Los hermanos Mawem: dos campeones persiguiendo el mismo sueño

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Para cualquier atleta del mundo, competir en los Juegos Olímpicos es un sueño hecho realidad. Pero el sueño se hace aún más grande cuando dos hermanos se logran clasificar. Eso fue lo que les sucedió a los escaladores franceses Mickaël y Bassa Mawem

Cuando la escalada deportiva fue seleccionada como nueva disciplina Olímpica para Tokio 2020 en 2016, los hermanos Mawem marcaron la fecha en sus calendarios y anunciaron públicamente su objetivo de clasificarse. Fue una declaración que pudo haber sonado loca para muchos en Francia, pero así son estos hermanos: ambiciosos y orgullosos.

Sorprendentemente para algunos, alcanzaron su objetivo. Mickaël se clasificó primero, terminando séptimo en la Copa del Mundo de Escalada 2019 en agosto y Bassa se clasificó a través del Torneo Clasificatorio Olímpico en Tournefeuille, Francia, a finales de noviembre.

"Cuando Mickaël se clasificó, fue un alivio para mí", explica Bassa a Tokyo2020.org. “A partir de entonces, solo tuve que pensar en mí mismo. Es especial porque somos hermanos, estamos muy unidos, no hay competencia entre nosotros, siempre nos apoyamos mutuamente”.

Un sueño familiar

La clasificación de Bassa es un momento que Mickaël tampoco olvidará. "Fue un momento mágico. Logramos algo en lo que solo nosotros dos y nuestra familia creíamos. Luchamos mucho por eso”.

Bassa, el mayor de los dos hermanos, comenzó a escalar a través de un programa escolar cuando tenía 15 años. Naturalmente, Mickaël, que es seis años más joven, siguió sus pasos. Desarrollaron su propia metodología de entrenamiento, inicialmente basada en el poder.

“Pusimos algunas presas de escalada en una tabla de madera de 1 m x 3 m y subíamos sin usar nuestros pies. También nos conectamos algunos electrodos a nosotros mismos e hacíamos dominadas con pesos. Muchas cosas que nadie estaba haciendo en ese momento porque era algo opuesto a la ética de escalada. ¡Hoy en día, todo el mundo lo está haciendo!", dice Bassa

Una de las principales razones por las que desean alcanzar el nivel más alto es para devolver el apoyo que recibieron de su familia, incluida su familia de escalada. “Nuestros padres siempre nos apoyaron, en todo lo que queríamos hacer. Siempre han estado aquí para nosotros. Hicimos algunas cosas tontas en algún momento, como todos los niños, pero la escalada siempre estuvo aquí para mostrarnos el camino correcto. La gente con la que trabajamos cuando nos preparábamos fue justa, amable y directa con nosotros. Nuestros padres también son así. Siempre nos ayudaron a encontrar nuestro camino”, recuerda Bassa.

Un inicio tardío

Pasó mucho tiempo antes de que los hermanos fueran seleccionados para el equipo nacional francés (Bassa en 2011, Mickaël en 2014), pero lentamente el trabajo fue recompensado y comenzaron a lograr los resultados que deseaban. Bassa se especializó en velocidad, convirtiéndose en campeón nacional y batiendo el récord francés en un tiempo de 5"52, antes de ganar la plata en los campeonatos mundiales de 2018 y encabezar el ranking mundial en 2018 y 2019.

“La velocidad ha sido una segunda vida para mí. Cuando se trata de velocidad, cuanto más repites lo mismo, más fuerte te vuelves. Desde el momento en que comencé, he tenido este sueño loco de convertirme en el mejor del mundo".

Mickaël, que es menos poderoso y más técnico, sobresale en escalada en bloque y también se convirtió en campeón nacional en 2018. "Me encanta la diversidad de entrenamiento en búlder, siempre está cambiando. Hay muchas cosas en las que trabajar, siempre es nuevo, me encanta".

Ahora el camino a Tokio será un poco más largo, con los Juegos pospuestos por un año y el período de confinamiento actual cambiando sus condiciones de entrenamiento. Es una situación que realmente no les molesta. Mickaël está en Voiron, en los Alpes franceses, mientras que Bassa está en Nueva Caledonia. Están en contacto todos los días.

