Génesis Leal, la nadadora y médica que salva vidas en Venezuela

La venezolana Génesis Leal sueña con competir en Tokio 2020.  Alexandre Battibugli/Fundación Agitos
La venezolana Génesis Leal sueña con competir en Tokio 2020. Alexandre Battibugli/Fundación Agitos

La Para nadadora soñaba con sus primeros Juegos Paralímpicos en Tokio este año. Sin embargo, se encuentra afrontando extenuantes y largas horas en el Hospital Seguro de San José, en su Aragua natal, combatiendo el coronavirus como doctora 

A principios de febrero, la médica Génesis Leal, de 27 años, empezó su residencia en Traumatología y Ortopedia. El 16 de marzo, en Venezuela se decretó la cuarentena a raíz de la pandemia del coronavirus.

Desde ese momento, las guardias de 24 horas toman una energía fuera de lo normal. La tensión por los casos de COVID-19 es perceptible y hace mella en todas las áreas del centro hospitalario.

“Afrontamos esto porque para eso hicimos un juramento. Tenemos que dar lo mejor de nosotros y entregar nuestro corazón sin importar la situación por la que estemos pasando, para ayudar a los pacientes”, afirma Leal. “Los primeros días teníamos mucho miedo, no sabíamos qué hacer. En las horas de descanso durante las guardias no podíamos dormir”, explica.

“Un día (al inicio) llegaron cinco pacientes juntos con fiebre y síntomas. Hay que estar ahí y reconocer tu rol de médico para enfrentarte a este contexto”.

Si bien trabaja en el área de traumatología, es cada vez más frecuente su cooperación en las emergencias generales. “Tengo que colaborar con mis compañeros si en ese momento no tenemos pacientes en determinada área”. A pesar de todo, Leal reconoce que “es muy gratificante hacer un aporte para resolver la situación de los pacientes”.

Entiende que su condición de atleta le otorga un plus en su profesión médica. “El deporte me dio disciplina, concentración y esfuerzo. La medicina es bastante difícil, es una de las carreras más difíciles que hay. La natación y las aguas abiertas son deportes que necesitan mucha dedicación y constancia, y atravesar eso me ayudó a sacar ese sobreesfuerzo para ponerle a la carrera y a momentos como este”.

Hay Leal para rato

“Hay momentos donde reconozco que, si no me hubiera dedicado a la medicina, ahora tendría un mejor rendimiento deportivo. Podría ser campeona mundial, pero Dios me puso las dos cosas y eso fue lo que decidí. Tal vez no tenga los mejores tiempos, pero me he graduado cuando debía hacerlo y hasta vengo realizando las dos cosas a la par durante años. Mucha gente me admira por eso”, confiesa.

En 2019, mientras afrontaba un período de fuerte depresión por la pérdida de su padre, logró romper con su falta de motivación, se preparó por sus propios medios y consiguió las marcas para clasificar a los Juegos Parapanamericanos de Lima. En su vuelta a las grandes competencias estuvo cerca de conseguir una medalla en 400 m libres —salió cuarta—, mejorando en 12 segundos su mejor tiempo.

Este año, antes de que se decretara el confinamiento de la población, estaba entrenando con la ilusión de conseguir un boleto para sus primeros Juegos Paralímpicos. “Iba a hacer la misma jugada que hice el año pasado para realizar nuevos registros. Me estaba preparando en una piscina de 32 metros, en la piscina de un hotel. Estaba entrenando fuertemente cuando pasó lo del COVID-19. Ahora el futuro es incierto”.

©Alexandre Battibugli/Agitos Foundation
©Alexandre Battibugli/Agitos Foundation

Leal entrenaba dos horas por día en una piscina 18 metros más corta que aquellas en las que debía competir para pelear por un lugar en Tokio 2020. Complementaba su entrenamiento en el agua con crossfit, siempre que su trabajo en el hospital lo permitiera. “Siempre hacía algo para que no faltara la preparación física”, explica.

