KUROKI Akane: amazona y presidenta de una empresa

Kuroki Akane de Japón montando su caballo Toots durante el evento de doma individual en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Kuroki Akane de Japón montando su caballo Toots durante el evento de doma individual en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Lejos del brillo y el glamour de los Juegos Olímpicos, decenas de atletas subvencionan sus rutinas de entrenamiento diarias con otros trabajos. Tokio 2020 analiza a varios deportistas dispuestos a triunfar el próximo verano y qué roles tienen fuera de la competición. Esta semana, la amazona y presidenta de una empresa, KUROKI Akane

Sus datos:

  • Nombre: KUROKI Akane
  • Edad: 42
  • País: Japón
  • Deporte: Hípica

Su vida como atleta

Por años, Kuroki ha estado a medio camino cada dos semanas entre su casa en Japón y su base de entrenamiento como amazona en Alemania.

En Japón, en lugar de practicar a caballo, continúa con sus tareas diarias en la residencia de personas mayores que administra mientras se ejercita en un gimnasio todos los días para fortalecer su cuerpo y ganar fuerza muscular.

Aunque dos semanas no es suficiente para que pierda sus habilidades, reconoce que no siempre es fácil. "Me duelen los músculos cuando vuelvo a montar", se ríe.

"En la hípica, usas todos los músculos de tu cuerpo al mismo tiempo. Del gimnasio no puedes tomar ese tipo de entrenamiento", dice Kuroki.

La deportista tenía 20 años cuando se unió a un club de hípica, y 25 cuando comenzó a competir, lo cual fue un inicio en el deporte algo tardío. Con 37 años hizo su debut Olímpico en Río 2016. En estos Juegos finalizó en 50ª posición en doma individual y 11ª en doma por equipos.

A pesar de la decepción, describe su experiencia como "la mejor actuación que nunca he hecho, sin ningún error".

"Antes de que comenzara la competición, tenía el presentimiento de que iba a ser el día con más nervios en mi vida, pero después de que se acabara, me di cuenta de que fue el más feliz", explica.

Sus palabras indican así lo chocante que es tomar parte de unos Juegos Olímpicos, después de tenerlos como un sueño por doce años.

Su vida como profesional

Además de ser una amazona, Kuroki también tiene una residencia para personas mayores

Antes había trabajado como técnico de rayos (radiografía), pero, como su padre había llevado un negocio relacionado con la enfermería, comenzó a aprender sobre la administración de empresas bajo su tutela en vistas a ser su sucesora.

Sin embargo, con el paso del tiempo se dio cuenta de que el enfoque de su padre era diferente al suyo, así que decidió montar su propio negocio y poner sus ideas en práctica.

Comenzó con este reto en 2012, cuando tenía 33 años.

Como propietaria de un negocio, Kuroki mantiene la filosofía de la empresa de que los ancianos deben ser tratados con compasión, como si fueran un miembro de la familia, pero se les alienta a cuidarse a sí mismos, permitiéndoles vivir con orgullo y dignidad.

Kuroki admite que su compromiso con el cuidado de personas de la tercera edad le ha inspirado para dar valor a la vida, y ha reflexionado sobre sus propios valores.

"A través de mi trabajo, veo cómo la gente ha vivido sus vidas y qué valores han mantenido. He llegado a tener la esperanza de poder vivir una vida plena para sentirme agradecido cuando llegue mi día".

"Creo que puedo arreglármelas para conseguirlo porque amo todo lo que hago: dirigir un negocio, caballos, deportes y competiciones. También le debo mucho al apoyo que recibo de los empleados. Sin ellos, no podría entrenar en el extranjero". También me apoyan como jinete con una calidez alentadora. No estaría donde estoy hoy sin ellos".

Kuroki también ve similitudes entre su trabajo diario y su carrera como atleta.

"No es de ninguna manera fácil practicar deportes con un animal. Los caballos son más fuertes y más débiles que los humanos. En la equitación, los jinetes esencialmente necesitan entender este punto y trabajar con sus caballos para mejorar y complementarse entre sí".

"De hecho, pasa lo mismo con el cuidado de personas mayores. Los ancianos necesitan entender las fortalezas y las debilidades de los seres humanos para conseguir un apoyo mutuo. He aprendido todo lo importante que es intentar comprender las mentes de todos los seres vivos, incluidos los humanos, a través de mi compromiso con el deporte y con mi trabajo".

"Ambos son muy preciados para mí", dice.