Yasmani Acosta, el cubano que brilla en Chile 

Yasmani Acosta de Chile después de luchar contra Mykola Kuchmii de Ucrania en el Campeonato Mundial de Lucha Olímpica en Paris en agosto de 2017.
Yasmani Acosta de Chile después de luchar contra Mykola Kuchmii de Ucrania en el Campeonato Mundial de Lucha Olímpica en Paris en agosto de 2017.

El luchador grecorromano sueña con llegar a la final de 130 kg en Tokio 2020 y enfrentarse con su amigo y rival Mijaín López, tres veces campeón Olímpico

Hace cinco años, la vida del deportista Yasmani Acosta cambió de forma radical. En 2015, sin oportunidades para representar a su Cuba natal en Juegos Olímpicos ni en las mejores competiciones mundiales, aprovechó un viaje a Chile para quedarse en el país y no volver más a la isla caribeña.

El escaparse le conllevó no poder regresar a su país en ocho años, pero no le importó. Tenía claro que quería triunfar en lo que lo llevaba entrenando toda su vida: la lucha grecorromana, el deporte en el que destaca y en el que cuenta con un título Panamericano.

"Yo no iba a los Juegos Olímpicos porque solo mandaban a un atleta por categoría por país y ahí iba Mijaín (López), quien es triple campeón Olímpico -Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016- y cuenta con cinco títulos mundiales. Es el mejor del mundo. Allá, yo venía detrás”, explica el cubano nacionalizado chileno.

A pesar de la situación, Acosta, de 32 años, no guarda ningún tipo de resentimiento a López, de 38. Al contrario, son amigos y mantienen el contacto.

“Entrené con él todos los días durante nueve años. Le tengo mucho aprecio. Pero hay que entender las circunstancias”, explica en una entrevista con Tokio 2020.org.

Yasmani Acosta de Chile luchando contra Adam Coon de Estados Unidos.
Yasmani Acosta de Chile luchando contra Adam Coon de Estados Unidos.
© 2019 Tony Rotundo/AthletesAreWarriors.com

Según Acosta, en 2015 estaba desilusionado por no poder viajar y competir solo a nivel local.

“Lloraba viendo los Juegos Olímpicos, porque veía que había muchos a los que yo les ganaba", recuerda.

Fue esa frustración la que le llevó a tomar la difícil decisión de abandonar su país natal, a su familia y a empezar otro camino, algo que no ha resultado fácil.

Al no tener un permiso desde Cuba para representar a Chile, durante un tiempo no pudo participar en competiciones internacionales.

Durante dos años tuvo que luchar para tratar de conseguir el permiso del gobierno cubano. Al mismo tiempo trabajaba a como guardia de seguridad y no podía entrenar.

Finalmente, en 2017, gracias a la intermediación de la United World Wrestling (UWW), fue liberado para poder competir por Chile. Una vez con el permiso, pudo empezar a entrenar y a competir internacionalmente. También se mudó al Centro de Alto Rendimiento de Chile, un complejo deportivo ubicado en Santiago.

Cuando en Chile le dieron la nueva oportunidad, los resultados le acompañaron. Ese mismo año ya consiguió una serie de medallas, entre ellas un histórico bronce en el campeonato mundial del año 2017 de París, Francia.

A principios de 2018, gracias a sus buenos resultados, se le otorgó la nacionalidad chilena. En mayo del mismo año debutó en los Juegos Odesur y ganó el oro compitiendo por primera vez como atleta 100% chileno.

“La verdad es que fue un poco difícil. Cuando llegué a la competición, no sabía que actitud mis compañeros cubanos iban a tener conmigo y si me veían bien o mal. Pero llegué y me di cuenta que me querían como siempre. Me abrazaron. Me preguntaron cómo estaba. Como si no hubiera pasado nada. Ese me dio fuerza. Fue muy bonito”, recuerda.

A partir de ahí, el deportista no ha dejado de sumar éxitos.

En 2019, obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. En semifinales, el luchador se encontró de nuevo con López, su compatriota, quien lo venció y acabó ganando el oro en la final.

Una infancia y adolescencia dedicada a la lucha

Acosta forma parte de la amplia escuela cubana de luchadores de grecorromana. La isla caribeña se ha caracterizado por generar algunos de los mejores luchadores de los últimos tiempos, empezando por el imbatible López.

Pero, ¿por qué Cuba es una potencia en este deporte? Según Acosta, se debe a la buena estructura que existe que ayuda a detectar a los futuros talentos desde muy jóvenes.

