El nadador Wang Jiaochao se prepara para regresar a los Juegos como triatleta 

Wang Jiachao de China (derecha) muestra su medalla durante el Campeonato Mundial de Natación en Parc Jean Drapeau el 13 de agosto de 2013, en Montreal, Quebec, Canadá.
Wang Jiachao de China (derecha) muestra su medalla durante el Campeonato Mundial de Natación en Parc Jean Drapeau el 13 de agosto de 2013, en Montreal, Quebec, Canadá.

En internet, el nadador chino WANG Jiachao usa el apodo 'Tetsuwan Atom', en honor a la serie de manga japonesa Astro Boy, conocida en todo el mundo. “Un átomo es también la unidad constituyente más pequeña de la materia, pero tiene un gran poder. Aunque yo soy bajo, soy fuerte”, explica a Tokio 2020.

Wang debutó en natación en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 a la edad de 13 años, luego compitió tanto en Beijing 2008 como en Londres 2012. En total, el deportista chino ganó un oro, cuatro platas y un bronce. Después de sus muchos éxitos en el deporte, Wang se retiró oficialmente en 2015 para concentrarse en sus estudios de posgrado en la Universidad de Yunnan con especialización en educación física.

Pero un atleta es siempre un atleta. El retiro de Wang duró poco: comenzó a entrenar para ser triatleta cuando el deporte hizo su debut en los Juegos Paralímpicos de Río 2016.

"Mi último sueño es volver a caminar en el escenario de los Juegos Paralímpicos como triatleta", dice.

El deportista de 28 años es el único para triatleta en el equipo nacional chino y ocupa el número 3 en la clase PTS4 del Ranking Internacional de Triatlón Paralímpico.

Wang Jiachao con otros atletas en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.
Wang Jiachao con otros atletas en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.
2012 Getty Images

Del río del pueblo a los Juegos

A la edad de cinco años, Wang se electrocutó cuando se subió a un transformador, lo que provocó que perdiera su brazo izquierdo.

Aunque sus padres siempre le recordaron que no era diferente de otros niños, crecer con discapacidad se convirtió en un desafío para el joven Wang.

“Había muchas cosas que no podías hacer, como trepar a los árboles, cortar el césped y arar el campo de verduras. En la escuela también sufrí acoso. Los compañeros de clase se reían de mí por tener solo un brazo”, explica. Con su discapacidad en mente, se decidió a demostrar que "era capaz".

Cuando tenía diez años, Wang fue seleccionado para formar parte del equipo provincial de natación. Comenzó a nadar en un río cerca de su pueblo.

“Aprendí solo. Nadaba como un perro remando en el agua, lo suficiente como para no ahogarme”, recuerda riéndose.

Fueron los ánimos de su madre y su propia determinación lo que lo ayudó a superar el duro entrenamiento en los primeros meses.

En Atenas 2004, Wang fue uno de los atletas más jóvenes en competir en los Juegos Paralímpicos. “Medía 1.30 metros de altura. Cuando me puse junto a otros atletas, tenía que levantar la cabeza para mirarlos. Me sentí como un niño compitiendo con adultos”.

En ese momento, Wang no tenía ni idea de la escala y la importancia de los Juegos Paralímpicos. Su entrenador le dijo que era el evento más importante y que se realizaba en el extranjero. Allí participó en la prueba de mariposa de 100 m S8. “Mi entrenador me pidió que nadara, como siempre, sin preocuparme por la altura de los otros nadadores. No esperaba poder terminar cuarto”, comenta.

El viaje a Atenas les dejó un gran recuerdo. Sigue orgulloso de aquella experiencia.

“En la Villa Olímpica, fue la primera vez que conocía a tantos extranjeros. Les decía 'hola' para saludarlos, pero luego no sabía cómo continuar la conversación, así que terminaba diciendo 'adiós'. Me sentía bien”, dice.

A pesar de la barrera del idioma, Wang celebró su cumpleaños en la Villa Olímpica con todos los atletas extranjeros que conoció en los Juegos.

Wang Jiachao de China (derecha) en los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008.
Wang Jiachao de China (derecha) en los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008.
2008 Getty Images

De la natación al para triatlón

En el mismo año que anunció su retirada de la natación, el triatlón llamó a sus puertas.

"Estaba muy emocionado, sintiendo que podría volver a la etapa Paralímpica a través de este deporte", explica. “Mi comprensión de los Juegos ha cambiado y se ha expandido durante estos años. Me alegra saber que aún tengo una posibilidad de volver a participar".

El cambio no fue fácil. No había un equipo nacional de para triatlón en ese entonces, por lo que tuvo que confiar únicamente en sí mismo para que las cosas funcionaran. Incluso cubrió todos los gastos de entrenamiento y de las competiciones haciendo trabajos parciales como profesor de natación.

“No conocía la forma de registrarse o la forma de entrenar. Empecé todo desde cero”.

“Fue la falta de apoyo y lo difícil de la situación lo que fortaleció aún más mi determinación. No importa cuán difícil era el camino, estaba dispuesto a hacerlo siempre que pudiera participar en las competiciones”, dice.

Su dedicación a su nuevo deporte finalmente le ganó el apoyo de muchas personas, incluido Peter Wolkowicz, un entrenador de triatlón alemán que vive en Shanghai, que se ofreció como voluntario para entrenarlo. Impresionado por la historia de Wang, Wolkowicz se ofreció a ayudarlo con sus entrenamientos y le ayudó a encontrar un patrocinador. En 2018, Wang finalmente fue incluido en el equipo nacional de ciclismo Paralímpico.

En la Copa Mundo de Paratriatlón Madeira en Funchal celebrada en Portugal, Wang sufrió una pinchadura solo una hora antes de la competición. Al no tener neumáticos de repuesto, un atleta del equipo japonés le prestó uno que le ayudó a ganar y subir al podio.

“La gente que me ayuda durante los momentos cruciales es muy importante para mí. Es como un reconocimiento de mi persistencia y una confirmación de mi creencia en la bondad de los humanos”, afirma.

Valora las relaciones que hace durante estas competiciones y las considera una amistad sin fronteras.

"El deporte es el medio más valioso a través del cual no solo se puede construir un cuerpo fuerte y una mente fuerte, sino que también se puede promover la inclusión social y la tolerancia", apunta.

También planea establecer su propio centro de entrenamiento de educación física deportiva en el futuro para ayudar a adolescentes.

"Espero poder ser alguien que transmita cosas positivas a través de mi experiencia y sonrisa", comenta.

Solo cuando estamos a salvo, podemos perseguir nuestros sueños y objetivos, así que creo que la decisión de posponer los Juegos es racional.

Una mente positiva frente a la pandemia

Wang suena esperanzado tal y como lo hacía cuando regresó de Atenas. “En Tokio, espero poder llegar al podio. Tal vez una medalla de oro si tengo suerte”, dice. "Sería algo inesperado y una gran recompensa a los grandes esfuerzos que estoy haciendo para estar listo para los Juegos".

Debido a que regresó a Yunnan a principios de marzo después de terminar su entrenamiento en los Estados Unidos, Wang ahora está en China sin poder salir.

Debido a la crisis mundial que estamos viviendo, Wang cree que son necesarios muchos ajustes, ya sea mentales o físicos.

“Ante la pandemia mundial, la seguridad es lo más importante para todos. Solo cuando estamos a salvo, podemos perseguir nuestros sueños y objetivos, así que creo que la decisión de posponer los Juegos es racional", opina.

“Durante este período, me prepararé principalmente para ser positivo. Pase lo que pase después, mantendré una mente optimista", concluye.