Mandy Marquardt, o cuando el sueño Olímpico redefine la diabetes

GLASGOW, ESCOCIA - 10 DE NOVIEMBRE: Mandy Marquardt, de Estados Unidos, en la prueba de velocidad de la Copa del Mundo de ciclismo en pista en el Velódromo de Sir Chris Hoy, el 10 de noviembre de 2019 en Glasgow, Escocia. (Imagen por Ian MacNicol/Getty Images)
GLASGOW, ESCOCIA - 10 DE NOVIEMBRE: Mandy Marquardt, de Estados Unidos, en la prueba de velocidad de la Copa del Mundo de ciclismo en pista en el Velódromo de Sir Chris Hoy, el 10 de noviembre de 2019 en Glasgow, Escocia. (Imagen por Ian MacNicol/Getty Images)

Mandy Marquardt, campeona nacional en 18 ocasiones y poseedora dos veces del récord americano, habla para Tokyo 2020 sobre el ciclismo, los Juegos y cómo está ayudando a redefinir lo que es posible para un atleta con diabetes de tipo 1

"Hay muchas partes encadenadas, que dependen las unas de las otras, en todo esto. Pero la bici me mantiene los pies en la tierra".

Hay un tema que Mandy Marquardt nombra una y otra vez en su entrevista con Tokio 2020: la idea de que la bicicleta le mantiene los pies en la tierra.

Como si sin ella su vida se alejara.

Hace doce años, cuando aún era una aspirante a ciclista que vivía en Mannheim (Alemania) debió de sentir algo así durante un análisis de sangre rutinario que acabó poniendo su mundo patas arriba.

"Tenía unos niveles de azúcar en sangre elevados, por lo que tuvimos que ir directamente al hospital. Acabé quedándome por dos semanas", explica Marquardt.

La ciclista, que no había sufrido síntomas antes de esto, fue diagnosticada con diabetes de tipo 1.

Marquardt pasó las dos semanas siguientes en el hospital, ya que los médicos tenían que llevar a cabo una serie de pruebas para definir el alcance de su enfermedad.

"Tuvieron que hacerlos para asegurarse de que mis órganos seguían funcionando", dice Marquardy, que tenía entonces 16 años.

Y entonces le dieron la noticia que habría roto el corazón de cualquier deportista.

"Conocí al médico que estaba supervisando a la mayoría de doctores, y me dijo que nunca podría volver a competir a gran nivel en mi deporte", recuerda.

"Esto fue devastador porque sabía que la bici había sido siempre mi lugar donde ser feliz".

ALLENTOWN, PENSILVANIA - 9 DE JUNIO: La esperanza Olímpica Mandy Marquardt durante una sesión de entrenamiento en el Valley Preferred Cycling Center, el 9 de junio de 2020 en Allentown, Pensilvania. (Imagen por Elsa/Getty Images)
ALLENTOWN, PENSILVANIA - 9 DE JUNIO: La esperanza Olímpica Mandy Marquardt durante una sesión de entrenamiento en el Valley Preferred Cycling Center, el 9 de junio de 2020 en Allentown, Pensilvania. (Imagen por Elsa/Getty Images)
2020 Getty Images

La primera medalla de bronce

Marquardt comenzó en el ciclismo con 10 años, aunque antes le gustaron otros deportes, como el tenis y el triatlón.

"Quería probar los triatlones. Cuando tenía como 10 años, fui a un velódromo porque era un lugar seguro para aprender a andar en bici. Era realmente joven, así que mis padres me llevaron allí. Y simplemente me enamoré de este deporte. Era como un subidón de adrenalina".

"Competí en mis primeros Nacionales en Texas, y mis padres tuvieron que conducir hasta allí desde Florida. Pero este deporte para mí era tan único comparado con el resto. Simplemente me enganché".

En los cuatro años siguientes, Marquard perfeccionó sus habilidades en Florida, antes de mudarse a Mannheim, en Alemania, con catorce años después de la separación de sus padres. Tras llegar a Europa, continuó con su educación en una base armada en el Instituto Americano de Mannheim.

"Allí cambió mi vida. Cuando vivía en Alemanía tenía que correr por un Estado para competir en los Nacionales. Así que me mudé allí, competí en un Estado y me hice un lugar en el equipo".

