Mònica Doria, de Andorra a Tokio 2020

La palista Mònica Doria es la primera deportista andorrana que logra la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
La palista Mònica Doria es la primera deportista andorrana que logra la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La joven piragüista es la primera deportista del pequeño país entre España y Francia en asegurar su plaza para los próximos Juegos Olímpicos

Con poco menos de 80.000 habitantes, el Principado de Andorra no suele clasificar a un gran número atletas para los Juegos Olímpicos. En Río 2016 enviaron a cuatro deportistas que compitieron en atletismo, judo, tiro y natación gracias a diversas invitaciones. Por este motivo, el hecho de que el país ya cuente con una clasificada directa para Tokio 2020 es motivo de celebración.

La única atleta del Principado que de momento tiene asegurado su boleto a Tokio es la joven piragüista Mònica Doria, quien consiguió su clasificación en septiembre de 2019 en el Campeonato del Mundo que se disputó en la Seu de Urgell, en España. Y lo hizo por partida doble. La palista de 20 años competirá en dos pruebas: canoa y kayak, algo bastante excepcional.

“Desde hace 3 o 4 años mi objetivo era clasificarme para los Juegos Olímpicos de Tokio. Fue un trabajo muy intenso, muy duro, pero sabía que podía hacerlo. Cuando fue oficial, creo que fue uno de los momentos más felices de mi vida. Fue una sensación muy gratificante”, explica la deportista en una entrevista con Tokio 2020. Lo hace desde de su casa, ubicada en la misma población donde se celebró la prueba del mundial en la que consiguió su billete a Japón.

“Clasificarme aquí, delante de mis familiares y amigos, hizo que el momento fuera aún más especial. Fue muy bonito”, recuerda.

De la Seu a Tokio

La Seu de Urgell es un pequeño municipio en la provincia catalana de Lleida y a escasos kilómetros de la frontera con Andorra. Es el lugar donde Doria reside desde hace años porqué ahí se encuentra el Parque Olímpico del Segre, un canal artificial que se inauguró en 1990 y que fue acondicionado para la celebración de las competiciones de piragüismo en eslalon de Barcelona 92, unos cuantos años antes de que naciera Doria.

Gracias a la existencia de este canal, en buena parte fruto del Olimpismo, el piragüismo en eslalon es un deporte popular entre muchos jóvenes de la zona. Ubicado en pleno Pirineo, Andorra es un país montañoso conocido por sus excelentes pistas de esquí, pero en los meses calurosos muchas escuelas y campamentos de verano organizan actividades en el canal del Segre. Fue precisamente gracias a uno de estos cursos cuando Doria tuvo su primera experiencia con el piragüismo.

“Yo esquío desde muy pequeña. Hacía esquí de fondo y llegué a competir. Pero cuando tenía ocho años, hice un curso en el parque Olímpico y me introdujeron a las piraguas. Mi hermana lo había hecho antes y yo quería probarlo. Y me gustó. Durante un tiempo combiné los dos deportes, pero llegó un momento que tuve que elegir porque ya no era compatible hacer las dos cosas. Y ganó el piragüismo”, explica.

Aunque muchos deportistas que practican piragüismo se especializan en kayak o canoa, Doria ha seguido practicando las dos especialidades, aunque reconoce que le gusta más la canoa, donde se siente más fuerte. El hecho de haberse clasificado para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en las dos categorías podría ser una desventaja, pero por suerte las dos competiciones se celebrarán en días diferentes, algo que no sucede todas las veces.

“Doblar en las competiciones es muy duro porqué supone hacer el doble de bajadas y el doble de esfuerzo, muchas veces el mismo día. También supone entrenar más. Aunque me siento mejor con la canoa, el kayak me gusta cada vez más y ahora intento prepararme al 50 por ciento”, asegura.

