Willy Hernangómez y su idilio con el podio

Willy Hernangómez Geuer, de España, celebra el triunfo en las semifinales ante Australia en la Copa del Mundo de 2019 de la FIBA. (Imagen por by Di Yin/Getty Images)
Willy Hernangómez Geuer, de España, celebra el triunfo en las semifinales ante Australia en la Copa del Mundo de 2019 de la FIBA. (Imagen por by Di Yin/Getty Images)

El pívot de la selección española de baloncesto no se ha bajado del podio desde que debutó con la absoluta, y apuesta por el oro en Tokio 2020. Estos serán sus segundos Juegos Olímpicos y los terceros en su familia, después de que su madre compitiera en Barcelona 92

Hace poco más de un año, la selección española de baloncesto masculina consiguió uno de los hitos más importantes en su historia: ganar la Copa del Mundo, algo que antes solo habría logrado en 2006. Así, Asia siguió siendo un talismán para España, que si bien en 2006 logró el oro mundial en Japón, esta vez lo consiguió en la República Popular de China.

En esta ocasión, España no estaba dentro de las favoritas, ya que llegaba con la gran ausencia de Pau Gasol, debido a una lesión de la que aún se sigue recuperando, aunque su objetivo es estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 . También faltaban otros nombres importantes como Nikola Mirotic o Serge Ibaka. Esto se sumó a que el combinado estaba inmerso en un cambio generacional, sin hombres de peso y leyendas del baloncesto español como Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes o José Manuel Calderón.

Pero España contaba con juventud, mucho talento, y cuatro jugadores de la NBA: Marc Gasol, Ricky Rubio -dos grandes líderes- y los hermanos Hernangómez, Willy y Juancho.

Y dieron la talla.

Ricky Rubio fue MVP del campeonato, mientras que Marc Gasol entró también en el quinteto ideal. Los hermanos Hernangómez, pese a tener menos experiencia en grandes competiciones -tienen ahora 26 y 25 años, respectivamente, y debutaron en la NBA en la temporada 2016-17- dieron muestra de todo su potencial.

Y no es casualidad, ya que los dos hermanos, desde debutar con la selección española absoluta, nunca se han bajado del podio en grandes competiciones. En el caso de Willy, el mayor, debutó con la absoluta en el verano de 2015, y ha ganado dos oros (en el Eurobasket 2015 y Mundial 2019) y dos bronces (el Olímpico de Río en 2016 y el del Eurobasket del año 2017).

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"Dormir la noche anterior fue muy complicado"

El oro más reciente será difícil de olvidar, según explica en una entrevista exclusiva para Tokyo2020.org el ya afianzado pívot de la selección española.

"Hace poquito cumplimos un año desde esa hazaña y están los recuerdos a flor de piel. Recuerdo el sacrificio, el esfuerzo, pero al final las ganas, la ilusión y el trabajo duro hicieron que se consiguiese el objetivo", dice Hernangómez.

De lo que tampoco se olvida es de lo que se siente en los momentos previos de jugar una final de tal magnitud como la que España disputó contra Argentina para alcanzar el oro.

"Me acuerdo mucho de la mezcla de nervios y de ganas que tienes la noche anterior. Dormir la noche anterior fue muy complicado, tanto para mí como para mi hermano. Te levantas con ilusión, vas a entrenar, preparas el plan de partido de manera especial porque sabes que es el último partido, que te puede dar algo tan importante como es un Mundial. Yo creo que hasta que no saltó el balón y empezamos el partido, los nervios no se terminaron de ir. Fue un día muy largo hasta que se terminó el partido", reconoce.

Aunque haya pasado más de un año, asume que no es consciente de lo logrado.

"Yo creo que todavía no hemos absorbido la magnitud de ganar un Mundial. Es verdad que la sensación de final de partido, darte cuenta de que has ganado, es de emoción, de felicidad, alegría de haber hecho el trabajo bien. Tienes ganas de abrazar a tus compañeros, a tus entrenadores, a mi hermano, a mis padres -que estuvieron allí también. Es una sensación única porque nos costó muchísimo. En mi vida he tenido una sensación de felicidad tan grande como tuve después del partido", recuerda Willy Hernangómez.

