímpica de Tokio 2020, también ha tenido que superar dificultades debido al aplazamiento. Su fuente de "luz" eran sus compañeros atletas. A través de conversaciones con deportistas de otros deportes, Seryu se dio cuenta de la importancia de tener objetivos, y concluyó que quiere seguir avanzando hasta ganar una medalla de oro en los Juegos de Tokio 2020.

SERYU Monika: mirando hacia el futuro

Todos los días hay historias de personas que se esfuerzan por seguir adelante. Tras el comienzo del año Paralímpico, SERYU Monika pone su vista en un verano histórico a nivel deportivo en suelo propio.

Sin competiciones y sin metas

Seryu se enteró de la postergación de los Juegos mientras estaba en una concentración en Ogimi Village, Okinawa. Las noticias de la pandemia habían llegado a esta pequeña aldea en el norte de Okinawa, que cuenta con una población de alrededor de 3.000 personas. Habiendo asegurado su plaza en el equipo de Tokio 2020 después de quedar quinta en el Campeonato Mundial ICF Parapiragüismo de 2019, estaba ansiosa por competir en los Juegos, pero se enteró de su aplazamiento al ver las noticias de la noche.

"En ese momento, mi entrenador y yo nos miramos y dijimos "¿Qué hacemos?". Estoy contenta de que solo se aplazaran, porque algunos atletas pensaban que tendrían que cancelarse. Como no pasó, pude mantener una actitud positiva", dice la palista.

Entonces solo faltaban cinco meses para los Juegos. Y ahora quedaban 17. Aunque al principio estaba satisfecha por contar con más tiempo, el resto de consecuencias pronto empezaron a salir. Las competiciones nacionales y los campeonatos del mundo fueron cancelados. Todos los eventos que tenía previstos desaparecieron de su calendario. Así que, como el resto de personas en el mundo perdían las actividades sociales, el tiempo extra derivado del aplazamiento de los Juegos se convirtió en una fuente de angustia para Seryu.

"Poco a poco esto comenzó a darme golpes, como pequeños golpes en el cuerpo. Con los torneos cancelados, perdí la noción de hacia qué objetivo estaba trabajando. Era la primera vez para mí que no tenía competiciones durante tanto tiempo y mis entrenamientos se empezaron a enfocar más al mantenimiento que a la mejora. Mentalmente pasé por un momento duro".

Motivada por otros atletas en el 'Club 97'

Sus compañeros deportistas le devolvieron la esperanza. Anteriormente limitada a las interacciones con atletas del mismo deporte o afiliación, el Instituto Japonés de Ciencias del Deporte (JISS) y el Centro Nacional de Entrenamiento (NTC) brindaron una oportunidad para que los atletas de diversos deportes se conectaran. A través de estos encuentros, Seryu y otros atletas también nacidos en 1997, formaron el 'Club 97'. Interactuar con otros atletas de alto nivel de la misma generación le brindó el apoyo que estaba buscando para reenfocarse hacia 2021.

"Había mucho tiempo para hablar de manera online durante el confinamiento sobre cosas como cuándo abrirán las instalaciones o cuándo volverán los regímenes de entrenamiento. Compartir esta información era motivante, y me di cuenta de que no era la única que estaba pasando por eso. Estas conversaciones me dieron mucha fuerza, a pesar de que la conexión a Internet desde Okinawa no fuera muy estable".

Metas diarias y optimismo regenerado

Seryu se dio cuenta de la importancia de tener objetivos. El estado de alarma afectó a todas las áreas de su vida: no poder viajar o hacer lo que quisiera, en general. Los días pasaban y seguía sin poderse hacer ninguna actividad, así que Seryu se encontraba tan ansiosa como muchas otras personas. Pero ponerse metas diarias le ayudó a seguir adelante.

"¿Qué puedo hacer hoy? ¿Qué debería de hacer mañana? Responder a estas preguntas me llevaba a la acción cada día. Me sentí llena y con una sensación de tranquilidad. Seguí con este método incluso después del confinamiento".

Al principio tenía planeado regresar a Tokio en abril, pero, con las restricciones de viajes y el cierre de los gimnasios y de las instalaciones de entrenamiento, decidió quedarse en Okinawa hasta junio. Aunque estaba preocupada por la evolución de la situación en Tokio, fue capaz de centrarse en sus entrenamientos gracias a la paz que le ofrecía Okinawa.

"Como había poca gente en la Villa Ogimi, no tenía que preocuparme o estresarme por evitar lugares con mucha gente o por el distanciamiento social. Estábamos principalmente mi seleccionador y yo, y a veces nos visitaban otro entrenador o el mecánico, mi madre en una ocasión... Incluso durante los entrenamientos, no hay necesidad de contacto físico. Era mi tercer año en Okinawa, y allí encontré un lugar muy propicio para el entrenamiento, con pocas distracciones".

