Vincent De Haître, de Tokio a Pekín en 180 días

Vincent de Haitre, de Canadá, compite durante la final de contrarreloj de un 1 km en el Mundial de la UCI de Ciclismo en Pista, el 28 de febrero de 2020 en Berlín, Alemania. (Imagen por Maja Hitij/Getty Images)
Vincent de Haitre, de Canadá, compite durante la final de contrarreloj de un 1 km en el Mundial de la UCI de Ciclismo en Pista, el 28 de febrero de 2020 en Berlín, Alemania. (Imagen por Maja Hitij/Getty Images)

Tokio 2020 habla con el canadiense Vincent De Haître, que recientemente se clasificó para el equipo Olímpico de ciclismo en pista. Es un logro que le mantiene en la ruta de conseguir lo que muchos podrían pensar que es imposible: dos Juegos en 180 días

180 días.

No la Olimpiada de 1.447 días que quedaban entre los Juegos de Tokio 2020 antes del aplazamiento y el comienzo de los Juegos Olímpicos de Verano de París 2024.

Ni siquiera los 544 días entre el calendario original de Tokio 2020 y los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022.

No. Vincent De Haître tiene solo 180 días de margen entre competir como ciclista en los Juegos Olímpicos del próximo año y como patinador en los Juegos de Invierno de Pekín.

Si a alguien le ha afectado el aplazamiento de Tokio 2020, ha sido a él.

Ahora diré que voy.

No voy a rendirme ahora

Confirmada la selección

El 29 de julio de 2020, Canadá anunció el equipo ciclista que le representará en los Juegos del próximo año. Entre otros nombres, estaba el de Vincent De Haître, quien nació en Ottawa hace 26 años, y que competirá en el evento de persecución por equipos.

Pero esta no será la primera vez que Vincent De Haître compita en unos Juegos Olímpicos. Ni siquiera será el primer deporte en el que tome parte.

De Haître ha participado como patinador de velocidad en dos Juegos Olímpicos de Invierno: Sochi 2014 (donde acabó en el top 20) y en PyeongChang 2018 (en los que una lesión truncó sus Juegos). Y sigue con la mirada puesta en Pekín 2022.

Así que cuando se anunció el aplazamiento de los Juegos -un retraso que impactaría directamente en el tiempo que necesita para prepararse después de Tokio 2020- se lo comunicó su entrenador, y su respuesta puede que no fuera exactamente lo que se esperaba.

"Ahora te digo que voy, que no me rindo ahora. Después de dos años y medio, no me voy a rendir ahora".

Hacer frente a la nueva realidad

Para que De Haître consiga una transición exitosa desde el ciclismo de Tokio 2020 al patinaje de velocidad en Pekín solo seis meses después, tendrá que rápidamente cambiar el chip, el entrenamiento y la mentalidad.

Lo tendrá que hacer muy rápido.

"Después de los Juegos de Tokio, espero poderme tomar una o dos semanas de descanso", explica.

"Y tengo que volver a la carga muy deprisa porque de la Ceremonia de Clausura a la de Apertura hay 180 días".

Pero si alguien está preparado para un cambio tan drástico de planes, ese probablemente sea De Haître.

Incluso cuando eligió la disciplina ciclista en la que competiría, ya estaba pensando en facilitar la transición de ella al patinaje de velocidad.

"Tuve que elegir entre el programa de velocidad, que es básicamente algo menos que 30 segundos, o el de resistencia, que es de unos cuatro. Lo hice bien en los dos cuando probé", explica el dos veces Olímpico.

"Podría haber tomado cualquiera de las direcciones, pero acabé eligiendo el programa de resistencia porque pensé 'Bien, cuando vuelva al patinaje, lo voy a pasar peor si vengo de la velocidad'".

Esta decisión finalmente se concretó en la persecución por equipos, un evento que comparte al menos una cosa con el patinaje. "En hielo, mi mayor velocidad es de 60 km por hora. En la bici, sí, es más, pero nunca la mantienes por mucho más tiempo. La media de la velocidad acaba siendo parecida", dice.

Como me dije a mí mismo que podía hacerlo,

si ahora no lo hago, simplemente me habría mentido a mí mismo

Ser batido. Por todos

Podría pensar que un atleta el ascenso de un atleta hasta la élite de no uno, sino de dos deportes, se debe al talento natural del deportista.

Pero no fue así en el caso de De Haître. Al menos, según sus primeras experiencias deportivas.

"Me ganaban todos", cuenta sobre sus tres primeros años como patinador. "Me ganaban los chicos y las chicas. Yo no era nadie especial".

Entonces, ¿qué le hizo destacar de otros atletas que solo pueden llegar a soñar con las cotas que él ha alcanzado?

Algo obvio es la determinación de acero que le ha impulsado a lograr lo que se ha propuesto. Esto le ha llevado a hacer lo que muchos considerarían imposible.

"Creo que me dije a mí mismo que lo podría hacer en algún momento. Y como me dije a mí mismo que podía, ahora si no lo hago, simplemente me habría mentido a mí mismo".

Vincent De Haître, de Canadá, compite en la carrera masculina de 1000 m en los Mundiales de patinaje de velocidad de distancias individuales de la ISU, el 14 de febrero de 2015 en Heerenveen, Países Bajos.  (Imagen por Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)
Vincent De Haître, de Canadá, compite en la carrera masculina de 1000 m en los Mundiales de patinaje de velocidad de distancias individuales de la ISU, el 14 de febrero de 2015 en Heerenveen, Países Bajos. (Imagen por Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)
2015 Getty Images

Primera parada: Tokio

Por su puesto, el camino Olímpico de 180 días de De Haître tiene que empezar en algún lado. Y qué mejor que en mayor evento deportivo en el mundo: Tokio 2020.

Pero mientras cualquier atleta soñaría con una medalla, De Haître se mantiene realista -y todavía optimista- con las posibilidades de Canadá: "Según nuestras Copas del Mundo, no diría que sería imposible, sino algo realista. Pero en el último Mundial, nos pilló fuera de guardia un poco y acabamos haciendo una mala actuación. Pero sabemos en lo que tenemos que cambiar y mejorar y estamos trabajando en ello".

Más allá de los Juegos

¿Qué hace un atleta como De Haître cuando se acaban los días Olímpicos? Para alguien tan adicto a la velocidad, la respuesta quizá no es mucha sorpresa.

"A veces digo que quiero ser piloto de coches, y solo es broma en un 50 por ciento. Si alguien me deja conducir rápido un coche, es como, claro, por supuesto que lo puedo hacer".

Quizá tenga la sensación de que esto puede formar parte de su plan. Porque si algo se desprende de una entrevista con De Haître es que lo que la mayoría de las personas pensarían que es imposible, para él está dentro de los límites de la razón.

Así que primero, Tokio, y después 180 días para hacer algo que nunca antes se ha hecho.

Y si consigue romper ese récord, ¿quién podría discutir cualquiera de sus sueños, sin importar lo extravagantes que puedan parecer?