Pionera en perfección

La gimnasta rumana Nadia Comaneci en las barras asimétricas en los Juegos Olímpicos de Montreal. (Imagen por Frank Barratt/Getty Images)
La gimnasta rumana Nadia Comaneci en las barras asimétricas en los Juegos Olímpicos de Montreal. (Imagen por Frank Barratt/Getty Images)

La historia de los Juegos Olímpicos está llena de momentos dramáticos, emotivos y bellos que formaron parte de sus finales. Todas las semanas tiene la posibilidad de revivir en vídeo las finales más increíbles que recuerde. Esta semana, la final de barras asimétricas de Montreal 1976

Los datos

  • Final femenina de barras asimétricas (gimnasia artística). Juegos Olímpicos de Montreal 1976.
  • Montreal Forum, 18 de julio de 1976

Los antecedentes

Nadie es perfecto.

Esto es algo que se asumía como verdad... hasta los Juegos Olímpicos de Montreal 1976.

Seis años antes de la Ceremonia de Apertura de aquellos Juegos, una chica de ocho años de Onesti (Rumanía) empezaba a tomar parte en competiciones de gimnasia artística. Solo un año después se había convertido en la atleta más joven de la historia en ganar un campeonato nacional absoluto en Rumanía. Su nombre nunca se olvidaría:

Nadia Comaneci.

Ganó su primer título internacional all-around en su primera competición internacional júnior, en 1971.

Y a partir de ahí, su cuello se convertiría el lugar perfecto para poner medallas de oro. Para 1976, Comaneci ya había ganado cuatro medallas de oro y una de plata en los Campeonatos de Europa de 1975; y un oro más en la competición "Champions All" del mismo año. En una palabra: Comaneci era ya una sensación.

Si las expectativas en torno a su potencial no fueran lo suficientemente grandes, aumentaron a cimas incalculables cuando ganó el all-around y el evento de viga de equilibrio en el test Olímpico de Montreal. Su gran rival por la gloria Olímpica era Nellie Kim, que finalizó por delante de ella en salto de potro, suelo y barras. Kim era otra estrella naciente de la Unión Soviética, un país que había dominado la gimnasia artística en las décadas anteriores.

En la Copa de América, que tuvo lugar justo antes de los Juegos, Comaneci recibió la puntuación de un 10 perfecto en su rutina de suelo. Quizá aquella fuera una señal de lo que vendría después.

El momento clave

El mundo no estaba preparado para la perfección. Ni siquiera el marcador de los Juegos Olímpicos de Montreal 1976.

Pero, a pesar de ello, la rutina de barras asimétricas de Comaneci fue perfecta. Sin errores. Ni siquiera uno.

Cuando terminó su actuación, el marcador -incapaz de computar la brillantez que ella había desplegado- mostró una puntuación de 1.0.

Los jueces de hecho le habían premiado con un perfecto 10, y así Nadia Comaneci se convirtió en la primera gimnasta en la historia en recibir una puntuación perfecta en los Juegos.

En el curso de los Juegos, repitió esta perfecta puntuación en un total de cinco ocasiones más, y finalmente acabó ganando tres medallas de oro en all-around (concurso completo), barras asimétricas y viga de equilibrio.

Comaneci logra una calificación perfecta
01:05

El resultado

Después de su hazaña en Montreal, Nadia Comaneci se convirtió en una entrella internacional. Y continuó siendo perfecta.

Ganó dos medallas de oro más en Moscú 1980, además de dos oros en el campeonato del mundo, nueve oros en Europeos y dos preseas doradas en Copas del Mundo.

Cuando se retiró en 1984, se convirtió en una referencia para otras gimnastas, después de cambiar su deporte para siempre.

Comaneci ahora tiene 58 años y no se ha desligado del deporte. Posee un gimnasio de gimnasia en Rumanía, y sirve como presidenta honoraria del Comité Olímpico Rumano. También es miembro de la Fundación y Federación Internacional de Gimnasia. Además de esto, ha recibido en dos ocasiones la Orden Olímpica.

Quizás habría sido inimaginable verle lejos del deporte, ya que su legado como gimnasta es infinito. El legado de alguien que llegó a la perfección en un mundo que no estaba preparado para ella.