Nathan Hirayama: "Tokio 2020 es para los jugadores pasados ​​y los presentes"

Nathan Hirayama

El veterano jugador canadiense de rugby a siete se muestra orgullos de la clasificación de su selección para los próximos Juegos Olímpicos

Cuando el balón fue pateado y el árbitro hizo sonar el silbato final, un momento de comprensión golpeó al equipo masculino de rugby a siete de Canadá.

Lo habían hecho. Una victoria por 40-5 sobre Jamaica en la final de los RAN (Rugby Americas North) Sevens del año pasado, un clasificatorio regional, vio a Canadá asegurar sus boletos para el mayor evento deportivo: los Juegos Olímpicos.

Para el veterano miembro del equipo Nathan Hirayama, que formó parte del equipo que se perdió la clasificación para Río 2016, fue un sueño hecho realidad.

"Fue realmente especial lograr eso, pero aún más después de no lograrlo cuatro años antes", explica el jugador de la selección canadiense a Tokio 2020.

"Hubo un grupo importante de nosotros con la esperanza de ir a Río durante muchos años, y nos quedamos cortos en los clasificatorios", apunta.

Esta es la razón por la cual su clasificación tuvo mucha más importancia para Hirayama. Pensó en todos los jugadores con los que jugó anteriormente y que nunca tendrían la oportunidad de competir en el escenario Olímpico.

"Creo que mis sentimientos iniciales después del partido fueron de alivio y pensé en todos esos otros muchachos que desearía que lo hubieran experimentado con nosotros porque la clasificación llegó después de un largo viaje", afirma.

“Fueron los primeros en los que pensé. Siento que habían sentado las bases para la clasificación el pasado verano".

Un largo viaje

No hay duda de que ha sido un largo viaje alcanzar el debut de los Juegos Olímpicos para Canadá.

El viaje a los Juegos Olímpicos comenzó cuando se anunció el rugby a siete como parte del programa Olímpico de Río 2016, algo que sucedió hace 11 años.

Pero no fue un cuento de hadas para Canadá.

Después de que se perdieron la clasificación para Río 2016 a través de los NACRA Sevens, un torneo regional, el segundo puesto de Canadá detrás de los Estados Unidos hizo que tuvieran una última oportunidad a través del Torneo Final de Clasificación Olímpica.

Lamentablemente, durante los cuartos de final, el sueño Olímpico de Canadá se derrumbó cuando fueron eliminados por la Federación Rusa en una derrota por 14-12.

Estar tan cerca de clasificarse para los Juegos Olímpicos donde el rugby a siete debutaría fue devastador.

"Fue desgarrador para nosotros, especialmente para los que estaban al final de sus carreras", explica Hirayama.

"Recuerdo estar sentado en el vestuario después de no clasificarnos y fue difícil", recuerda.

Una montaña rusa preparatoria

Si bien Canadá terminó la Serie Mundial 2018-19 en la undécima posición, alcanzando los cuartos de final solo una vez en los primeros ocho eventos, no fue un mal resultado teniendo en cuenta que solo dos meses antes de la temporada se auto descartaron después de negarse a firmar los nuevos contratos ofrecidos por Rugby Canada.

Después de que finalmente se llegó a una resolución, el equipo comenzó a entrenar el 1 de noviembre, solo 30 días antes del evento de apertura en Dubai.

Sin embargo, con dos eventos restantes, y con la clasificación Olímpica de Tokio 2020 a la vuelta de la esquina, el entrenador de Canadá, Damian McGrath, fue despedido.

Afortunadamente, pudieron adaptarse con el entrenador interino Henry Paul (que ahora es el entrenador a tiempo completo), algo que quedó claro en el torneo de Londres donde lograron igualar su mejor resultado. Sin embargo, se enfrentaron a una creciente lista de lesiones mientras viajaban a las Islas Caimán en su intento de clasificarse para Tokio 2020.

Si bien el equipo era favorito al llegar, al ser el único equipo profesional de ocho competidores en el torneo, asegurarse un lugar en los Juegos Olímpicos fue un alivio después de todos los desafíos que el equipo tuvo que enfrentar.

"Creo que en la mayoría de las organizaciones hay tensión y cosas así porque ambas partes se preocupan mucho por el deporte", dice Hirayama.

"Lograr la clasificación hizo que todo valiera la pena. Nos hizo sentir que estábamos haciendo lo correcto y valió la pena luchar por ello. Nuestro objetivo era llegar allí y clasificarse definitivamente nos hizo sentir que todo había funcionado".

La jubilación no era una opción

Hirayama ha sido parte del equipo nacional canadiense de rugby a siete desde su creación en 2006 cuando debutó a los 18 años.

Ir a los Juegos Olímpicos ha sido un objetivo suyo durante mucho tiempo. Es la razón por la que el jugador de 32 años ha seguido jugando.

Pero con el aplazamiento de Tokio 2020, muchos atletas tuvieron que tomar la decisión de someter o no su cuerpo y mente a otro ciclo de 12 meses. Sin embargo, para Hirayama, que tendrá 33 años cuando comiencen los Juegos Olímpicos el próximo verano, fue una decisión fácil.

"Para mí, fue una decisión simple. Ha sido mi objetivo durante mucho tiempo", comenta.

"Me encantaría que fuera este verano, pero todos entendemos por qué se retrasó y respaldamos esa decisión", apunta.

Hirayama ha representado a Canadá en algunas de las etapas más grandes, desde los Juegos de la Commonwealth a la Copa Mundial, pero poder llamarse a sí mismo un Olímpico es algo que está entre sus deseos.

"Pienso en eso todo el tiempo", dice. "Es una fuerza impulsora para mí. Quiero lograr eso con mis compañeros de equipo".

Nathan Hirayama de Canadá durante la Serie Mundial de Rugby Sevens 2020.
Nathan Hirayama de Canadá durante la Serie Mundial de Rugby Sevens 2020.
Derek Stevens Photography 2020

Un jugador a tener en cuenta

Antes de que la pandemia del COVID-19 implicara la cancelación del resto de la Serie Mundial de Rugby Sevens 2020, Hirayama era el tercer máximo anotador en la competición.

El nativo de Richmond también es el tercer máximo anotador de puntos en la serie anual.

Por lo tanto, no fue una sorpresa cuando el entrenador ganador de los Juegos Olímpicos, Ben Ryan, quien lideró a Fiyi en Río 2016, nombró a Hirayama como uno de los siete jugadores a tener en cuenta en Tokio 2020.

Hirayama se sintió halagado al escuchar que un entrenador de la talla de Ryan lo había nombrado en esa lista.

El ex entrenador de Fiyi también escribió: "Si Canadá puede llegar a los cuartos de final y hace uno de los partidos de su vida, entonces no hay razón por la que no puedan ser el enemigo a batir".

Y Hirayama no rehuye de sus posibilidades de medalla.

"Ese es un objetivo", responde. "Realmente pensamos que si el torneo sigue nuestro camino, podemos conseguirlo, así que es algo que está en nuestras cabezas".

Hirayama espera con ansias Tokio 2020 el próximo verano.

"Creo que lo que más espero es disfrutar de toda la experiencia y competir en Japón será especial para mí dada mi herencia y raíces japonesas".

“Solo por estar allí y, con suerte, la familia, los amigos y la familia pueden viajar conmigo y también vivir al experiencia. Muchos de ellos me han acompañado en este viaje durante tantos años y me encantaría verlos en las gradas".