Kevin Mayer, sin lesión y listo para trabajar

El francés Kevin Mayer reacciona durante el lanzamiento de bala, en el decatlón masculino, en el Mundial de Doha 2019. (Imagen por Maja Hitij/Getty Images)
El francés Kevin Mayer reacciona durante el lanzamiento de bala, en el decatlón masculino, en el Mundial de Doha 2019. (Imagen por Maja Hitij/Getty Images)

Tras no poder completar un decatlón en dos años, Kevin Mayer logró la marca mínima en diciembre pasado. Recuperado de su lesión, ahora puede prepararse para Tokio 2020 entrenando duro y compitiendo en eventos individuales, como tiene previsto hacer entre el 19 y 21 de febrero en el campeonato de atletismo bajo techo de Francia. El medallista de plata en Río 2016 habla en exclusiva con Tokio 2020 sobre sus planes para los próximos cinco meses

El año pasado, Kevin Mayer recibió su regalo de Navidad seis días antes. El 19 de diciembre reservó su plaza para Tokio 2020. La clasificación podría haber sido una simple formalidad para quien ha logrado el récord mundial de decactlón. En cambio, fue una dura batalla.

Por más de dos años, desde el día en que arrebató el récord mundial al doble campeón Olímpico Ashton Eaton con 9.126 puntos, Mayer no fue capaz de completar un decatlón. Su lesión en el tendón de Aquiles persistía. Su momento más duro fue en el Mundial de Doha 2019, cuando el campeón vigente se vio obligado a retirarse a mitad de la prueba de salto con pértiga (también conocida como salto con garrocha), que es la séptima del decatlón. En aquel momento era el líder de la competición.

Pero el pasado diciembre, durante el meeting de atletismo de La Reunión, esos dos complicados años llegaron a su fin. Después de un año entero de entrenar duro, obtuvo la marca mínima con 8.552 puntos, y también logró su mejor registro personal en los 110 m vallas (13.55).

Aunque sus marcas, normalmente, son mucho más altas que esa, el medallista de plata en Río 2016 llegó a la isla del océano Índico plagado de dudas.

"Llegué con mucha incertidumbre y me fue difícil entrar en la competencia. Poder terminar fue un alivio enorme. Recuperé mi confianza e incluso mejoré mi marca personal en las vallas".

El camino a Tokio se despejó y Mayer pudo continuar su preparación con mayor tranquilidad.

Dos meses después, confirmó que se encontraba en mejor forma con una mejor marca personal en los 60 m vallas, en el meeting de pista cubierta de Liévin.

Todo por Tokio 2020

Pese a haber mejorado varias de sus marcas personales en pocos meses, Mayer sabe que aún no está del todo listo para los Juegos Olímpicos.

"Voy a estar 100% listo para Tokio 2020. Para eso me estoy preparando".

Por ahora, es momento de entrenar. Y Kevin Mayer sabe en qué debe enfocarse los próximos cinco meses antes de Tokio 2020.

"Estoy trabajando mucho en mi técnica de salto de altura (o salto alto) y salto de longitud (o salto largo)", explica desde su casa en Montpellier, horas después de haber compartido sus experiencias con estudiantes de una escuela y promover el deporte como parte de la Semana Olímpica y Paralímpica de París 2024 . "Los últimos tres años, sentí mucho dolor en la rodilla al competir en esas pruebas, y prácticamente no podía practicar el salto de altura. Solo saltaba durante las competiciones. Pero, los últimos tres meses, he estado saltando una vez cada dos semanas. La revancha es dulce".

(El decatlón) no es natural en absoluto. Cada vez que competimos entramos en deuda con nuestro cuerpo.

Y, con el tiempo, nuestro desempeño mejora y nuestro deuda crece

En deuda con el cuerpo

Del tendón de Aquiles a la rodilla, dolor y lesión son inherentes a la vida de cualquier atleta. Pero incluso más para un decatleta.

El decatlón consiste en diez pruebas de atletismo que los competidores deben completar en dos días. El esfuerzo sobre el cuerpo es inmenso, lo que se puede ver luego de la última prueba, los 1.500 m lisos, cuando los atletas están completamente agotados y, por lo general, se felicitan por el esfuerzo.