A pesar de la falta de acceso a instalaciones, su entrenamiento al aire libre fue bien. Lo más problemático fue encontrar equipamiento para entrenar. Con muchas personas en casa, las pesas estaban muy demandadas y se agotaron online.

Así que llegó incluso a sustituirlas por un melón de una granja cercana.

"Encontré uno que tenía el peso perfecto, así que lo usé en lugar de las mancuernas. Perdí estabilidad, así que necesitaba mejorar. Y, claro, nos lo comíamos después del entrenamiento. La lección fue: ¡No juegues con la comida!", dice entre risas.

En junio se mudó al Centro Nacional de Entrenamiento de Komatsu, Ishikawa, y participó en el Campeonato Japonés de Parapiragüismo en septiembre. Aunque no estaba en las mejores condiciones después de sufrir una fractura de cartílago costal una semana antes, ganó más motivación para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 con una victoria. Luego regresó a Okinawa para centrarse en su recuperación y continúa entrenando para llevarse el oro a casa.

"Ahora mismo estoy repasando lo básico. Los ejes del cuerpo y posiciones de la cabeza. Estoy entrenando en un mar interior, así que hay viento y olas. El año pasado, me concentré en soportar esas condiciones, por lo que mi remo fue caótico. Pero ahora puedo remar de manera constante incluso con algo de viento. Puedo dar un rendimiento sólido a pesar de las condiciones. Incluso he cambiado mi canoa por una mejor para ir en línea recta. Es menos estable, pero una vez que la domine, podré mejorar mi tiempo", asegura.

Los 20 minutos en coche desde casa, las expectativas y ser "un símbolo de esperanza"

La sede del piragüismo en esprint, el Canal Sea Forest (Uminomori), se encuentra en la ciudad natal de Seryu, Koto City, donde el piragüismo es muy popular. Utilizando los ríos que atraviesan la ciudad, el barrio fundó un club de piragüismo hace diez años y da la oportunidad a muchas personas de disfrutar de esta actividad. Como miembro original del club de piragüismo, Seryu tiene un fuerte sentimiento para los Juegos de Tokio 2020 y conoce las grandes expectativas que hay en su lugar natal.

"La sede está solo a 20 minutos en coche desde mi casa. Creo que seré la única atleta que pueda decir esto, así que tengo muchos sentimientos. El piragüismo es muy popular en Koto City. Un estudiante de Primaria ganó un campeonato nacional, pero es un deporte que también disfrutan los ochenteros. La gente por la calle me da buena suerte y a veces lo hacen incluso desde los puentes. Estoy muy agradecida por ello. Me gustaría ser una fuente de inspiración para todos ellos".

Muchos fanáticos se sienten atraídos por su brillante personalidad. Su marca registrada "Monika Smile" anima a su entorno. “Ni siquiera soy consciente de que lo estoy haciendo”, dice, riendo de nuevo.

"Me rodean personas muy positivas, así que ellas probablemente hayan auyentado toda la negatividad que tenga cerca. Y mentalmente me siento joven. Incluso cuando visito colegios elementales, no tengo problemas para estar entre los estudiantes. Me acabo haciendo amiga de los niños de Okinawa, y echamos carreras y jugamos".

Con la amenaza de COVID-19 aún en el ambiente, Seryu tiene momentos de miedo. Sin embargo, con el objetivo de una medalla de oro a la vista, ha optado por utilizar el año adicional de manera eficaz en la preparación para los Juegos de Tokio 2020.

"Sería increíble que las gradas estuvieran llenas de aficionados, pero primero quiero que los Juegos se lleven a cabo. Eso es lo que todos los deportistas queremos. He dedicado mi vida a este deporte y me he preparado para este evento desde Río. Los Juegos son el mejor escenario para mostrar estos esfuerzos. Aunque la situación mundial sigue siendo terrible, me gustaría que los Juegos de Tokio 2020 fueran un símbolo de esperanza y ofrezcan esa luz tan necesaria al final del túnel".

Así es como tanto ella como los Juegos pueden ofrecer optimismo. Una vez más, Seryu tiene su mirada puesta en la explosiva salida y los 200 metros de recorrido hasta la meta.

La competición de piragüismo en esprint de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 comenzará el jueves 2 de septiembre de 2021 en el Canal Sea Forest .

Mirando hacia el futuro

Todos los días hay historias de personas que se esfuerzan por seguir adelante. Tras el comienzo del año Olímpico y Paralímpico, varios deportistas japoneses ponen su vista en un verano histórico a nivel deportivo en suelo propio