No le diga a Carol Cooke lo que no puede hacer

La ciclista Paralímpica australiana Carol Cooke entrena en su casa en Melbourne, Australia (Imagen por Robert Cianflone/Getty Images)
La ciclista Paralímpica australiana Carol Cooke entrena en su casa en Melbourne, Australia (Imagen por Robert Cianflone/Getty Images)

De Canadá a Australia, de la natación y el remo al ciclismo; un camino que ya dura 52 años y que no ha acabado todavía

La historia de Carol Cooke podría ser una novela inspiradora sobre una mujer cuya pasión y determinación le permitió llegar al escenario Paralímpico. Pero la campeona Paralímpica ya ha logrado esto y, cuando Tokio 2020 habló con ella en noviembre de 2020, estaba en progreso de finalizar su segundo libro.

"Saldrá a la luz antes de los Paralímpicos, cuando es un momento perfecto. Así que están pasando muchas cosas buenas", dice Cooke, que escribió el libro durante un estricto confinamiento de 112 días en Melbourne, Australia.

Cooke, que busca asegurar su billete a Tokio 2020, empezó a soñar con los Juegos Olímpicos tras ver los de México 1968. Y, 44 años depués, la ciclista Paralímpica se encontraría en la línea de salida de los Juegos de Londres 2012.

"La mayor parte de mi vida ha consistido simplemente en saltar con los dos pies. Con el simple hecho de intentarlo, nunca sabes lo que puedes lograr", sostiene.

Carol Cooke, de Australia, durante la ceremonia de medallas de los Juegos Paralímpicos de Río 2016.
Carol Cooke, de Australia, durante la ceremonia de medallas de los Juegos Paralímpicos de Río 2016.
© Paralympics Australia

Sin rendirse

Nacida en Toronto, la Cook de siete años soñaba con representar a Canadá en gimnasia en los Juegos, pero pronto vio que no iba a ser posible. Su madre le sugirió que probara otro deporte si quería ir a los Juegos Olímpicos.

"Empecé en natación un año después, y fue mi deporte principal cuando estaba creciendo. Con 15, ya apuntaba a los Juegos de Moscú 1980, pero desafortunadamente Canadá boicoteó esos Juegos. Pensaba que el sueño Olímpico había desaparecido", explica Cooke.

Entró en las fuerzas policiales y representó a su ciudad de origen en los Juegos de la Policía y el Fuego, antes de mudarse a Australia en 1994 con su marido. Pero esto solo el principio de la historia de Cooke.

Solo cuatro años después de cruzar el Océano Pacífico, Cooke, que entonces tenía 36 años, fue diagnosticada con esclerosis múltiple.

Le dijeron de manera franca que "básicamente su vida había acabado", y ella tuvo que dedicarse a poner todo en orden antes de convertirse "en una incapacitada".

"Visto en perspectiva, creo que probablemente fuera bueno que me dieran el diagnóstico así porque me hizo preocuparme. Me acababan de decir que no iba a poder hacer estas tontas cosas de deportes nunca más. Pero no me digas a mí lo que no puedo hacer".

Si mira hacia atrás en lo que le dijeron los doctores aquel día, Cooke dice que tenían razón en que su vida se había acabado, pero ellos lo estaban viendo negativamente.

"Me gusta ver las cosas de forma positiva y aquello cambió mi vida para siempre, pero me dio muchas oportunidades que de otro modo nunca habría tenido".

El sueño Paralímpico hecho realidad

Cooke, que decidió seguir nadando, participó en los Juegos World Masters de 2005, en la primera edición en la que incluyeron clasificaciones Paralímpicas, en Edmonton, Canadá. Allí ganó cuatro medallas de oro y una de plata. No mucho después fue invitada a participar en el Día de Búsqueda del Talento Paralímpico (Paralympic Talent Search Day).

"Creo que no sabían lo mayor que era", ríe Cooke, que entonces tenía 45 años.

Así que fue, hizo todas las pruebas y un par de semanas después le llegó una carta en la que le animaban a apuntarse a... remo.

"Me dije, 'Bueno, sigue siendo agua'. Y realmente me vino bien haber sido nadadora, porque cuando empecé en el remo, me caía mucho al agua".