Willy Hernangómez y Juancho Hernangómez, de España, besan el trofeo de la Copa del Mundo 2019. (Imagen por Lintao Zhang/Getty Images)
Willy Hernangómez y Juancho Hernangómez, de España, besan el trofeo de la Copa del Mundo 2019. (Imagen por Lintao Zhang/Getty Images)
2019 Getty Images

Más ilusionados por Tokio 2020

Como campeones del mundo, los jugadores de España llegaban a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 -de nuevo, en Asia, su talismán- entre los favoritos por las medallas.

Pese al aplazamiento, Hernangómez cree que esta posición la seguirán manteniendo. "Yo creo que España siempre, en cualquier disciplina deportiva, tiene que estar en lo máximo de un campeonato. Es verdad que nosotros no éramos favoritos en el Mundial y que luego dimos la cara y demostramos que a trabajo, pasión e ilusión no nos gana nadie", dice Hernangómez.

Además de que los Juegos Olímpicos se disputen en Asia y que, por lo tanto, pueda ser talismán para España, Tokio es un sitio que Hernangómez aún no ha visitado y que tiene pendiente.

“No he estado nunca en Tokio. Es un sitio que tengo pendiente porque además me apasiona mucho su cultura, me interesa muchísimo. Tenía planeado ir este año -dice a modo de broma-, pero lo dejo para el año que viene”.

El deporte es salud. Que se puedan celebrar los Juegos Olímpicos querrá decir que todos podremos disfrutar de salud

Precisamente, el año que viene esta ilusión será aún mayor de cara a los Juegos. "Creo que la gente estará ilusionada, incluso aún más, de poder celebrar esos Juegos Olímpicos que tanto hemos deseado este 2020 y que finalmente se aplazaron".

"Tenemos que intentar que lleguen, que toda la situación que estamos viviendo haya mejorado y estemos cada uno en la mejor situación personal que podamos, y poder jugar y poder disfrutar del deporte, no solo del baloncesto, sino de todas las disciplinas. Y así que intentemos olvidar todos los malos ratos que estamos pasando y que el deporte nos traiga esa alegría que siempre ha traído", recalca.

“Los Juegos va a ser el momento cúspide de que esta terrible pandemia, se agote, se acabe, y qué mejor que podamos celebrarlo en forma de deporte, de felicidad, de medallas, de partidos, de lucha, de carreras… todo lo que esté relacionado con el deporte porque, al final, el deporte es salud. Que se puedan celebrar los Juegos Olímpicos querrá decir que todos podremos disfrutar de salud”, continúa.

El oro oxidado

Los de Tokio 2020 serán los segundos Juegos Olímpicos para Willy Hernangómez después de los de Río 2016.

“Me hacía muchísima ilusión poder vivir unos Juegos Olímpicos en Río, que es una ciudad tremenda. Fue una experiencia única conocer a deportistas de otros países, poder disfrutar de la Villa Olímpica, en la que todos los deportistas de todos los países estamos hospedados; ves a entrenar a otros deportistas…".

Yo firmo el oro, el bronce no

En aquellos Juegos, España logró la medalla de bronce después de un agónico partido contra Australia, que se decidió por un solo punto (89-88 ).

“Es un oro oxidado”, dice entre risas. “Así le decimos nosotros. Ganar una medalla en unos Juegos es muy, muy complicado. En nuestra historia en baloncesto hemos ganado muy pocas . Fueron mis primeros Juegos, en mi segundo año con la selección, y poder ganar una medalla de la manera en que lo hicimos fue algo increíble. La tengo guardada porque le doy mucho, mucho valor”.

