Steven Da Costa, un pionero en busca del oro

Steven Da Costa, de Francia (rojo), y Ricardo Giegler, de Alemania, (azul) compiten en la semifinal de kumite -67kg durante los Juegos Europeos de Bakú 2015. (Imagen por Paul Gilham/Getty Images for BEGOC)
Steven Da Costa, de Francia (rojo), y Ricardo Giegler, de Alemania, (azul) compiten en la semifinal de kumite -67kg durante los Juegos Europeos de Bakú 2015. (Imagen por Paul Gilham/Getty Images for BEGOC)

El atleta francés, de 23 años, está inmerso en una búsqueda singular: formar parte de la selección que logre el primer oro Olímpico en kárate, que hará su debut en Tokio 2020. Steven Da Costa es como sus antepasados ​​del Lejano Oeste del siglo XIX: solo el oro importa

La lucha por la medalla de oro ha comenzado y su plaza está asegurada. Como sus ancestros, que viajaron del Oeste en el siglo XIX en la búqueda del oro, Steven Da Costa tiene la determinación de viajar a Tokio y ganar la medalla de oro en los Juegos del próximo año.

"La clasificación está bien, pero necesito volver con el oro", dice Da Costa a Tokyo2020.org.

"No estoy interesado en viajar a Tokio para no hacer nada".

Por primera vez en la historia, el kárate formará parte del programa Olímpico en Japón. Sin embargo, el karateca francés no será el único en tener esta meta, por lo que tendrá que ser el más listo, el más rápido y el más elegante para ganar el codiciado oro. Ochenta atletas estarán concurridos en la misma sede: el Nippon Budokan, que es la casa nipona de las artes marciales. Se construyó para la competición de judo de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, y actualmente acoge eventos de judo y kárate, entre otros.

El largo camino hacia el Este

Cada día en los últimos dos años, el actual campeón del mundo de kárate (-67 kg) ha mantenido con determinación la idea de asegurar su plaza para Tokio 2020. Y finalmente lo consiguió el pasado febrero, tras ganar la Premier League Karate 1 en Dubái, en su categoría, lo que aseguró su billete a través del ránking Olímpico.

Es el primer karateca francés en clasificarse para Tokio, y de momento seguirá así. Las siguientes competiciones del ránking Olímpico fueron canceladas debido a la pandemia de la COVID-19.

"Tengo la suerte de haberme clasificado antes de que acabara el periodo de clasificación", dice Da Costa, que además tiene un trabajo de media jornada en la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF).

Ahora cuenta con más de un año para centrarse en los Juegos. La clasificación se ha terminado para él, y él está feliz por ello, después de dos años de competición intensa y de un duro entrenamiento.

"Hemos pasado dos años en los que una vez cada quince días o al menos una vez al mes, estábamos luchando en una competencia de alto nivel con luchadores de entre los 50 mejores del mundo. Fue como un mini Campeonato Mundial y no hubo peleas fáciles. Eso fue físicamente duro, todos se estaban quedando sin energía. Cuando califiqué, fue más un alivio que una satisfacción".

Un atleta competitivo

El Principito del kárate tendrá que estar preparado, ya que la competición Olímpica será incluso más desafiante. En kumite hay tres categorías para hombres y mujeres, al contrario de la norma general en las competiciones internacionales, como los Campeonatos del Mundo, en las que hay cinco categorías tanto para hombres como para mujeres. Además, solo se permite competir a diez atletas en cada categoría Olímpica. Eso significa que los buscadores del oro Olímpico tienen que ser los mejores del mundo.

Según Da Costa, ni su título de campeón del mundo, ni sus tres oros Europeos o sus ocho victorias en la Premier League le ayudarán a hacerse ese oro único como es el Olímpico.

"La competición será muy dura. Ser el vigente campeón del mundo no significa nada. Seremos todos iguales y puede pasar cualquier cosa. Ni siquiera sé si habrá algún favorito".

Sus pasadas experiencias en Tokio no han sido especialmente favorables para él, lo que hacen de esta búsqueda del oro un desafío mayor.

"De todas las veces que he peleado en Tokio, nunca he ganado. Es el momento de marcar la diferencia".

Algo de familia

Por suerte, Steven no estará solo en Tokio, ya que el kárate no es solo cosa de él. Es algo de familia. Su hermano gemelo, Jessi, y su hermano mayor, Logan, también son karatecas, y tienen la mirada puesta en la clasificación Olímpica. Todos están entrenados por su padre, Michel, en Mont-Saint-Martin, en el noreste de Francia.

Para Steven estar en los Juegos con sus dos hermanos, que pelean en categorías diferentes, sería una gran ventaja para él.

"Sería algo hermoso porque cuando estamos juntos somos más fuertes. Nunca estamos solos. A veces tenemos momentos más bajos y nos apoyamos mutuamente. Cuando algo no va bien, seguimos unidos. Tanto en la victoria como en la derrota todos estamos ahí".

Regresar al Oeste con un oro

Da Costa sabe que conseguir el oro no será fácil para él y para el resto de su familia.

Su hermano gemelo sufrió una rotura de ligamento cruzado el pasado noviembre y volverá al tatami en julio. Espera clasificar para Tokio 2020 en un torneo por disputar y cuyas fechas aún no se han determinado, y la federación nacional aún tiene que seleccionar a los atletas que competirán en los Juegos.

Por otro lado, Logan, el hemano mayor, quien actualmente es el número 12 del ránking Olímpico, tendrá también que competir en el clasificatorio Olímpico. Logan fue en realidad el primero en adentrarse en el kárate y se le atribuye el mérito de haberlo convertido en un asunto familiar.

Si los hermanos responden a la llamada de la fiebre del oro Olímpico, no hay duda de que el campeón mundial 2018 está en la mejor forma para luchar por el gran premio. Incluso si todos no pueden competir, su familia estará allí para viajar de regreso al Oeste con él y con un oro Olímpico.