“En Cuba hay una estructura donde la persona se desarrolla. Existen las EID, que son escuelas donde hay capacidad de 500 personas, para niños desde los 9 a los 16 años. Ahí viven, tienen comida, entrenadores y todo. Hay un EID en cada una de las 15 provincias del país. Entonces al tener niños entrenando ahí todo el día, alcanzan un nivel superior", explica.

"Es una gran política a nivel nacional. No se paga por estar ahí. En los colegios hay un entrenador de base e incentivan a los niños a hacer deporte y los empiezan a captar. Ahí los llevan a un centro de entrenamiento básico, para saber sus capacidades. A los que les ven más futuro, los meten a la EID”.

Acosta puede hablar en primera persona porqué él fue uno de esos niños., Empezó en su localidad natal, en Agramonte, cuando tenía 9 años. A los 13 entró en la escuela provincial, en Matanzas. Y a los 17, se mudó a la Habana y entró a formar parte de la selección nacional juvenil. Allí se enfrentó a López por primera vez. Tiene un recuerdo claro de su primer combate.

“Recuerdo que me despegó con una mano del colchón. Yo pesaba poco en esa época -105 kilos- y él era muy fuerte.

Aún no era campeón del mundo u Olímpico, pero ya se esperaban grandes resultados de él.

Los Juegos Olímpicos, el gran objetivo

En los últimos años, Acosta ha seguido entrenando duro para alcanzar su gran objetivo: los Juegos Olímpicos. Es algo con lo que siempre ha soñado. Finalmente, el pasado mes de marzo, consiguió asegurarse la plaza en el Preolímpico continental que tuvo lugar en Ottawa, en Canadá.

“No fue fácil porqué un mes antes de la competencia me lesioné el abductor derecho. Tuve que ir con mucho cuidado. Incluso mi entrenador se planteó que no disputará la final. Pero yo quería pelear y regresar con la medalla de oro a Chile”, explica.

Y lo consiguió. En su último combate, Acosta se enfrentó al brasileño Eduard Soghomonyan y se hizo con la victoria y con el boleto a Tokio.

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Llego el día que siempre espere. Es increíble pensar que los sueños se cumplen, pero que siempre van ligados a sacrificios. Pensar que hace 5 años no veo a mi mamá ni a mi hermano y que mis primeros años en Chile tuve que trabajar de guardia (Una linda experiencia, sacrificada pero conocí buenas personas). Pero yo sabía que algo bueno iba a ocurrir, soy una mejor persona y estoy tan agradecido de haber llegado a Chile y haber tomado este nuevo camino en mi vida. Es tanta la emoción, que hoy baje llorando del colchón cuando supe que clasifique a los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Gracias a todos por su apoyo. Seguiré luchando con el alma. __________________________________________________ 📸 @tony_rotundo_wrestling @unitedworldwrestling @juegosolimpicos @tokyo2020 #tokio2020

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Inmediatamente después de esa competición tuvo que regresar a Santiago, donde tuvo que hacer una cuarentena de quince días durante la cual llegó la noticia del aplazamiento de los Juegos Olímpicos debido a la pandemia del COVID-19.

“Por supuesto, al principio sentí una gran decepción. Pero uno entiende que la situación a nivel mundial es muy difícil. Y si lo pienso de una forma un poco egoísta, ahora me da tiempo a recupérame de mi lesión. Aunque me enfrentó a otros retos”, añade.

Entre los retos a los que se refiere Acosta está el llevar más de cinco meses confinado, haciendo ejercicios físicos en su habitación y sin poder entrenar con ningún rival. Incluso aspectos como mantener su peso, normalmente cercano a los 140 kilos, resulta complicado en estas circunstancias. Pero el sueño de viajar a sus primeros Juegos Olímpicos le mantiene con fuerza.

“He renunciado a muchas cosas por ir a los Juegos Olímpicos, empezando por estar lejos de mi país, de mi madre y de mi hermano. Pero mi sueño está ahora más cerca que nunca”, dice ilusionado.

Finalmente, el próximo verano, llegará el momento de viajar a Tokio.

El deportista está entre los favoritos para ganar una medalla en su categoría. Pero en algún momento se tendrá que enfrentar a López, su gran rival y mentor, el cubano con el que creció, una leyenda Olímpica que hasta ahora le ha hecho sombra.

¿Será finalmente en Tokio el lugar donde el alumno vencerá al maestro? ¿Habrá un relevo generacional? ¿Habrán valido la pena todos los esfuerzos para llegar a ese punto?

Habrá que esperar al 2 de agosto de 2021 para obtener las respuestas. Mientras tanto, Acosta seguirá preparándose para dar lo mejor de si mismo cuando llegue ese momento que tanto ha visualizado y que tanto anhela. Tal vez, en esta ocasión, será él el que despegue a López del colchón.