El canadiense Nathan Riech sigue los pasos de su familia

Nathan Riech gana los 1.500 m T38 en Dubai 2019
Nathan Riech gana los 1.500 m T38 en Dubai 2019

La sangre del atletismo corre por las venas del campeón del mundo y gran favorito para Tokio 2020

Nathan Riech es el favorito para la conseguir la medalla de oro en Tokio, como una de las estrellas nacientes del atletismo adaptado. Este ascenso meteórico lo tiene que agradecer en gran parte a sus predecesores en su familia.

Riech ganó los 1.500 m T38 en su primera participación en un Campeonato del Mundo, en Dubai (Emiratos Árabes Unidos), en 2019.

En solo dos años, Riech ha marcado el récord del mundo tanto en el evento de 1.500 m y en el de 800 m. Y, al cruzar la línea de meta en Dubai, se sintió abrumado por la emoción.

"Recuerdo gritar '¡Sí!' con toda mi alma", recuerda sobre un momento al que llegó tras años de esfuerzo. "Siempre he soñado con los Juegos Olímpicos, pero nunca pensé antes de mi lesión que, en cambio, se haría realidad con los Paralímpicos".

El deporte forma parte de él mismo de manera natural, y decir que el atletismo está muy arraigado en su familia sería quedarse corto.

"No conozco nada diferente desde que era un niño. Crecí en las pistas. Nadie me había dicho todo el trabajo que conlleva ser Olímpico. Simplemente era algo que veía día sí, y día también".

La madre de Riech, Ardin Tucker, fue una campeona canadiense de salto con pértiga (o garrocha) en el año 2000. Su padre, Todd Riech, compitió en javalina para Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Su padrastro, por su parte, jugó a béisbol de manera profesional.

Pero el árbol genealógico deportivo no para aquí. El abuelo de Riech, Jim Harrison, fue jugador de hockey en la NHL. Y en la década de los 70s, se convirtió en el primer jugador profesional en la historia del hockey en conseguir diez puntos en un partido.

"Tengo a muchos deportistas en mi familia. Así que el deporte siempre ha significado mucho para mí, y casi me lo quitan".

Cuando Riech tenía 10 años, se encontraba debajo de un árbol mientras jugaba a golf con unos amigos. Entonces, otro jugador de otro grupo lanzó una bola a 125 metros, y ésta impactó directamente en la parte trasera de la cabeza de Riech.

Debido a ello, sufrió una lesión cerebral y una parálisis parcial de la parte derecha de su cuerpo. Los primeros pronósticos no fueron buenos.

"El médico me dijo que nunca llegaría a caminar sin un cojear. Que nunca jugaría a deportes de manera competitiva. Me entró un hormigueo por todo el cuerpo, y lo vuelvo a sentir por solo hablar de ello", recuerda Riech. "Probar que no tenía razón se convirtió en una misión para mí".

Nathan Reich tiene como objetivo alcanzar el podio en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.
Nathan Reich tiene como objetivo alcanzar el podio en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.
© Luc Percival

Así que trabajó duro y finalmente consiguió correr de manera competitiva ante competidores sin lesiones, tanto en el instituto como en la Universidad, en Estados Unidos. Quería llegar lo más lejos posible, así que hace solo dos años comenzó a participar en eventos de atletismo adaptado.

"Creo que la evolución del porqué practicaba deporte cambió drásticamente. Antes solo quería ganar y era todo lo que me importaba. Pero ahora veo realmente cómo cambió mi vida".

Riech ya no teme más correr riesgos. Antes solía ponerse nervioso antes de las carreras porque tenía miedo a perder. "No lograr el mayor éxito es un pequeño error. No intentarlo es un gran error".

Riech dice que gran parte de su éxito es por su familia, y por el equipo que le rodea, que le ha ayudado a cambiar su preparación mental de las carreras: desde la debilidad hasta la fortaleza.

"Estaba haciendo bromas antes del Mundial. Incluso bailé un poco. Me lo estaba pasando bien, sonriendo, y creo que eso es algo que ha marcado una gran diferencia".

Ni siquiera se puso nervioso cuando, en el Mundial, solo le quedaban dos vueltas y de nuevo casi le sobreviene otro desastre.

"Me tropecé y casi me caigo con la cara. Miré hacia atrás y sonreí al chico que estuvo a punto de alcanzarme. Y despegué. Pensé: 'No juego más a este juego'".

"Sé que soy el más rápido en esta pista este año, así que voy a demostrarlo".

Riech sabe que entre sus grandes rivales en Tokio se encuentran el vigente campeón del mundo Dion Kenzie, de Australia; el irlandés Michael McKillop, uno de los mejores corredores de distancia de todos los tiempos; y su compañero en la selección canadiense Liam Stanley.

"Voy a Tokio para ganar la carrera. Nunca corro para acabar segundo o tercero", reafirma Reich.

Independientemente de cuál sea el resultado, después de los Juegos planea llevar a cabo concentraciones y campamentos para promocionar el movimiento Paralímpico. Quiere que más gente joven se aproveche de la misma manera que él lo ha hecho.

"Estoy muy agradecido con el deporte Paralímpico. Significa todo para mí".

Por el Comité Paralímpico Internacional