Yusra Mardini: "El deporte fue nuestra salida"

Yusra Mardini, de Siria, durante un entrenamiento en el Wasserfreunde Spandau 04 de Berlín en 2016. (Imagen por Alexander Hassenstein/Getty Images for IOC)
Yusra Mardini, de Siria, durante un entrenamiento en el Wasserfreunde Spandau 04 de Berlín en 2016. (Imagen por Alexander Hassenstein/Getty Images for IOC)

Mientras se prepara para Tokio 2020, la nadadora del equipo Olímpico de Refugiados recuerda su duro camino de Siria a Alemania y explica por qué el deporte salvó su vida

Yusra Mardini huyó en agosto de 2015 de la guerra civil de su país, Siria.

Junto a su hermana, comenzó así un duro camino: un avión de Siria al Líbano, y de ahí, a Turquí. En Turquí tomaron un barco hacia Grecia.

El recorrido en barco supuestamente iba a llevar 45 minutos. Al fin y al cabo, solo eran 10 km de distancia. Pero el barco, que estaba hecho para llevar a siete personas, se rompió cuando subieron 20. Después de 20 minutos, Mardini acabó en el agua, sí como su hermana, un amigo de su padre y otros dos, remolcando el barco por más de tres horas.

"Durante todo el camino solo se escuchaban rezos. Las voces de todos hacían una sola", dijo Mardini al Olympic Channel en un reciente directo de Instagram.

Su camino hasta su destino final, Alemania, prosiguió a pie, en autobuses, e, incluso, con ayuda de contrabandistas. Poco menos de un año después, Mardini compitió en los Juegos Olímpicos de Río 2016 como parte del primer equipo Olímpico de Refugiados de la historia.

"El deporte fue nuestra salida", dice la atleta, de 22 años. "Fue lo que nos dio la esperanza para construir nuestras nuevas vidas".

Mardini cuenta que creó un gran vínculo con los miembros del equipo de Refugiados, y que a día de hoy hablan todos los días a través de un grupo de WhatsApp.

"Los recuerdos que tengo con cada uno son increíbles. Cada vez que alguien consigue algo grande, nos lo contamos".

Entre estos mensajes también se encuentran las hazañas de Mardini, claro. Recientemente ha estado impartiendo campamentos de natación para niños refugiados. Aunque no pudo atender al primero, en diciembre de 2019, dice que lo que vio virtualmente también le conmovió.

"Era mi primer proyecto solidario y, a la vez, mi primera escuela de natación. Me molestó mucho no poder ir allá... pero esta no será la última vez que haga algo así".

Algo más que Mardini quiere repetir es ir a los Juegos Olímpicos. Ahora que el año ya ha pasado de 2020 a 2021 y de que los Juegos se antojan cercanos de nuevo, remarca que está manteniendo su positividad de cara a los próximos meses.

"Me emocionó mucho cuando vi que quedaban 200 días. Estaba como 'Están muy cerca y tengo mucho miedo'", recuerda.

"También estoy motivada porque hemos estado trabajando y entrenando todo el tiempo. Obviamente es diferente a lo que hacíamos antes debido a la pandemica. Pero como atletas estamos intentando mantenernos todo lo positivos que podemos para trabajar lo más duro que sepamos para alcanzar nuestros sueños", prosigue Yusra Mardini.

Desde que nadó en los Juegos Olímpicos de Río, Mardini ha compartido su historia tanto en un best-seller titulado 'Mariposa' como en una biopic aún por estrenar.

"Cuento mi historia porque quiero que la gente entienda que el deporte me salvó la vida", dice Mardini.

Pero su historia es mucho más que eso. Ella espera que su experiencia pueda recordar al mundo que los refugiados son más que unos números en las noticias: son personas también.

"Siempre le digo a la gente que son normales, que somos normales. No venimos de un país que es pobre. Eso no es verdad".

"No es verdad. No vinimos aquí sin sueños. Tenemos ya muchos médicos, ingenieros, nadadores. Les digo a la gente que somos normales, que tenemos todo lo que se tiene en otros lados", prosigue Mardini.

"También quiero recordar a todos que los refugiados siguen en campamentos y que realmente necesitan nuestra ayuda".

Por el Olympic Channel