Nikoloz Sherazadishvili, un judoca entre dos banderas

Nikoloz Sherazadishvili, de España, muestra su decepción tras perder en la tercera ronda de la categoría de 90 kg ante Axel Clerget, de Francia, en el Mundial de Judo de 2019, en el Nippon Budokan de Tokio. (Imagen por Kiyoshi Ota/Getty Images)
Nikoloz Sherazadishvili, de España, muestra su decepción tras perder en la tercera ronda de la categoría de 90 kg ante Axel Clerget, de Francia, en el Mundial de Judo de 2019, en el Nippon Budokan de Tokio. (Imagen por Kiyoshi Ota/Getty Images)

Nacido en Georgia pero viviendo en España desde los 14, el campeón del mundo de judo de 2018 explica por qué se siente conectado con los dos países

En España, Nikoloz Sherazadishvili a veces es simplemente "Niko Shera".

Para muchos, "Sherazadishvili" es un apellido impronunciable. Pero al campeón del mundo de judo no le importa porque le han adoptado de manera excepcional.

El joven, de 24 años, nació en Tbilisi, Georgia. Lleva viviendo en España 14 años, y tiene esta nacionalidad desde hace seis. En 2018, Sherazadishvili se convirtió en el primer hombre español en ganar un título mundial de judo cuando batió al cubano Iván Felipe Silva en la categoría masculina de peso medio (90 kg).

En el podcast en castellano del Olympic Channel, explica cómo se siente conectado -y orgulloso- con dos países.

"Siento que estoy entre las dos banderas", explica.

Mudarse a España

Sherazadishvili comenzó en el judo desde muy joven en Tbilisi, donde practicó el arte marcial y waterpolo.

Cuando el joven Nikoloz tenía 14, su familia se mudó a España por trabajo, y Sherazadishvili se unió al club de judo Brunete, a las afueras de la capital, Madrid. Este club estaba dirigido por el tres veces Olímpico Joaquín Ruiz 'Quino', quien sigue siendo su entrenador hoy en día.

"Además de ser mi entrenador, Quino es como mi segundo padre. Estaba dando tanto por mí que yo no veía otra forma de agradecérselo. Decidí hacerlo por Quino. Quería darle esa alegría y esos resultados a él", explica Sherazadishvili sobre su decisión de competir por España.

"Pero tampoco ha sido fácil porque siento muchísimo por mi país (Georgia) y nunca me voy a olvidar de él. Ahora mismo digo que tengo dos países: Georgia y España. Al principio me costaba ver la bandera de Georgia o ver al equipo de Georgia y me costaba porque era donde quería estar, pero ahora estoy muy a gusto y muy orgulloso de representar a España y disfruto de ver la bandera de España".

A pesar de la edad con la que llegó a España, Sherazadishvili ya era políglota, ya que hablaba georgiano, ruso e inglés. Así que para él aprender español solo era un pequeño obstáculo que superar.

"Yo no recuerdo que me haya costado adaptarme. El idioma sería por lo único, porque no sabía nada al principio, pero después de un año ya iba poco a poco dominándolo. Yo para entonces ya sabía ruso, inglés y georgiano. Así que era mi cuarto idioma. Puede ser que esos idiomas que ya conocía me ayudaran", recuerda.

"Pero la gente desde el principio ha sido muy receptiva siempre. Cualquier sitio al que iba estaba muy a gusto así que no me supuso nada adaptarme".

Sherazadishvili vive permanentemente en España y solo regresa a Georgia una vez al año para ver a su familia en Navidades.

Nikoloz Sherazadishvili (blanco), de España, y Axel Clerget (azul), de Francia, compiten en la tercera ronda de -90 kg del Mundial en el Nippon Budokan, en 2019. (Imagen por Kiyoshi Ota/Getty Images)
Nikoloz Sherazadishvili (blanco), de España, y Axel Clerget (azul), de Francia, compiten en la tercera ronda de -90 kg del Mundial en el Nippon Budokan, en 2019. (Imagen por Kiyoshi Ota/Getty Images)
2019 Getty Images

Inspirar a los niños

Para Quino Ruiz, estaba más que claro desde el principio que su recién llegado de Tbilisi y que hablaba poco español tenía algo especial.

"Yo tengo una facilidad para detectar cuando alguien tiene talento. Y yo me di cuenta de que Niko no solo tenía talento, sino también pasión, ilusión, ganas... Él quería ser el mejor. Lo tenía muy claro", dice Quino sobre Sherazadishvili. "Eran los ingredientes perfectos para conseguir lo que ha logrado".

"A mí siempre me gusta soñar a lo grande. Recuerdo cuando Niko recibió la nacionalidad (española) e hizo la primera competición por España y me acerqué y le dije al presidente de la Federación Española de Judo: 'Este chico será campeón del mundo'", recuerda Quino.

Esto se hizo realidad en 2018, cuando Sherazadishvili se proclamó campeón del Mundo en -90 kg. Fue el primer hombre español en lograr el oro en la historia, y el tercer judoca por detrás de Isabel Fernández y Miriam Blasco. Hasta entonces, el mejor resultado de España en un Mundial en categoría masculina lo había conseguido precisamente 27 años antes antes Quino, con un subcampeonato.

Sherazadishvili dedicó su victoria a su padre, que había fallecido un año y medio antes de su triunfo en Bakú, Azerbaiján.

"A nivel familiar ha sido muy importante dedicarle esa medalla, porque era muy importante para mi padre", dice. "Conseguí mi sueño, que era ser campeón del mundo".

Pero desde entonces algo más ha cambiado en su trayectoria: "En Georgia y en España hay niños que quieren ser como yo y eso me hace mucha ilusión y muy feliz".

"Se lo merece"

El futuro continúa siendo brillante para Sherazadishvili, que está trabajando bajo las órdenes de Ruiz para prepararse para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, después de una temporada atípica debido a la pandemia del coronavirus.

"No hemos parado desde el primer momento en el que pudimos salir (del confinamiento)", explica el judoca. "He estado viviendo en casa de Quino porque él tiene un gimnasio, y en los primeros meses hice mucho trabajo físico. Ahora, desde que nos permitieron volver a los entrenamientos, no hemos parado. No nos hemos tomado vacaciones".

Ruiz dice que, con una mentalidad así, su pupilo podrá cambiar el panomara de este deporte.

"Niko va a ser el punto de inflexión para el judo en España. Va a haber un antes y un después. Yo le auguro a Niko grandísimos resultados y creo que va a ser una persona muy conocida, como Carolina Marín en el bádminton. Niko va a ser tan conocido y va a conseguir tantos logros para España que al final la gente se va a enganchar a Niko más que al judo, porque es una persona muy carismática y muy buena persona, y eso te transmite", dice Quino.

"Es un sacrificio y una disciplina tan grande que lo único que podemos pensar es que tiene que tener su fruto porque se lo merece", continúa el entrenador.

Y esta medalla de oro, de conseguirla, la lograría en el hogar del judo, Japón.

"Es más motivamente que sea en Japón. Te da otro punto más. Es donde ha nacido el judo y van a estar todos los japoneses pendientes. Este país tiene una cultura de judo que es un valor añadido, y para mí más motivante, que los Juegos se realicen allí", reconoce Sherazadishvili.

"Nosotros estamos dándolo todo para tratar de ganar allí. No tenemos otra mentalidad. Nuestro objetivo es llegar allí y quedar campeones", sentencia el judoca entre dos banderas.

Por el Olympic Channel