Laurie Hernández, el orgullo de Puerto Rico

La gimnasta Laurie Hernández posa el 5 de octubre de 2016 en Los Ángeles, California. Hernández ganó un oro y una plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016.  (Imagen por Harry How/Getty Images)
La gimnasta Laurie Hernández posa el 5 de octubre de 2016 en Los Ángeles, California. Hernández ganó un oro y una plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Imagen por Harry How/Getty Images)

Aunque es americana, se convirtió en el orgullo puertorriqueño tras ganar un oro y una plata en Río 2016. Esta nación no olvida su ascendencia... y ella tampoco olvida a Puerto Rico

El fenómeno Lauren 'Laurie' Hernández eclosionó en los Juegos Olímpicos de 2016, cuando sorprendió al mundo con solo dieciséis años -era la más pequeña del equipo de gimnasia de Estados Unidos-, y especialmente a una pequeña nación -comparada con Estados Unidos, claro: Puerto Rico. Sus orígenes puertorriqueños no pasan desapercibidos en este país, que sigue mostrando un gran orgullo en cada éxito de Laurie Hernández.

Vínculos fuertes

Laurie Hernández nació en Nueva Jersey el 9 de junio del 2000 de dos padres segunda generación de puertorriqueños que ya vivían en Estados Unidos junto a sus dos otros dos hijos. Sus abuelos, tanto paternos y maternos, nacieron en Puerto Rico y emigraron a Nueva York.

Ahora, sus padres y hermanos conforman la familia más cercana de Laurie Hernández, quien se muestra como una persona muy familiar en sus redes sociales, y de hecho reconoce que en muchas situaciones piensa "¿Qué haría papá en mi lugar?".

Y no le faltan motivos para hacerse esta pregunta. Las enseñanzas de su familia son dignas de estudio para Laurie.

Llegar a Estados Unidos "fue muy difícil", según reconoció su padre, Tony, en una entrevista a TUDN USA. "Fue muy difícil porque no sabían el lenguaje, tenían que aprender el inglés, y, en ese entonces, la gente no nos quería. Había muchos prejuicios y trataron de hacer lo que podían para poder poner comida en la mesa y hacían trabajos que nadie quería hacer. Si uno va a hacer un trabajo, lo tiene que hacer bien, sea botando la basura", narró Tony Hernández.

En casa fueron los primeros en ver su evolución y en ayudarle a llegar donde lo ha hecho. Aunque con tres años empezó en el mundo del ballet, dos años después quiso cambiar a la gimnasia. Esta decisión cambiaría el curso de su historia de manera que ella aún desconocía y que le ha llevado a la gloria Olímpica.

Sin embargo, llegar a ella no le ha hecho a Laurie distanciarse de su familia. Aunque ahora viva en California y no en Nueva Jersey con ellos, no desaprovecha ninguna oportunidad para volver a casa. De hecho, ahora, debido a la pandemia por COVID-19, Laurie ha podido viajar a Nueva Jersey para pasar el aislamiento junto a su familia. "Estoy agradecida por ello. Normalmente no puedo verles de manera frecuente. Ahora doy gracias por poder pasar tanto tiempo con mi familia y con mis perros", reconoció la gimnasta al Olympic Channel.

Sus visitas a Puerto Rico

A pesar de que en casa de los Hernández no se olvida Puerto Rico, Laurie ha reconocido al Olympic Channel que lleva más tiempo del que le gustaría sin visitar el país de su familia. "No he ido en un tiempo, pero sí que fui después del huracán, después de todo lo que había pasado en la isla. Mi madre y yo pudimos ir y pasar un tiempo. Fue maravilloso", dice.

No ha sido su única visita. "Recuerdo haber ido cuando era pequeña. Tenía un tío que vivía en las montañas, cuando la parte principal de Puerto Rico, la más turística, es San Juan. Él vive en las montañas, por lo que no es una zona muy poblada. Recuerdo cuando era pequeña que se me taponaban los oídos cuando íbamos en coche a su casa. Conducíamos y ni siquiera podíamos ver la cima de las montañas, simplemente subíamos. Y en algún momento dijeron 'Ya hemos llegado'. Yo estaba como... '¡no hay nada aquí!'. Y entonces mi di la vuelta y vi una casa preciosa. Muy, muy pequeña, pero muy mona, que invitaba a relajarse allí. Y luego por ahí también estaba la familia de mi madre, que estaban saludándome y dándome la bienvenida. Así que entramos y vimos árboles de mangos, y también bananas y naranjas. Una locura. Y ese es definitivamente uno de mis mejores recuerdos de ir allí de visita", contó la gimnasta.