La palista andorrana Mònica Doria durante la Copa Mundial de piragüismo en eslalon de Francia celebrada en Pau a principios de noviembre de 2020.
La palista andorrana Mònica Doria durante la Copa Mundial de piragüismo en eslalon de Francia celebrada en Pau a principios de noviembre de 2020.
Eri Traversié

Los preparativos Olímpicos

Cuando llegue a Japón, Doria se tendrá que enfrentar a estrellas de su deporte como una de las favoritas para llevarse el oro, la australiana Jessica Fox, que tiene 26 años. Según la andorrana, en el piragüismo en eslalon las deportistas que ocupan los primeros puestos en la clasificación son algo más mayores que ella. “Las mejores tienen entre 25 y 30 años”, dice. Esto hace que, aunque se enfrenta a Tokio con ilusión, su verdadero objetivo sean los Juegos Olímpicos de París 2024.

“Por supuesto, voy a luchar por la medalla, pero siendo realista, un diploma Olímpico ya sería un excelente resultado. Son mis primeros Juegos. Creo que, si entreno y me preparo, lo puedo hacer bien. Pero una medalla son palabras mayores”, comenta.

Aunque la joven piragüista intenta mantener los pies en el suelo, en Andorra son muchas las ilusiones depositadas en ella. El país no ha ganado ninguna medalla en unos Juegos Olímpicos y el mejor resultado obtenido fue un noveno puesto en judo en Londres 2012 y otro noveno puesto en ciclismo en Seúl 1988. Doria será tan solo la segunda palista que representará al país después de la participación de Montse García en los Juegos de Pekín 2008, donde consiguió la 20ª posición.

Sé que hay mucha gente que está detrás de mí y me apoya. Y entiendo que la gente se ilusione.

Pero yo creo que hay que ser cauteloso y realista. Tiempo al tiempo

Algo que Doria sí que tiene ya prácticamente asegurado –al ser la única deportista del país en clasificarse por méritos propios- es ser la abanderada de Andorra, algo que le hace especial ilusión.

“Antes de conseguir el billete para Tokio, el vicepresidente del Comité Olímpico de Andorra me dijo en broma que si me clasificaba ya podía tener claro que sería la abanderada. No lo quiero pensar mucho. Todo pasó muy de repente. Me dejó un poco descolocada. Pero tengo muchas ganas de que pase, de estar allí y disfrutar a tope”, dice convencida.

Antes de llegar a Tokio, aún quedan unos cuantos meses de entrenamientos y competiciones diversas, siempre con la duda de cómo la pandemia del COVID-19 puede afectar a su preparación. En los años anteriores aprovechaba el invierno europeo para ir a entrenar a Australia. Este año aún no está claro que pasará, pero todo indica que pasará una temporada entrenando en Dubái. Si todo va según lo previsto, también tiene previsto viajar a Japón en abril del próximo año para poder probar de nuevo el canal donde tendrá lugar la competición Olímpica.

“Ya tuve la oportunidad de ir a Japón, probar el Canal Olímpico y acostumbrarme al lugar donde nos tendremos que mover. Fue una buena experiencia, bastante curiosa porque es un mundo completamente diferente. Tengo ganas de volver”, apunta.

Poner a Andorra en el mapa

Otro de los objetivos de Doria con su presencia en las competiciones internacionales es ayudar a dar a conocer Andorra, un país del que muchos desconocen su existencia. Lo sabe muy bien está deportista que explica que son muchas las ocasiones en las que cuando viaja tiene problemas en los aeropuertos porque muchos agentes de inmigración no tienen muy claro la autenticidad de su pasaporte, algo que en muchas ocasiones se traduce en tiempo perdido y muchas preguntas.

“Me ha pasado bastantes veces en el típico control de inmigración que cuando entrego mi pasaporte lo miran y lo vuelven a mirar y no se creen que Andorra sea un país, o no saben dónde está. Incluso sucede en Europa, donde muchas veces me han preguntado dónde estaba mi visado. Es complicado, pero al final siempre todo se soluciona”, dice riendo.

“Me gustaría que la gente supiera más cosas de Andorra. Es un país con muchos rincones preciosos, sobre todo de montaña”. Y un país que gracias a sus instalaciones está comenzando a ver surgir una nueva generación de jóvenes deportistas que como Doria tienen como uno de sus objetivos poner al principado en el mapa. La deportista lo intentará compitiendo contra las mejores piragüistas del mundo el próximo verano en el Centro de Piragüismo en Eslalon de Kasai, la sede de este deporte en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.