¿Quién es Ileana Rodríguez, la jefa de misión del Equipo Paralímpico de Refugiados?

LONDRES, INGLATERRA - 05 DE SEPTIEMBRE: Ileana Rodríguez de los Estados Unidos en la prueba de 100 m pecho SB5 el día 7 de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. (Foto de Christopher Lee/Getty Images)
LONDRES, INGLATERRA - 05 DE SEPTIEMBRE: Ileana Rodríguez de los Estados Unidos en la prueba de 100 m pecho SB5 el día 7 de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. (Foto de Christopher Lee/Getty Images)

Nacida en Cuba, ella y su familia se fueron a los Estados Unidos cuando era una adolescente con la esperanza de encontrar un mejor tratamiento para una malformación de la columna vertebral que la dejó paralizada 

A finales de octubre se anunció que el Comité Paralímpico Internacional creará y apoyará un equipo de atletas refugiados para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. El objetivo es que hasta seis atletas refugiados compitan en Japón.

Liderando este equipo como jefa de la misión estará Ileana Rodríguez, ex refugiada y atleta Paralímpica en Londres 2012. Pero, ¿quién es esta atleta encargada de trabajar con el IPC para seleccionar a los atletas refugiados que estarán en Tokio 2020?

De Matanzas a Florida

Rodríguez nació en la ciudad de Matanzas, en la región central de Cuba. Cuando era una niña, empezó a practicar natación, un deporte que dejo para dedicarse al ballet. Pero cuando tenía 13 años, un día mientras bailaba, sus profesores notaron algo anormal en su pierna izquierda.

“Empecé a perder fuerza y los profesores se dieron cuenta. Me llevaron a los médicos y me descubrieron una malformación arteriovenosa espinal. La enfermedad empezó a progresar hasta que me dejó sin caminar”, explicó en una entrevista a El Nuevo Herald.

En seis meses, la atleta pasó de hacer ballet a quedar postrada en una silla de ruedas. A pesar del duro golpe, la cubana supo encontrar el lado positivo a lo que estaba viviendo.

“Aprendí rápidamente que tenía dos opciones en la vida: o te quedas en tu casa, que en Cuba es muy común, o aprendes que no eres diferente. Y ahí te das cuenta que o vives o te dedicas a hacerle un homenaje a la silla de ruedas. Así que decidí que yo controlaba la silla, no ella a mí”, explicó.

Dos años después, y en busca de mejores condiciones para su vida, su familia se trasladó al sur de Florida. Se matriculó en una escuela de secundaria, y ahí, gracias a un profesor de educación física, encontró un nuevo camino.

“Me dijo que si estaba interesada en formar parte del equipo de natación de la escuela, porque yo le había contado que había nadado en Cuba. Yo me impresioné porque en la cultura nuestra es muy común que si no caminas, no puedes ser parte del mundo de los que caminan”, apuntó.

“Le dije que yo no caminaba, y él me dijo: Ileana, no te pido que camines, sino que nades. Ahí fue uno de los días que aprendí que los límites se los pone uno mismo”.

Una carrera como arquitecta

Rodríguez siguió nadando en la escuela, pero en el 2003 tuvo que dejar el deporte para ir a la Universidad. La atleta volvió a demostrar que para ella no existen los límites y en 2007 se graduó como arquitecta en la Escuela de Arquitectura de Florida International University (FIU).

Ese mismo año, animada una vez más por su familia, decidió volver a la piscina y lo hizo con una idea: asistir a los Juegos Paralímpicos de Pekín.

“Logré los tiempos para ir al clasificatorio de Estados Unidos, pero no hice el equipo porque no tenía el ranking”, recordó.

Pero, fiel a su carácter, decidió que no era el momento de ceder, sino de tomar un nuevo impulso. Volvió a los entrenamientos y dos años después fue seleccionada para el equipo Paralímpico de Estados Unidos en Colorado.

Allá, en el estado de las montañas rocallosas, concluyó su maestría de arquitectura y terminó de germinar su principal objetivo.

Gracias a sus buenas marcas, finalmente pudo formar parte del equipo estadounidense en Londres 2012. En la capital británica alcanzó la final de los 100 m pecho y compitió en otras cuatro categorías.

El descubrimiento del Movimiento Paralímpico

Sus días en Londres los guarda como su tesoro más preciado. Allí descubrió el Movimiento Paralímpico y decidió que quería seguir formando parte de él, además de continuar trabajando como arquitecta.

En 2015 fue elegida la Representante de Atletas del Comité Paralímpico de las Américas (APC) con lo que se convirtió en la voz de los atletas Paralímpicos del continente. La experiencia fue muy positiva y después de un primer mandato fue reelegida en las elecciones realizadas en Lima, Perú, en agosto de 2019 durante los Juegos Parapanamericanos.

El próximo verano su experiencia Olímpica continuará en Tokio 2020 como la jefa de misión del Equipo Paralímpico de Refugiados. Rodríguez será la responsable de elegir junto el IPC a un grupo sólido de atletas Paralímpicos refugiados ya identificados con el potencial para participar en los Juegos.

“Es un honor ser nombrada por el IPC para este cargo. Como ex refugiada que tuvo la suerte de competir en los Juegos Paralímpicos, aprecio el valor de tener un Equipo Paralímpico de Refugiados: representa deportes más allá de las nacionalidades y nuestros atletas que competirán en Tokio serán un símbolo de esperanza para otras personas refugiadas de todo el mundo”, aseguró cuando se anunció su cargo.

Sin duda, a Rodríguez le esperan unos cuantos meses llenos de trabajo y emoción para continuar impulsando el deporte Paralímpico y crear conciencia sobre la difícil situación que enfrentan los refugiados en todo el mundo.