Lo voy a intentar. Retirarme de la natación no está en mí. Es una cuestión de estilo de vida y yo como médica lo sé reconocer.

"Es un campo que me desestresa, no es fácil aguantar una guardia de 24 horas. La tranquilidad que te da entrenar es una piscina te permite drenar muchas cosas. Yo veo la natación así, como un estilo de vida, independientemente de que logre las marcas o no”.

Gemelos en la piscina

Leal tiene un hermano gemelo, Gastón. Poco después del parto, a ella debieron amputarle la pierna derecha, que no se había desarrollado dentro del vientre de su madre.

Ambos aprendieron a nadar cuando eran niños. Leal podía ir de un lado al otro en el agua con apenas cinco años. Las playas caribeñas de Aragua, a 45 minutos en automóvil desde su casa, eran un gran incentivo. A su vez, le resultaba el deporte más práctico.

“Hasta entonces había tratado de hacer fútbol, tenis y otras actividades, pero por la prótesis me resultó más fácil la natación y me quedé ahí” sostuvo Leal, quien participó del programa 'Rumbo a Río 2016' en 2015, implementado por la Fundación Agitos.

A los 12 o 13 años empezó a competir. En 2005 participó de la primera edición de los Juegos Parapanamericanos Juveniles en Barquisimeto, Venezuela. Obtuvo cinco medallas de distintos colores, probando sus sobradas condiciones. Poco después empezó a arrasar en los Juegos Paranacionales.

Tenía 18 años cuando viajó a México para participar en sus primeros Juegos Parapanamericanos. Fue muy valiosa su experiencia en Guadalajara 2011, aunque no pudo subirse al podio. Tres años después, en los Juegos Parasuramericanos Santiago 2014, mostró su mejor versión y se colgó tres medallas, incluyendo una de oro en los 100 m libres S9.

Una decisión importante

Leal no había conseguido las marcas necesarias para clasificar a los Juegos Paralímpicos Río 2016. Le quedaban pocos meses para bajar sus tiempos, mientras estudiaba para licenciarse de médica en la Universidad de Carabobo.

Podía entrenar fuerte e intentar una clasificación de último minuto, pero no lo hizo. “No llegué a las marcas en Toronto 2015. Estaba preparando el trabajo de tesis cuando mis tutores me dijeron que decidiera si iba a dedicarme a entrenar o a sacar adelante la tesis. Era mi último año universitario y tenía que elegir si hacer mi camino hacia Río o terminar la carrera, y finalmente me decidí por la medicina”.

Consiguió una mención honorífica por su tesis, que se centró en los estigmas que padecen los pacientes con VIH y su tratamiento con antirretrovirales.

Deseo seguir obteniendo resultados representando al país y poder participar en unos Juegos Paralímpicos.

“Durante la cuarentena estoy entrenando en mi casa con algunos implementos como ligas, escaladora, bicicleta y pesas. No dejo de trabajar y mi preparadora física me manda los entrenamientos para no perder tanto terreno”.

En cuanto a la medicina, sus anhelos están a medio camino. “Ya cumplí la mitad de mi sueño cuando me gradué como médica. Me falta completar las especialidades, que son traumatología y ortopedia, y otra complementaria de cirugía de columna vertebral”.

“Mucha gente me pregunta si el hecho de haber estudiado medicina tiene algo que ver con mi discapacidad, pero de verdad que no. Es realmente lo que más me gusta y lo que más llamó mi atención”.

Leal hace pública su preocupación por el futuro del deporte, pero su mensaje también guarda ilusión. “El deporte fue borrado del mapa con la pandemia. Sabemos que esta situación continúa y no va a ser fácil, pero debemos mantener la fe y la esperanza”.

Lo más importante, asegura, es “que todos sigan los consejos únicamente del personal médico. Hay muchas personas que no tienen ningún tipo de conocimiento difundiendo mensajes acerca del coronavirus. Como médicos, sabemos a lo que nos estamos enfrentando y por eso les pedimos que nos escuchen”.

De Paralympic.org