Además, en sus redes sociales también ha reconocido en alguna ocasión otra de sus debilidades de Puerto Rico: su café. Según ella, el mejor.

Así, Laurie tiene una cuenta pendiente con ese café... y con Puerto Rico. "Tengo que volver. Antes de que comenzara toda esta locura, mi familia y yo queríamos ir, quizá este año o quizá el próximo. Así que definitivamente volver a visitar Puerto Rico está en nuestros planes", sentencia Laurie.

Un ejemplo

Puerto Rico ha estado presente en su carrera desde antes de que esta estallara en el mayor escenario para la gimnasia, los Juegos Olímpicos.

"Si Dios lo quiere, representar a los Estados Unidos como la única gimnasta latina sería un honor. Siento que podría ser un modelo para otras gimnastas hispanas interesadas en el deporte, pero también quiero que ellas entiendan la importancia de la concentración, la determinación y de no rendirse nunca, a pesar de todos los obstáculos", decía Hernández a The Guardian en 2016, antes de conseguir su plaza para Río 2016.

En el mismo artículo para The Guardian, la madre de Laurie Hernández, Wanda, también valoró el significado que tendría (y que a la postre, tiene) contar con su hija en el equipo de Estados Unidos: "Significa mucho para nuestra familia ya que puede abrir las puertas a otras chicas latinas que quieren intentarlo en la gimnasia".

Y finalmente lo consiguió. Laurie Hernández llegó a Río 2016, donde se convirtió en un ejemplo para futuras gimnastas. Latinas o no.

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Goodnight from Puerto Rico❤️🇵🇷

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El éxito en Río 2016

En Río 2016 Laurie Hernández tenía dieciséis años y un horizonte de medallas que conseguir, a pesar de haber debutado como profesional medio año antes de su celebración. Se alzó con el oro en el concurso por equipos, junto a Simone Biles, Gabby Douglas, Madison Kocian y Aly Raisman.

A él sumó una plata en barra de equilibrios gracias a su puntuación de 15,3333. En este evento finalizó solo por detrás de la neerlandesa Sanne Wevers y por delante del bronce de su compañera Simone Biles.

"Con el paso del tiempo recuerdo que no había muchas chicas latinas o hispanas haciendo mucho, alguien a quien yo pudiera seguir y decir: 'Ok, quiero seguir sus pasos'. Especialmente porque soy hispana. Así que es bueno haber sido capaz de ir a los Juegos. Yo fui obviamente representando a Estados Unidos, pero yo soy hispana, vengo de una generación hispana, de Puerto Rico", dijo entonces a TUDN USA.

En el mayor escenario mundial, aquella latina que comenzó con cinco años en este deporte consiguió enamorar al mundo.

La meta de Tokio 2020

Después de los Juegos de Río, Hernández realizó un parón en su carrera como gimnasta, sabiendo que volvería. Sin embargo, no retornó al gimnasio hasta saber que estaba preparada y hasta que su pasión por este deporte volviera.

Ahora ya ha reemprendido su camino a unos Juegos Olímpicos, los de Tokio 2020. "Por supuesto quiero ir a los Juegos", reconoce al Olympic Channel.

"El regreso ha sido muy interesante. Sabía que iba a ser duro al principio... ¡y definitivamente lo fue!", admite.

Pero ahora, con doce meses extras para preparar los Juegos -que tendrán lugar desde julio de 2021-, Hernández cree que tiene una oportunidad por delante de añadir elementos -viejos y nuevos- a sus rutinas. "Creo que es bastante interesante para todos los atletas tener este año de retraso. Ahora cuento con un año, así que puedo volver atrás y tomarme mi tiempo para mejorar algunas habilidades y para añadir otras que quizás, de otro modo, no las habría completado antes".

Antes de Río ya tenía ganados los corazones de muchos, y ahora Laurie promete incluso una versión mejorada. Puerto Rico y el mundo estaban a sus pies, y ahora simplemente la esperan, de nuevo, con orgullo, en Tokio 2020.