Ese equipo compitió después en los Campeonatos Nacionales júnior, y, aunque entonces Marquardt era una deportista más enfocada en la resistencia, compitió en el evento de velocidad.

"Gané en bronce en 500 m contrarreloj, en el evento júnior, y me hizo abrir los ojos. 'Esto es me gusta' me dije, a pesar de que fuera una prueba de velocidad".

Poco sabía entonces, pero aquella medalla de bronce sería el punto de partida para su camino hacia el éxito después de ser diagnosticada por diabetes.

Volverse a montar en la bici

En la cama del hospital de Mannheim, Marquardt se sintió sola.

"No conocía ningún otro deportista con diabetes. Así que fue un desafío porque no tenía a nadie a quien mirar y decir 'Si ellos pueden, yo también'".

Pero, con el ánimo de su padre, tomó la decisión de volver a subirse a una bicicleta. Y poco a poco -a pesar de la predicción del doctor- Marquardt empezó su largo camino de vuelta a la competición de elite.

De algún modo, era un paso hacia lo desconocido.

"Aprendí mucho sobre qué es la vida con diabetes, y también intenté aprender a correr con este problema. Pero lo único que sabía era que mi pasión era la bicicleta. Pensaba que tenía que volver a montarme en la bici y empezar a entrenar porque el ejercicio le venía genial a mi diabetes".

El segundo bronce

No hay una ciencia exacta para gestionar la diabetes. Cada día puede presentar sus propios desafíos, y variables como la nutrición, viajar o el estrés pueden tener sus efectos en los niveles de azúcar en sangre de una persona. Y para un atleta de elite estos desafíos pueden hacerse más grandes.

"La gente me pregunta: '¿Mantienes tus niveles de azúcar en sangre a la perfección? ¿Tienes insulina y monotorización continua de la glucosa?'. Y yo me quedo como 'Intenta conducir a 70 millas por hora todo el rato sin poner la velocidad crucero'. Es imposible".

Pero después de un tiempo, Marquardt comenzó a competir de nuevo, aprendiendo de todo lo que había trabajado respecto a la nutrición y sobre cómo hacer mejores actuaciones a través de la gestión de sus niveles de azúcar en sangre.

No fue todo un camino tranquilo.

"También pasé por una pequeña fase de negación, donde fui a una competición unos meses después de mi diagnóstico y no me llevé la insulina y no me sentí tan bien", dice Marquardt.

"Dejé solo a mi equipo. Fue un cambio de mentalidad, ya que no solo es cosa mía, sino de mi salud".

Finalmente, después de meses entrenando y aprendiendo de su condición, llegaron de nuevo los Nacionales de Alemania. Y una vez más Marquardt compitió en la contrarreloj de 500 m, el mismo evento en el que ganó el bronce un año antes.

"Y fui bronce de nuevo. ¡En la misma prueba!", explica.

"Así que, sin o con diabetes, hice lo mismo. Misma prueba, mismo bronce. Eso me demostró que podía con ello. A ver, las cosas son mucho más duras. Pero definitivamente es algo posible. Así que aquí todo cambió".

En busca de su círculo

Durante su año de sénior, Marquardt volvió a Florida. Allí descubrió una comunidad que cambiaría su vida.

"Estaba buscando un equipo ciclista y había uno que se llamaba Tipo 1. Casi todos sus deportistas tenían diabetes. Y eso fue increíble. Dije '¿Hay un equipo ciclista también con diabetes?'".

Por primera vez, Marquardt encontró a un grupo de deportistas que compartían su experiencia y entendían los desafíos diarios que implica competir con diabetes.

El equipo Tipo 1 desde entonces se ha cambiado de nombre a Equipo Novo Nordisk y los ciclistas compiten por todo el mundo, abogando por las personas afectadas por la diabetes. El equipo masculino corre en las ProSeries de la Unión Ciclista Internacional (UCI), y tiene como firme objetivo competir en el Tour de Francia.

"Es como una familia... Realmente hemos construído una familia. Tenemos un patrocinador increíble y mucha gente detrás de nosotros. Unas 8 millones de personas siguen al equipo Novo Nordisk, una de las mayores cifras para diabetes y ciclismo.