Patada en el trasero

"Volvemos a lo básico", dice Mickaël. "Es bueno cambiar nuestros métodos, patearnos el trasero para entrenar en casa y maximizar nuestros calentamientos. Esas cosas son más difíciles de hacer en casa que en el gimnasio de escalada, por lo que debes esforzarte para ponerte en marcha y cuando lo logras, el impacto es fuerte”.

"A los hermanos Mawem les encanta entrenar, así que un año más... lo haremos", se ríe Mickaël. “Para mí, en realidad fueron buenas noticias. Durante dos años, se tomaron muchas decisiones sobre las reglas y no pudimos avanzar con calma. Ahora, tenemos un año para entrenar únicamente para los Juegos y podemos concentrarnos en eso”, agrega Bassa.

Los hermanos no consideran la clasificación para Tokio como el objetivo final. “El formato no está hecho para especialistas como yo. Mike puede ir por el primer lugar y yo apuntaré por el tercer lugar", admite Bassa. “Mi objetivo es llegar a la final. Después de eso, todo es posible. También me gustaría establecer el primer récord de velocidad Olímpica".

“Mi objetivo es la medalla de oro, mi versatilidad me permite apuntar hacia ella. Estoy entrenando para eso. Y ahora que tenemos un año más, es aún mejor. Trabajaremos en muchas cosas. Soy uno de los mejores técnica y físicamente, pero quiero ser aún mejor. Intentaré progresar para alcanzar el primer lugar o al menos asegurar el podio. ¡No le digas no a un podio Olímpico!", explica Mickaël.

Juntos en Tokio

Una ventaja que sin duda tendrán es estar juntos en Tokio. Al contrario de la mayoría de los atletas que asisten a los Juegos, no irán allí como rivales. Y, prácticamente, compartirán su vida diaria. "En los Juegos, va a estar muy bien. No tendremos que lidiar con estar con otra persona. Estaremos juntos durante nuestra rutina diaria, y todo será perfecto, como siempre”, dice Bassa.

“Quiero ver a mi hermano ganar y él quiere verme ganar. Si ambos ganamos, fantástico. Pero si solo uno de nosotros gana, ambos habremos ganado. Estar juntos en los Juegos, solo nosotros dos representando a Francia en el lado de los hombres, es una locura. Iremos a Japón para adaptarnos dos o tres semanas antes de los Juegos. No habrá presión”, dice Mickaël.

Desde la perspectiva de Bassa, será difícil lograr un podio ya que es menos versátil que Mickaël. Pero en los Juegos Olímpicos, nada es predecible. "Quiero llegar a la final y luego todo puede suceder".

Su hermano menor está de acuerdo, sabiendo de lo que es capaz: “Puede superar su límite. Hace cuatro años pudo hacer seis carreras a toda intensidad. Hoy, él puede hacer 50”, dice, firmemente convencido de su habilidad.

La marca Mawem

Los "hermanos Mawem", que con más de 82.000 seguidores en Instagram se han convertido prácticamente en una marca propia, definitivamente pueden lograr grandes cosas en Tokio. El hecho de que ahora tengan 29 y 35 años ciertamente no es algo que les preocupe.

“Lo que nos caracteriza es la perseverancia. Empezamos desde un punto bajo. Nuestros padres no son escaladores. Empezamos sin nada y peleamos. Nos apegamos a nuestra metodología: la fuerza. Desde el principio, trabajamos en la fuerza, la fuerza, la fuerza... Nos apegamos a eso y así es como logramos alcanzar el nivel más alto", explica Bassa.

“Mucha gente pregunta por qué aun seguimos activos. Bassa tiene 35 años y yo 29. Vimos a algunos atletas detenerse antes porque es difícil aguantar durante muchos años. Pero empezamos más tarde y todavía estamos aquí. Es solo gracias a... no puedo encontrar la palabra. Nuestra determinación, sí, nuestra determinación ", concluye Mickaël.