Su evolución

Sin embargo, Hernangómez aspira a que ese bronce se convierta en oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“Yo si firmo el oro, lo firmo. El bronce no”, dice entre risas. “Con la ambición y la ilusión con la que siempre empezamos, siempre creo que el equipo y la mentalidad es aspirar al oro. Y una vez que consigues una medalla, lo valoras mucho más. Pero yo creo que la mentalidad tiene que ser siempre la de llegar a la final y conquistar el oro”, asegura el pívot.

El Willy de aquellos Juegos Olímpicos de Río 2016 al de 2020 poco tiene que ver.

“Yo creo que personalmente he cambiado muchísimo: soy más mayor, más maduro, tengo experiencia en campeonatos y en los Juegos también, porque ya serían mis segundos", dice.

"Y a nivel de selección, era un chaval joven que aprende y con ilusión, aunque sigo teniendo la misma, de competir, de aprender de mis compañeros, pero ahora con mucha más experiencia, con mucha más responsabilidad en el equipo, y con ganas de tener esa responsabilidad”, prosigue.

Willy Hernangómez Geuer y Juancho Hernangomez saludan a sus padres durante el partido de cuartos de final contra Polonia en la Copa Mundial FIBA 2019. (Imagen por Yifan Ding/Getty Images)
Willy Hernangómez Geuer y Juancho Hernangomez saludan a sus padres durante el partido de cuartos de final contra Polonia en la Copa Mundial FIBA 2019. (Imagen por Yifan Ding/Getty Images)
2019 Getty Images

Los Juegos Olímpicos, ¿cosa de hermanos...

Algo que también puede cambiar desde los anteriores Juegos Olímpicos a los próximos es la más que probable presencia de su hermano Juancho en el combinado español.

Juancho, alero, no estuvo en Río 2016, pero ganó el oro del Mundial 2019 junto a su hermano.

“Es una experiencia que me encantaría poder disfrutar y compartir con mi hermano: unos Juegos Olímpicos, creo que es el campeonato más importante para cualquier deportista. Y qué mejor que vivirlo con mi hermano mano a mano", reconoce Willy Hernangómez, que, por supuesto, ya le ha hablado a Juancho sobre lo que significa vivir unos Juegos.

"A él le conté la experiencia que viví en Río: poder compartir el comedor, el gimnasio, dar un paseo por la Villa con otros deportistas, ver a Michael Phelps, a Rafa Nadal… deportistas nuestros de la élite que no les ves salvo que sea por televisión. Ojalá ir a los siguientes Juegos en Tokio, una ciudad increíble, y poder estar con mi hermano, competir, y que los dos disfrutemos de unas Olimpiadas”.

... o de familia?

Con su participación en Río 2016, Willy Hernangómez se convirtió en el primer jugador español de baloncesto en convertirse en Olímpico después de que uno de sus padres también lo fuera.

La familia Hernangómez tiene una fuerte tradición en el baloncesto. No solo los dos hermanos juegan en la NBA, sino que la hermana pequeña, Andrea, también es profesional en este deporte.

No es de extrañar que los tres se dediquen a lo mismo, ya que sus dos padres, Guillermo Hernangómez y Margarita 'Wonny' Geuer, también fueron profesionales. Los dos labraron su trayectoria en la liga española, pero ella fue quien logró más éxitos, tanto a nivel de clubes como con la selección, con la que consiguió alzarse con el Europeo de 1993, después de lograr el diploma Olímpico en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 gracias a una quinta posición.

“Mi madre nos cuenta muchísimas historias de los Europeos, de sus Mundiales de club, y sobre todo de esas Olimpiadas tan especiales que fueron aquí, en Barcelona, en el año 92. Fue muy importante para la cultura española poder ver otros deportes, otras disciplinas, que la gente pudiera disfrutar de esa competición", relata Willy Hernangómez.

"Mi madre lo tiene como un recuerdo muy reciente, del cual disfrutó muchísimo. Pudo ver a grandes atletas, pudo ver a Michael Jordan, a grandes deportistas del baloncesto, en este caso. La verdad es que creo que tiene ese toque de envidia porque sabe que se lo pasó muy bien y está feliz porque sabe que los Juegos Olímpicos es algo increíble y que sus hijos van a poder, ojalá, disfrutar de unos Juegos Olímpicos también”, continúa.

