Mirada al pasado: el granjero vs el Oso de Rusia

SAN JOSÉ, CA - 15 DE FEBRERO:  Rulon Gardner, de Estados Unidos, durante su combate contra Georgiy Tsurtsumia, de Kazajistán, en los Juegos Titán el 15 de febrero de 2003 en San José, California.  (Imagen por Jed Jacobsohn/Getty Images)
SAN JOSÉ, CA - 15 DE FEBRERO: Rulon Gardner, de Estados Unidos, durante su combate contra Georgiy Tsurtsumia, de Kazajistán, en los Juegos Titán el 15 de febrero de 2003 en San José, California. (Imagen por Jed Jacobsohn/Getty Images)

Los Juegos Olímpicos están llenos de campeones, récords e historias fascinantes, pero son también una enciclopedia increíble de momentos extraños, graciosos, emotivos y tristes. Nos adentraremos en ellos un poco cada semana para conseguir ponerle una sonrisa en la cara o una lágrima en la mejilla. Esta semana: la historia de la final de Sídney 2000 de peso súperpesado en lucha grecorromana

Los antecedentes

Es el clásico cuento de David contra Goliath... si David y Goliath hubieran sido gladiadores de lucha grecorromana de 130 kg.

Pero use un poco su imaginación. Decir que uno de estos dos competidores era una cenicienta sería un eufemismo colosal.

En este caso, Goliath era 'el Oso de Rusia', Aleksandr Karelin. Con 1 metro y 93 centímetros de altura, Karelin era un especimen de un físico inmenso.

Durante los 13 años anteriores a Sídney no había perdido un solo combate. Ni siquiera uno.

Los números de su carrera fueron finalmente 887 victorias y una sola derrota. Nadie en siete años consiguió un punto contra él.

En el palmarés de Karelin se encuentran 12 Campeonatos de Europa consecutivos, nueve Campeonatos del Mundo seguidos y tres medallas de oro Olímpicas consecutivas – la última de las cuales se la llevó en Atlanta, donde sufrió una lesión en la final, lo que le hizo ganar el oro básicamente con un solo brazo.

¿Era humano? Probablemente no tal y como entendemos la palabra, ya que con ella suelen ir ligados aspectos como la debilidad o las dudas.

Enfrente de este Goliath se encontraba nuestro David, también conocido como Rulon Gardner, un granjero de Wyoming con poco pedigrí internacional.

Sus entrenamientos para los Juegos comenzaron en la granja, donde levantaba vacas para mantenerse en forma.

¿Conseguiría este granjero-levanta-vacas vencer a uno de los mejores deportistas de todos los tiempos?

La final

En el primero de los dos rounds de tres minutos, Karelin intentó su movimiento por antonomasia: la elevación invertida. Para llevar a cabo el movimiento con éxito, un luchador necesita levantar todo el cuerpo de su oponente del suelo antes de girarlo en el aire y aterrizarlo debajo de su propio cuerpo en el piso.

Es un movimiento que la mayoría de luchadores califican como imposible por toda la fuerza que se necesita para llevarlo a cabo.

Kerelin no estaba dentro de esa mayoría.

A lo largo de los años, se convirtió en un maestro de este movimiento, y generalmente le llevaba a un solo resultado: la victoria.

Pero si Karelin no estaba entre la media de los seres humanos, tampoco lo estaba Gardner, que fue extremadamente imponente en físico. Su gran cuerpo hacía imposible que Karelin lo levantara del suelo y, para el final de la primera ronda, el marcador era de empate.

En el segundo round, mientras ambos luchaban por imponer su superioridad, Karelin cometió un error. Mientras los luchadores estaban amarrados, Karelin rompió su bloqueo primero. Este movimiento aparentemente insignificante puso en juego un reciente cambio de reglas que significó que el estadounidense Gardner recibiera un punto. Así comenzó a liderar el combate por 1-0.

Increíblemente, el Oso de Rusia se encontró perdiendo un combate por primera vez en siete años.

Las normas de la lucha grecorromana dicen que si el combate de dos rondas finaliza con un oponente liderando por solo un punto, el combate pasa a la prórroga. Y eso pasó en Sídney 2000, que la final se tuvo que extender tres minutos. Tres minutos de acción y nervios que decidirían la medalla de oro Olímpica.

Karelin una vez más intentó el lanzamiento invertido. Gardner se mantuvo fuerte.

Mientras el combate llegaba a su final, parecía como si el atleta ruso -del que se pensaba invencible- se iba cansando frente a los ojos de la multitud... tal vez incluso parecía humano.

Finalmente, la campana sonó y Rulon Gardner se proclamó campeón Olímpico.

La cenicienta triunfó. David había superado a Goliath, y el mundo de la lucha nunca volvería a ser el mismo.

Qué pasó después

Karelin se retiró inmediatamente del deporte, dejando sus zapatos en el tapete de lucha libre como un símbolo de que nunca volvería a pelear. Gardner, por otro lado, se convirtió en una celebridad en su país natal. En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, compitió de nuevo por Estados Unidos, y consiguió una medalla bronce.

Pero Sídney 2000 fue el momento más alto de la carrera de Gardner. En los años siguientes, sufrió un accidente con una máquina de nieve e incluso se declaró en bancarrota. También probó suerte recientemente en el MMA, pero no tuvo éxito.

Pero para un granjero de Wyoming, Rulon Gardner ya había conseguido algo que permanecerá en los anales de la historia: vencer al invencible en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.

La lucha de Karelin y Gardner por el oro
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