No le costó mucho hacerse con una plaza en el equipo de Australia de LTA de cox a cuatro, y se puso como objetivo tomar parte en Pekín 2008, pero no llegaron a clasificarse por solo 8 centésimas de segundo.

"Estaba totalmente destrozada. Pensaba que mi sueño se estaba haciendo realidad. No eran los Juegos Olímpicos, sino los Paralímpicos; no participaría por Canadá; y no sería en natación. Y aún así pensaba que era maravilloso, que el sueño que había tenido por tantos años se estaba haciendo realidad", recuerda.

"Pero finalmente no. Y yo estuve a punto de dejarlo".

Tras reconducir sus objetivos a Londres 2012, el equipo se descompuso. Sin embargo, una compañera le sugirió que empezara a andar en bici, porque había una categoría de triciclo (T1 y T2) en los Juegos Paralímpicos. Así, consiguieron convencer a Cooke de competir en los Nacionales de Australia de Ciclismo, y, en su primera carrera, logró la marca mínima para ingresar en la selección nacional.

"El entrenador vino donde estaba después de la contrarreloj. Me decía '¿De dónde vienes?'. Y yo le dije simplemente que de Melbourne", rememora Cooke.

"Entré en mi primera convocatoria con la selección la semana siguiente".

© Paralympics Australia

Solo un año después, con 51 años, ya estaba en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.

"Fueron 41 años de intentar llegar a la cima del deporte y fue un poco surrealista".

"Recuerdo conducir del aeropuerto a la Villa, y lo primero que vi fue un cartel gigante con diferentes atletas y diferentes discapacidades que decía 'Gracias, Olímpicos, por calentar el terreno'. Y yo me dije a mí misma 'Wow, estoy realmente aquí'".

En la línea de salida de la contrarreloj mixta T1-2, estaba completamente concentrada en lo que tenía que hacer. Al correr contra hombres, la australiana sabía que tenía que hacerlo en 20 segundos si quería estar en el podio.

Lo dio todo, y de hecho cruzó la línea de meta absolutamente agotada mientras la carrera seguía su curso. Sin embargo, no fue hasta que el entrenador de Gran Bretaña fue hacia ella para estrecharle la mano cuando Cooke se dio cuenta de lo que había pasado.

"Fue como que lo miré, le di la mano y me dijo 'Felicidades'. Y le contesté: '¿Por qué?'. Porque acabas de ganar, me dijo".

"Estaba muy entusiasmada. Tenía miedo por el podio, porque estaba pensando en que había vencido a dos hombres. Pensaba '¿Cómo se van a sentir?'. También estaba triste porque mi padre no estaba allí. Mi madre, mi hermana y mi tía sí que estaban allí, pero mi padre estaba enfermo. Pero sobre todo, estaba feliz por lo bien que lo había hecho. Sentí muchas emociones aquel día", cuenta Cooke.

Esperando una señal

Lo que siguió a Londres 2012 fueron nueve títulos del Campeonato del Mundo de Para Ciclismo de la UCI y dos oros Paralímpicos más en contrarreloj femenina y la carrera en ruta T1-2 en Río 2016.

El pasado año, tras ganar de nuevo su título del mundo de T2 -había acabado con dos platas en la edición de 2018-, Cooke ya tenía los ojos puestos en seguir con la racha ganadora en Tokio 2020.

"Automáticamente asumí que estos serían mis últimos Juegos. Tendré 63 en París 2024, y creo que no podré seguir el camino de las atletas jóvenes, que van mucho más deprisa, y son más fuertes".

Cooke incluso ha vaticinado el día de su carrera en los Juegos Paralímpicos: acabar 12ª en la general, pero ganando su categoría.

"Esto es por lo que seguí adelante este año, porque tenía un objetivo al que apuntar. Así que fue perfecto. Hice mis entrenamientos en casa, y simplemente seguí haciendo lo que sabía que tenía que hacer".

Pero, más que nada, Cooke continúa encima de lal bici porque lo disfruta y no quiere parar hasta que nadie le toque la espalda y le frene. "Espero al día en el que el seleccionador me diga 'Carol, es hora de marcharse'. Pero eso aún no ha pasado, así que simplemente sigo adelante hasta que él me diga lo contrario".