Mirada al pasado: la decepcionante actuación de un trío tunecino en pentatlón moderno

Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y su desfile de los atletas.
Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y su desfile de los atletas.

Los Juegos Olímpicos están llenos de campeones, récords e historias fascinantes, pero son también una enciclopedia increíble de momentos extraños, graciosos, emotivos y tristes. Nos adentraremos en ellos un poco cada semana para conseguir ponerle una sonrisa en la cara o una lágrima en la mejilla. Esta semana: el equipo de Túnez de pentatlón moderno de 1960

Los antecedentes

Ha habido muchos equipos Olímpicos legendarios a lo largo de los años; equipos que han dominado en sus deportes y que han creado enormes sueños y esperanzas para una nación. Pero por cada ganador, también hay otros que no lo hacen tan bien y terminan creando su propia leyenda.

Ese fue el caso del equipo de Túnez de pentatlón moderno en 1960, un grupo de tres atletas que compitieron a un nivel tan bajo al de la competición que su historia ha encontrado un lugar permanente en la historía Olímpica.

El sufrimiento de Túnez en el pentatlón moderno
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La competición

Los atletas de pentatlón moderno son de los deportistas más completos. Para llegar al éxito, necesitan la excelencia en cinco disciplinas diferentes: tiro, natación, esgrima, saltos ecuestres y carrera a pie. El deporte en sí mismo fue concebido por el padre de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin, que creía que "el evento pondría a prueba las cualidades morales de un hombre/una mujer, así como sus recursos y habilidades físicas, produciendo así el atleta ideal y completo".

Este no fue el caso de los tunecinos Lakdar Bouzid, Habib Ben Azzabi y Ahmed Ennachi, los protagonistas de una de las historias más sufridas de la historia deportiva.

Los problemas que iban a tener que afrontar los miembros del equipo aparecieron pronto en la competición. En la carrera a nado, un miembro del equipo tuvo que ser rescatado en la piscina después de mostrar signos evidentes de angustia en el agua, algo que no ocurre normalmente en el escenario de las mayores hazañas del deporte, como es el caso de los Juegos Olímpicos.

Pero ese fue solo el principio de la comedia de errores. La hípica es una de las competiciones destacadas, tanto individuales como por equipos, y es uno de los eventos más difíciles por el hecho de que los atletas solo conocen a sus caballos poco antes de que arranque la competencia. Sin embargo, cuando comenzó el evento, cada uno de los jinetes tunecinos cayó de sus monturas, quedándose tirados en el suelo mientras el resto de los atletas seguían el curso de saltos en frente de ellos.

Pero quizás la parte de la historia más memorable sucedió en el evento de esgrima. Uno de los miembros del equipo era de hecho un esgrimista con cierta experiencia y realizó una admirable competición cuando llegó su momento. Sin embargo, cuando fue el turno de los otros dos miembros del equipo, el astuto trío envió en dos ocasiones al mismo atleta en su lugar - presumiblemente pensaban que la máscara que llevaba en la competición impediría que la gente se diera cuenta.

Qué vino después

Esta última acción tortuosa llevó a la descalificación del equipo en el evento de esgrima. Finalmente la selección de Túnez acabó la competición con 5.126 puntos, que eran 5.000 menos que el equipo siguiente y casi 10.000 menos que los campeones.

En la competición individual, al trío no le fue mejor, quedando último, penúltimo y antepenúltimo.

Así que si ver a Simone Biles le hace creer que nunca podrá ser un Olímpico, recuerde la historia de Lakdar Bouzid, Habib Ben Azzabi y Ahmed Ennachi, aquella torpe selección de pentatlón moderno de Túnez.