Primoz Roglic, el saltador de esquí que se ha convertido en uno de los favoritos del Tour de Francia

Primoz Roglic, de Eslovenia, durante la contrarreloj individual del Mundial de la UCI, el 12 de octubre de 2016, en Doha, Catar.  (Imagen por Bryn Lennon/Getty Images)
Primoz Roglic, de Eslovenia, durante la contrarreloj individual del Mundial de la UCI, el 12 de octubre de 2016, en Doha, Catar. (Imagen por Bryn Lennon/Getty Images)

El esloveno, de 30 años, ha ganado ya en este Tour de Francia una victoria de etapa. Aunque no tiene la típica carrera de un ciclista en ruta de élite, se ha convertido rápidamente en un hombre peligroso en el pelotón

Desde Planica a los Alpes, el esloveno Primoz Roglic siempre ha tenido mucha afinidad con las montañas.

Pero prácticamente nadie habría dicho que su pasado en salto de esquí le llevaría a una carrera existosa en el ciclismo en ruta.

Ni siquiera él mismo, que ahora es uno de los hombres más peligrosos del pelotón en el Tour Mundial profesional de la UCI.

El esloveno, que logró su primera victoria en una Vuelta Grande en 2019 en la Vuelta a España, llevaba mucho tiempo refiriéndose a sí mismo como "el chico que solía ser saltador de esquí" de cara a los aficionados al ciclismo y algunos medios de comunicación.

Es una etiqueta que no disgusta al joven, de 30 años, ya que su descripción de Instagram es: "Ex saltador en esquí de Eslovenia. Ahora, ciclista profesional".

Ahora es uno de los favoritos a ganar el Tour de Francia, sobre todo después de mostrar su poderío una vez más con una victoria de etapa el pasado martes, 1 de septiembre.

Pero, ¿esto podía haber sido diferente para él?

Su infancia y sus años de saltos de esquí

Primoz Roglic nació el 29 de octubre de 1989 en Trbovlje, entonces parte de la antigua Yugoslavia, que poco después se separó en varios países.

Al contrario que sus países vecinos, Eslovenia escapó del conflicto de los Balcanes y el joven Roglic pudo crecer en Kisovec, un pequeño pueblo minero, en relativa paz.

Fue hijo único, y su padre, un antiguo minero, trabajaba en una planta local, mientras su madre, que era ama de casa, le crió.

El ciclismo no estaba en su radas, ya que Eslovenia era mucho más conocida por los saltos de esquí, especialmente gracias al valle reconocido mundialmente Planica.

Así que el joven Roglic empezó a practicar este deporte, un deporte en el que ser delgado y mantener el peso da sus frutos.

Así lo explicó él para VeloNews: "Era como volar. Me encantaba ese sentimiento. Es algo que todo el mundo sueña con hacer. Quería ser el mejor saltador de esquí del mundo".

En aquellos primeros años, Roglic tomó parte en su primera competición de la FIS en 2003, cuando solo tenía 13 años. Y tuvo una actuación decente.

Logró dos victorias en la Copa Continental de la FIS y también ganó una plata con la selección eslovena en los Mundiales de Esquí Júnior Nordic 2006, en Kranj, antes de llegar al oro al año siguiente en Planica.

Pero Roglic tuvo que ser llevado al hospital en helicóptero unas semanas después del Mundial Júnior de 2007. Estaba inconsciente. Sin embargo, se libró de tener una lesión grave y continuó con este deporte hasta enero de 2011, cuando tomó parte en su última competición, con 21 años.

El cambio de deporte

Incapaz de competir al mejor nivel en el deporte, Roglic decidió dejarlo.

Para llenar el vacío, probó varios deportes.

Y el ciclismo ganó a todos ellos, a pesar de que estuviera lejos de ser un cambio natural.

Él mismo reconoce: "Sentí que el momento de un cambio. Me gustaba el ciclismo y pensé: '¿Por qué no? Probaré a ser un ciclista profesional'".

"Cuando era saltador de esquí, no podía andar en bicicleta porque podía agrandar mi cuerpo".

Roglic comenzó en el ciclismo profesional en 2013, y rápidamente progresó en los ránkings.

Desde que fue fichado por el equipo Jumbo-Visma -con base en Países Bajos- en 2016, el esloveno rápidamente fortaleció su reputación como fuerte escalador, además de especialista en contrarreloj.

También se cimentó su fama en el equipo como consumidor de cerveza sin alcohol para rehidratarse después de las carreras.

En el Giro d'Italia de 2016 -su primer Grande- demostró que estaba en el camino a la cima en su nuevo deporte.

Finalizó segundo en la contrarreloj y ganó la etapa nueve, que daba la casualidad de ser otra contrarreloj.

Esta fue su primera victoria en el Tour Mundial y la gente empezó a hablar del "chico que solía ser saltador de esquí".

Después de terminar décimo en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Río 2016, comenzó a crecer más y más.

Su victoria en Serre Chevalier, en la etapa 17 del Tour de Francia -que incluía pasar por el legendario Col du Galibier-, le señaló como una amenaza también en las montañas.

Así, Roglic se convirtió en el primer esloveno en ganar una etapa del Tour.

Jovial, pero serio – una amenaza real

El esloveno tiene una jovialidad, y, además, una seriedad que su equipo el Jumbo-Visma aprecia.

"Su desarrollo desde saltador de esquí a ciclista es fenomenal", dijo a VeloNews el director deportivo del Jumbo-Visma, Merijn Zeeman, después de que Roglic consiguiera su segunda victoria de etapa en el World Tour en el Tour de Romandía 2018, solo tres semanas después de ser primero en la Vuelta al País Vasco.

"Como persona, como ciclista, y como líder de su equipo, es alguien fantástico con el que trabajar".

Jumbo-Visma puso en él sus esperanzas para las grandes carreras y Grandes Vueltas. Un movimiento que tuvo su recompensa en la Vuelta del año pasado.

Aquel triunfo llegó en su quinta Gran Vuelta, lo que probó su rápido ascenso hasta lo más alto del ciclismo en ruta.

Él es ahora uno de los favoritos para romper el dominio del Team Ineos con el jersey amarillo en París.

El exdirector deportivo del Team Ineos, Nicolas Portal -fallecido recientemente-, dijo el pasado año: "De todos los ciclistas que están ahí y que pueden ser hombres peligrosos, la mayor amenaza que veo es la de Roglic. Lo que hizo en la Vuelta fue impresionante".

Si bien la transición del salto de esquí al ciclismo no fue la más sencilla, hubo algunas zonas en común que le ayudaron.

Él lo explica así: "Trabajamos mucho con la fuerza central, el equilibrio, la flexibilidad y las acrobacias. Todo eso me ayuda en la bicicleta".

El éxito de Roglic ha puesto al ciclismo firmemente en el mapa de Eslovenia, y esto le llevó a ser nombrado Deportista del Año de Eslovenia en 2019, un galardón ganado cuatro veces por el saltador de esquí Peter Prevc (2013-2016), con el as del hockey sobre hielo Anze Kopitar (2012) y la estrella del baloncesto Luka Doncic (2018) entre los ganadores más recientes.

El maillot amarillo, el premio más codiciado del ciclismo, le haría casi con certeza retener esa corona.

Si la gana, ¡quizás se tome una cerveza sin alcohol para celebrarlo!

Por el Olympic Channel.