Maggie Steffens: a por el oro y más allá

Maggie Steffens celebra ganar el partido por la medalla de oro de waterpolo femenino contra Italia en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Foto de Matthias Hangst/Getty Images)
Maggie Steffens celebra ganar el partido por la medalla de oro de waterpolo femenino contra Italia en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Foto de Matthias Hangst/Getty Images)

La jugadora de waterpolo estadounidense se sigue preparando para los Juegos Olímpicos de Tokio

No se puede negar la fuerza del equipo de waterpolo femenino de Estados Unidos.

La selección ganó la medalla de oro en las dos últimas ediciones de los Juegos Olímpicos. También han ganado los últimos tres Campeonatos Mundiales y los Juegos Panamericanos y no han perdido un título de la Liga Mundial FINA desde el 2014. De hecho, fue solo en enero de este año cuando su racha ganadora de 69 partidos llegó a su fin.

"No es una poción secreta, no es una receta mágica, realmente es el grupo que tenemos y continuamos desarrollando. Es la gente, es el equipo y es la forma en que trabajamos, la forma en que entrenamos", explica la capitana estadounidense Maggie Steffens al Olympic Channel.

"Honestamente, trabajamos duro, estamos motivadas, nunca nos rendimos y tenemos un gran grupo de mujeres", añade.

Por lo tanto, no es de extrañar por qué en el camino a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 son las firmes favoritas para conservar la corona Olímpica. Sin embargo, para Steffens, este es solo uno más de sus objetivos cuando se trata de su amado deporte.

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Esta en su sangre

En cierto sentido, siempre hubo expectativas de que Steffens se dedicaría al waterpolo.

Su padre, Carlos, se empezó a interesar en este deporte cuando era un niño en Puerto Rico antes de ser reclutado más tarde en la Universidad de California, Berkeley, donde se convirtió en tres veces All-American. Carlos también conoció a su esposa, Peggy, a través del waterpolo, mientras que los tres hermanos mayores de Maggie también hicieron del waterpolo su deporte.

Entonces fue algo del todo natural.

"Recuerdo ir a los partidos de waterpolo con mi padre y mis hermanos para ver los partidos de Berkeley. También solíamos tener pelotas de waterpolo en nuestro patio trasero", recuerda Steffens.

"Podía jugar al fútbol o al baloncesto con ese balón, así que estaba familiarizada con esa pelota amarilla ”.

Maggie Steffens #6 de Estados Unidos celebra la victoria después de ganar el partido por la medalla de oro de waterpolo femenino contra Italia en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Foto de Adam Pretty/Getty Images)
Maggie Steffens #6 de Estados Unidos celebra la victoria después de ganar el partido por la medalla de oro de waterpolo femenino contra Italia en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Foto de Adam Pretty/Getty Images)
2016 Getty Images

Cuando tenía ocho años, Maureen O’Toole, la medallista de plata de Sídney 2000 -los primeros Juegos Olímpicos en contar con waterpolo femenino- llegó a su ciudad natal en Danville, California, para comenzar el primer club de waterpolo.

Entonces, después de años de ver esa pelota amarilla alrededor de su casa, Steffens pensó que podía intentar practicar ese deporte. Pero sin los equipos de U12 o U14 disponibles, Steffens, que tenía solo nueve años en ese momento, se encontró jugando en el U18 mixto.

"No diría que estaba jugando, más que nada estaba allí", admite.

Esta experiencia de poder jugar con deportistas que eran más rápidas, más fuertes e inteligentes que ella se convirtió en una valiosa lección para la joven al darse cuenta de la importancia de ser desafiada. Al año siguiente, los grupos de edad se expandieron a medida que más jugadoras comenzaron a unirse al club. Y Steffens siguió jugando.

"Sabía que si continuaba haciendo eso, iría mejorando".

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Sueños Olímpicos

Después de que su hermana mayor, Jessica, fuera seleccionada para el equipo de waterpolo de Estados Unidos para Pekín 2008, toda la familia fue a apoyarla. Eso le dio a Maggie, de 15 años, la oportunidad de experimentar los Juegos Olímpicos por primera vez, al mismo tiempo que la hizo comenzar a creer que tal vez ella también podría, algún día, alcanzar ese sueño.

"Fue una experiencia increíble. Sabía que quería ser Olímpica desde que era un niña", dice la joven de 26 años. "Quería ser Mia Hamm. Quería ser jugadora de fútbol, ​​pero una vez que encontré el waterpolo, tuve las cosas más claras”.

“Realmente creía que podría estar en unos Juegos Olímpicos. Me di cuenta ahí, mientras miraba a mi hermana y al equipo. Sabía que quería estar a su lado. Sabía que juntas seríamos lo más poderoso".

Solo un año después, a los 16 años, Steffens hizo su debut internacional de alto nivel antes de jugar en los equipos ganadores de la medalla de oro tanto en la Super Final de la Liga Mundial FINA 2010 y la Copa Mundial de la FINA 2010.

En Londres 2012, Maggie y Jessica participaron juntas en la competición, ayudando a Estados Unidos a asegurar su primer oro Olímpico de waterpolo con una victoria por 8-5 sobre España. Maggie hizo un torneo sobresaliente, encabezando la lista de goleadoras con un récord Olímpico de 21 goles.

Sin embargo, Maggie minimiza su actuación al lado de su hermana.

"Sin duda, es mi recuerdo más mágico de Londres 2012. Siempre le digo a Jessica que ella era como mi superpoder cuando jugaba en 2012 porque casi me quitó toda la presión y me permitió ser yo misma y solo jugar el partido", comenta.

"Sentía total confianza y respeto con mi equipo, pero sabiendo que tenía a mi hermana allí, era una especie de superpoder dentro de mí".

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Tokio 2020 y más allá

Después de ganar el oro en Río hace cuatro años, Steffens y sus compañeras de equipo tendrán que esperar otro año antes de comenzar su defensa del título.

"Al principio fue difícil de digerir", comenta Steffens sobre el aplazamiento de los Juegos de Tokio 2020, "pero lo he aceptado completamente y sigo entrenando para el próximo año".

"Por supuesto, para nosotras, queremos seguir siendo el mejor equipo. Queremos poder traer a casa una medalla de oro para nuestro país y para los demás".

En los últimos años, Estados Unidos ha dominado el waterpolo femenino. La selección no ha perdido un partido en los Juegos Olímpicos desde su medalla de plata en Pekín 2008. Sin embargo, Steffens reconoce que los partidos no son fácil contra países como España, Hungría, China, Australia, Italia, Canadá, Rusia y Grecia.

"Creo que eso es lo que hace que el waterpolo femenino sea tan divertido porque es una competición de muy alto nivel entre todos los países, por lo que debes estar lista en cada partido", añade.

Fuera de la piscina, Steffens tiene diversos objetivos, siendo uno de ellos el popularizar el waterpolo femenino, al tiempo que ayuda a jugadoras más jóvenes a tratar de seguir sus pasos.

“Estoy muy agradecida a todas las mujeres que fueron pioneras de este deporte incluso antes del 2000. Siento que tengo una responsabilidad para que este deporte siga creciendo aún más y hacerlo más accesible para las mujeres, que tengan más oportunidades", añade.

"Me gustaría seguir retribuyendo para mejorar mi deporte y más adelante espero seguir siendo un modelo para todas las chicas más jóvenes que quieren seguir nuestros pasos", concluye.