Un doble homenaje

Los pequeños Hernangómez, Willy, Juancho y Andrea, escuchaban estas historias sin saber qué les iba a deparar el futuro -aunque estaba claro que iban a estar siempre pegados al balón-.

“Para nada pensaba que yo también llegaría a los Juegos. Para mí el momento más especial fue la inauguración de los Juegos Olímpicos, cuando das la vuelta por la pista y ves a todos los fans, a todos los deportistas representando cada uno a su país. Ahí te das cuenta de que estás en unos Juegos Olímpicos. Mi madre siempre nos ha contado historias que luego es verdad que siguen pasando. Cuando le cuento historias yo a ella, no se sorprende porque ya las ha vivido”, destaca Willy Hernangómez.

Sin duda sus dos padres fueron los grandes referentes para los hijos.

Por ello, Willy y Juancho decidieron homenajearles en el Mundial de 2019. Mientras Juancho conservó en su camiseta su primer apellido, Willy optó por ponerse el de su madre.

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Esto sin duda les trajo suerte, ya que aquellos nombres acabaron luciendo una estrella dorada.

Pero, ¿en Tokio 2020 ocurrirá lo mismo?

“Fue un detalle con nuestros padres, aprovechando que los dos jugábamos. Me fue muy bien, conseguimos ganar el Mundial, pero es algo que me tengo que pensar. Pero si podemos repetir que cada uno llevemos el apellido de nuestros padres, sería algo increíble”, propone Willy Hernangómez.

Willy Hernangómez: "Firmo el oro en Tokio 2020"

El pívot de la selección española de baloncesto, Willy Hernangómez, disputará en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 sus segundos Juegos, tras Río 2016. Sigue así los pasos de su madre, Margarita Geuer, Olímpica en Barcelona 1992. En Tokio 2020 podría estar acompañado por su hermano Juancho Hernangómez.

La otra familia

Precisamente eso de 'Family first' es casi un mantra para Hernangómez. Su familia le lleva el baloncesto a casa; y el baloncesto le lleva a otra familia en la pista.

Él cree que la baza principal de esta selección española es la fraternidad entre todos los miembros de ella.

“La clave para nosotros es que somos una familia. Somos un grupo de amigos, un grupo de personas que nos dedicamos a algo que nos apasiona y que amamos, que es el baloncesto. Y también nos gusta y nos apasiona competir, ganar y jugar partidos complicados", reconoce.

Este es un valor que se transmite de los más veteranos a los más jóvenes que entran al equipo. "Esa palabra que es familia la aprendí cuando era más joven de los mayores, de la generación de los 80, de Juan Carlos, Pau, del presi (Garbajosa) y que tenemos ahora a los que nos toca dar un paso adelante que enseñar a los más jóvenes".

Y, por supuesto, confía en que esto también les dé una ventaja competitiva en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. "Yo creo que con ilusión, y sobre todo demostrando que somos españoles y que a cabezotas, a pasión, a ganas… no nos va a ganar nadie. Yo creo que esa va a ser la clave en Tokio: que sigamos ilusionados, trabajando muy duro, que nos apoyemos los unos a los otros y sobre todo que compitamos, que es al final lo que hacemos y lo pasamos muy bien haciéndolo”, asegura.

Allá en Tokio volverá a ver la llama Olímpica, lo que él considera que es lo más emocionante de los Juegos Olímpicos.

“Ves la antorcha Olímpica llegar, atravesar todo el estadio y al final iluminar todo. En ese momento te das cuenta de la historia que hay detrás de los Juegos Olímpicos y ya estás deseando que pasen cuatro años más para poder ir a otros”, recuerda.

En esta ocasión tendrán que pasar cinco, pero esa llama volverá a arder e iluminar los ojos de un Willy Hernangómez que solo tiene la vista puesta en el brillo del color dorado.

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