La incombustible Oksana Chusovitina

La gimnasta del equipo nacional de Alemania Oksana Chusovitina durante una sesión de fotos en 2007.  (Imagen por Vladimir Rys/Bongarts/Getty Images)
La gimnasta del equipo nacional de Alemania Oksana Chusovitina durante una sesión de fotos en 2007. (Imagen por Vladimir Rys/Bongarts/Getty Images)

Los Juegos Olímpicos están llenos de campeones, récords e historias fascinantes, pero son también una enciclopedia increíble de momentos extraños, graciosos, emotivos y tristes. Nos adentraremos en ellos un poco cada semana para conseguir ponerle una sonrisa en la cara o una lágrima en la mejilla. Esta semana: uno de los más emotivos regresos en la historia Olímpica

Cómo comenzó

Puede pensar que la gimnasia es un deporte reservado para atletas que están en su segunda o tercera década de vida.

Pero hay una atleta que rompen las reglas sin escribir de este deporte: Oksana Aleksandrovna Chusovitina. La gimnasta, de 45 años, busca competir en Tokio 2020, los que serán sus octavos Juegos Olímpicos.

Pero cuando comenzó en este deporte, no era la rompe-récords que es ahora.

Al principio parecía simplemente otra atleta más entre el talento de otras tantas. Una espectacular gimnasta, sí; pero nada apuntaba a que fuera a redefinir el deporte.

Oksana Chusovitina nació en Uzbekistán en 1975 y solo 13 años después ganó los Campeonatos Nacionales Júnior de la URSS, antes de empezar a competir solo un año después en categoría absoluta.

En 1992, tomó parte en sus primeros Juegos Olímpicos, en Barcelona, donde ganó la medalla de oro por equipos como miembro del Equipo Unificado.

Y aquel solo fue el principio de una historia interminable.

En su medallero cuenta con dos medallas Olímpicas (el oro en Barcelona 1992 y la plata en salto de caballo individual en Pekín 2008), 11 medallas en Mundiales (tres oros, cuatro platas y cuatro bronces), dos preseas en Copas del Mundo (un oro y un bronce), ocho medallas en Juegos Asiáticos, otras cuatro en Campeonatos Asiáticos y cuatro más en Campeonatos de Europa.

Oksana Chusovitina posa con su hijo Alisher antes de un entrenamiento en 2006 en Colonia, Alemania. (Imagen por Vladimir Rys/Bongarts/Getty Images)
Oksana Chusovitina posa con su hijo Alisher antes de un entrenamiento en 2006 en Colonia, Alemania. (Imagen por Vladimir Rys/Bongarts/Getty Images)
2006 Getty Images

Su regreso

Increíblemente, no ganó todas esas medallas a una edad socialmente aceptada para una gimnasta.

En 1999, dio a luz a su primer hijo, Alisher. Su marido, Bajodir Kurbanov, era también un deportista Olímpico, que había participado en lucha en Atlanta 1996 y lo hizo después en Sídney 2000. De hecho, los Juegos de Sídney también iban a ser los últimos en los que compitiera Chusovitina. Con 25 años, tenía la edad perfecta para retirarse, e hizo historia al acudir a Sídney después de dar a luz, ya que no llegan a una decena las gimnastas artísticas que lo han hecho en la historia Olímpica.

Pero este no fue el final de la historia de Chusovitina.

En 2002, su hijo Alisher fue diagnosticado con leucemia y, para poder ofrecerle el mejor tratamiento posible, la familia se mudó a Alemania. Para poder sufragar los gastos de su tratamiento, Chusovitina volvió a competir a nivel internacional.

Esta decisión fue un éxito.

No solo por su vuelta deportiva, sino también -y más importante- por el tratamiento de su hijo. En 2008, Alisher superó la enfermedad, y solo meses después, Chusovitina ganó su primera medalla Olímpica individual en Pekín.

"Tener medallas o no realmente no importa cuando te dan una noticia así. No se puede comparar una medalla con esa llamada telefónica. Cuando tu hijo está sano, ningún éxito deportivo se puede comparar con eso", dijo años después la gimnasta para ESPN.

Chusovitina estaba tan agradecida en Alemania que comenzó a competir bajo su bandera, tanto en Pekín como en Londres 2012.

Tras finalizar con un decepcionante quinto puesto en Londres, anunció de nuevo su retirada, pero...

"Por la noche le dije a todo el mundo que me retiraba, y a la mañana siguiente me desperté y había cambiado de parecer".

El camino de Oksana hasta Tokio 2020

Chusovitina lleva la gimnasia artística en la sangre, y una vez más corría por sus venas.

Representando de nuevo a Uzbekistán, Chusovitina compitió en Río 2016, donde fue séptima en el evento de salto de caballo, en el que ganó Simone Biles - 22 años más joven que ella, y dos menos que su hijo, Alisher.

A pesar de no lograr una medalla en Río, Chusovitina subió al podio en medio de una ovación del público, mientras las pantallas mostraban los mejores momentos de su carrera.

Fue un homenaje merecido, pero quizá llegó demasiado pronto.

Ahora, con 45 años, Chusovitina ya está clasificada para sus octavos Juegos Olímpicos, en Tokio 2020.

"En el podio todo el mundo es igual, da igual que tengas 40 o 16 años", dijo en una ocasión.

Cuando compita en Japón no tendrá 40, sino 46 años. Pero, a pesar del aplazamiento de un año, tiene la determinación de disfrutar de su baile final en los Juegos.

"Pensaba acabar mi carrera en los Juegos de Tokio, y ahora no voy a cambiar mis planes. Esto significa que pasaré una temporada más en el gimnasio", explicó entonces.

Históricamente, ha competido en los Juegos bajo tres banderas diferentes (Equipo Unificado, Alemania y Uzbekistán), algo que ningún atleta ha realizado antes. Además, ha batido el récord de gimnasta con más Juegos Olímpicos a sus espaldas.

Es difícil prever qué puede conseguir la incombustible Oksana Chusovitina en Tokio. La leyenda viva ha demostrado una y otra vez que es capaz de borrar el 'im' de la palabra 'imposible'.