Hannah Cockroft, a toda velocidad para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020

Hannah Cockroft cruza la línea para ganar el oro en los 200 metros femeninos en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.
Hannah Cockroft cruza la línea para ganar el oro en los 200 metros femeninos en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.

“El deporte te brinda una plataforma para demostrar que somos los mejores del mundo”.

Hannah Cockroft lo ha ganado todo. Cinco medallas de oro Paralímpicas. Doce títulos de oro del Campeonato Mundial. Tres campeonatos europeos. También posee un récord mundial en 100 m, 200 m, 400 m, 800 m y 1500 m en carreras de sillas de ruedas.

Pero, incluso con ese pedigrí, la potencia británica a quien los medios llaman "Huracán Hannah" no quiere desacelerar en su camino a Tokio 2020.

“Quiero ganar medallas de oro. No creo que debas venir a un campeonato y querer algo menos que lo mejor”, dice. "No voy a mentir, me encanta ganar".

El deporte me hizo aceptar mi discapacidad.

Cockroft nació con dos paros cardíacos que la dejaron con una discapacidad y deformidad en los pies y las piernas. En la escuela, a Cockroft no se le permitía hacer clases de educación física o asistir a clubes escolares. En cambio, se lanzó a actividades más creativas como el teatro, tocar el violín y cantar en un coro.

Pero cuando llegó la oportunidad de practicar deportes, se enganchó. Descubrió que tenía un talento natural para las carreras en sillas de ruedas a los 15 años.

“Cuando me senté en la silla, al instante me encantó. Era un sentimiento de libertad e independencia que nunca antes había tenido. Mientras crecía, todo el mundo me decía que tuviera cuidado y que debía reducir la velocidad. Con las carreras de sillas de ruedas, nadie podía decirme eso, al contrario, se trataba de "ir tan rápido como puedas". Creo que por eso me encantó. Nadie estaba tratando de detenerme".

Hannah Cockroft
Hannah Cockroft

Creciendo como deportista con dos entrenadores

Cockroft se convirtió en campeona mundial en el lapso de dos años bajo la tutela de su primer entrenador, Peter Eriksson, quien también fue la persona que la descubrió. Su emparejamiento fue tan exitoso que en sus primeros Juegos Paralímpicos (Londres 2012) obtuvo medallas de oro en 100 m y 200 m solo unas pocas semanas después de cumplir 20 años.

Pero justo después de Londres 2012, Cockroft tuvo que cambiar su equipo de entrenadores cuando Eriksson se fue a Canadá para encabezar el equipo de atletismo del país.

“Es muy extraño cuando cambias de entrenadores porque son tu mejor amigo, pero también son tu asesor y esencialmente la persona que te hará exitosa o no. Peter era mi mejor amigo, así que realmente sentí que había perdido algo cuando se fue", comenta.

Con la entrenadora australiana Jenni Banks, Cockroft vivió su evolución como atleta.

“Cada entrenador tiene su propia forma de entrenar y tiene sus propios planes e ideas. Con Peter, todavía era muy nueva en el deporte y simplemente hacía todo lo que él quería que hiciera. Obviamente, con Jenni tengo muchas más ideas sobre lo que me gusta y lo que no me gusta".

"Nos encontramos en el momento adecuado: es bueno cuando un atleta y un entrenador pueden unirse y hacer un plan para cada carrera. Todo va bien hasta ahora".

En los Juegos Paralímpicos de Río 2016, Cockroft arrasó con la competencia al terminar con tres medallas de oro en los eventos de 100 m, 400 m y 800 m.

Cockroft en Londres 2012.
Cockroft en Londres 2012.

Cambiando el deporte adaptado

Para lidiar con las presiones de ser un atleta de clase mundial, Cockroft también está haciendo presentaciones en televisión entre sus entrenamientos y charlas motivacionales.

“Descubrí que, si me concentro en el entrenamiento, realmente lucho por la motivación. Mientras que si mi enfoque está en otra cosa, entonces el entrenamiento es la parte divertida de mi vida", explica.

En 2019, organizó una carrera para alentar a los niños a practicar deporte.

“Me gusta interactuar con niños y enseñarles cómo esforzarse y enseñarles sobre las carreras de sillas de ruedas. Me gusta cambiar la forma en que las personas ven el deporte para personas con discapacidad", argumenta.

“Quiero dar a más personas las oportunidades que yo no tuve mientras crecía, es por eso que organizo carreras y promuevo el deporte para personas con discapacidad tanto como puedo. Quiero que los estadios estén llenos", concluye.

Entrenando para Tokio 2020

Cockroft fue la primera atleta británica en competir en el Estadio Olímpico de Tokio durante la inauguración del pasado diciembre, a la que asistieron más de 60.000 personas.

“Ahora sé lo que se siente al estar en ese estadio frente a tanta gente y sé cómo serán los Juegos. Ahora mismo soy la única británica que sabe cómo se siente eso”.

Su preparación para Tokio 2020 incluye viajar a Australia durante seis semanas, donde tendrá la oportunidad de usar cámaras de calor para aclimatar su cuerpo antes de los Juegos.

“En Inglaterra, definitivamente no experimentamos la humedad y el calor que hará en Tokio. Es algo en lo que debemos pensar mucho para hacerlo bien. Las diferentes discapacidades reaccionan al calor de maneras muy diferentes. Pero sé que puedo manejarlo".

“La mejor parte de competir es que me encanta la oportunidad de mostrarle a la gente lo que puedes hacer. Como persona con una discapacidad, siempre se nos muestra como personas que no pueden hacer esto o no pueden hacer lo otro. Pero el deporte te brinda una plataforma para demostrar que somos los mejores del mundo en lo que hacemos", dice.

“Coloca a una persona sin discapacidad en una silla de carreras y aún así podremos vencerla. Amo mi deporte", afirma convencida.

Hannah Cockroft gana la medalla de oro en el día 400 m femenino - T34 en los Juegos Paralímpicos de Río 2016.
Hannah Cockroft gana la medalla de oro en el día 400 m femenino - T34 en los Juegos Paralímpicos de Río 2016.