"He aprendido mucho porque todos somos atletas del Tipo 1. Nuestros directores, gestores, todos entienden que esto es un proceso. Todos los años nos ponemos metas. Yo me las he puesto y ellos me apoyan".

Marquard actualmente es la única ciclista de pista del equipo, pero formar parte de un grupo único le ha aportado fortaleza, no solo como atleta, sino también como embajadora para personas afectadas por la diabetes.

"Hemos construído una plataforma que realmente le aporta a la gente esa esperanza y ve que estas cosas son posibles con diabetes. Así que podido compartir mi historia, la cual fue muy difícil al principio, con mi diagnóstico. Era muy joven cuando me la diagnosticaron, fue un momento en el que todo cambió".

"La bicicleta ha encendido esta pasión. Es mucho más que una bici, es una plataforma para mí".

"Por supuesto salgo a la pista a ganar y a obtener los mejores resultados posibles para hacer a mi país y a mi equipo estar orgullosos, pero también salgo sabiendo que utilizo esta plataforma para mostrar a la gente qué es posible con diabetes y amplificarlo para mí misma".

El largo camino a Tokio

En los últimos años, Marquardt se ha transformado de una ciclista de resistencia a una de las mejores velocistas del mundo. Es un proceso de desarrollo que llevó mucho tiempo hacerlo bien.

"Ha tomado años construir esta forma de sprint".

“Hice mi primer mundial en 2014 y fue muy difícil. Me clasifiqué en la parte inferior de la tabla".

“Y ha sido un proceso, he aprendido a tener esa consistencia. He aprendido a competir con mi diabetes”, dice.

Con Tokio acercándose, Marquardt finalmente descubrió esa consistencia, llegando al 12° lugar en el Ranking Mundial de Sprint UCI después de terminar entre las diez primeras en varias pruebas durante la temporada 2019/2020 de la UCI Track World Cup, incluido un cuarto lugar en Bielorrusia.

A nivel nacional, está en su propia liga, quedando en primer lugar en el sprint, el keirin y la contrarreloj de 500 metros en el Campeonato Nacional de Estados Unidos.

Pero en marzo de este año, la pandemia del COVID-19 provocó el aplazamiento de los Juegos Olímpicos hasta 2021. Y aunque el anuncio golpeó a Marquardt con fuerza, encontró ánimos y ​​positividad en un lugar familiar.

“Miro hacia atrás y, tal vez suene como un cliché, pero la diabetes realmente me ha enseñado mucho. Tal vez también me ha hecho evolucionar más lentamente, y a veces en las carreras, no obtuve los resultados que quería, pero sabía que solo tenía que seguir entrenando", comenta sobre el aplazamiento.

"Por supuesto, esta decisión fue la mejor decisión para todos los atletas".

Y en cuanto a los Juegos del próximo año, el enfoque de Marquardt sigue siendo al 100% el mismo:

“Solo sé que Tokio ahora es el objetivo. Un nuevo objetivo. Pero mis objetivos actualmente no han cambiado. Es solo una nueva fecha".

Redefiniendo la diabetes

Hay pocas dudas de que Marquardt ha cambiado las percepciones de lo que es posible para un atleta con diabetes. Y una gran parte de ese cambio ha sido convertir lo que a menudo se percibe como una debilidad, en una fortaleza.

"A veces pienso, ¿habría sido una mejor ciclista sin diabetes? Tal vez, pero realmente me ha formado para ser más resistente y estar orgullosa de mí misma de diferentes maneras".

A pesar de que la llegaron a decir que nunca competiría al más alto nivel, Marquardt consiguió lo que los profesionales médicos consideraban imposible: la clasificación Olímpica.

Y a pesar de que Tokio no serán los mismos Juegos Olímpicos que tenían que comenzar en julio de 2020, Marquardt está convencida de que el cambio será positivo.

"Será diferente en Tokio 2021. Pero en el buen sentido, porque muchas cosas han cambiado y también muchos atletas".

"Es un año que nos desafía de muchas maneras".

"Es similar a la diabetes en cierto modo. No sabía si iba a seguir pedaleando en ese entonces, y la bicicleta me mantuvo en tierra".

"Superar esta adversidad y todos estos desafíos, nos hace mejores atletas y mejores personas", concluye.