"(El decatlón) no es natural en absoluto. Cada vez que competimos entramos en deuda con nuestro cuerpo. Y, con el tiempo, nuestro desempeño mejora, y nuestra deuda crece".

Es por esto que Kevin Mayer solo compite en un decatlón al año, mientras que toma parte en pruebas individuales en competencias y campeonatos nacionales.

El esfuerzo físico va acompañado del mental, algo que sintió sobre todo durante los años que luchó contra el dolor.

"Siempre me asusta sentir el más mínimo dolor durante las primeras pruebas (del decatlón), porque podría crecer exponencialmente".

"No me apenan mis fracasos"

Cuando Mayer comenzó la prueba de salto con pértiga en Doha, el dolor ya era demasiado. Se vio obligado a parar en medio de su carrerilla, antes de romper en lágrimas en el estadio. Esta escena sigue siendo una de las más duras de los Campeonatos Mundiales. Pero, aunque en el momento le fue difícil, el campeón mundial de 2017 no cargó con ese peso por mucho tiempo, gracias a su mentalidad y su habilidad de bloquear malos pensamientos.

"No me apenan mis fracasos. De hecho, Doha me enseñó mucho sobre mí mismo. No piensas mucho cuando entrenas, pero cuando entrenas menos te preguntas muchas cosas. No debes tomarlos muy en serio, tienes que aceptar los malos pensamientos. Si piensas que las cosas no van a estar bien, está bien cambiar a un modo positivo cuando vuelves a la pista".

"Y sabía lo que necesitaba hacer para regresar. Me hice pruebas al día siguiente (de Doha) y, aunque mi tendón de Aquiles tardó mucho tiempo en sanar, directamente regresé a entrenar".

Consejo de Renaud Lavillenie

Hoy en día, Kevin Mayer está de vuelta entrenando con la mira puesta en Tokio 2020. Además de sus saltos de altura y longitud, se enfocará en la velocidad. "Cuando mejoras en velocidad, mejoras en todo".

Y, por supuesto, también se centrará en el salto con pértiga, el evento que no pudo completar en Doha. "Siento que hay una especie de bloqueo mental ahí. Necesito saltar sin miedo, pero por ahora el regreso está yendo bien".

Afortunadamente, Mayer ha podido respaldarse en los consejos de uno de lo más grandes pertiguistas de la historia, el campeón Olímpico en Londres 2012, Renaud Lavillenie .

"Hablo mucho con Renaud", dice Mayer. "Es un apasionado del salto con pértiga y podría hablar sobre eso por cuatro horas. Lo más importante que me ha dicho es que debo levantar la pelvis por encima de la barra. Eso me ayudó en Río 2016, cuando rompí mi récord (antes de volver a romperlo dos años después, con el actual récord mundial)".

Un oro Olímpico… ¿y un récord?

Mayer también recibe consejos de Melina Robert-Michon, medallista de plata en lanzamiento de disco en Río 2016, al igual que de Pascal Martinot-Lagarde y Wilhem Belocian, dos de los mejores vallistas de Europa.

Esto podría marcar la diferencia en Tokio, cuando intente cumplir su sueño Olímpico. En Río 2016, no pudo vencer a la leyenda del decatlón Ashton Eaton, quien se hizo con su segundo oro de manera consecutiva y con récord Olímpico, llegando a los 8.893 puntos. Con el estadounidense ya retirado, y con el récord mundial en su haber, Mayer es considerado favorito. Pero no pensará en ello cuando entre al Estadio Olímpico.

"No tendré eso en mente cuando esté en los tacos de salida. Tengo grandes oponentes".

Ciertamente, rivales de gran talla como el alemán Niklas Kaul, campeón mundial en 2019, y el estonio Maicel Uibo harán lo posible por vencer a Mayer. Pero el galo no se lo pondrá fácil, ya que tendrá solo una cosa en mente durante los próximos cinco meses de entrenamiento. Bueno, quizás, dos cosas.

"Estoy apuntando al oro, sin importar lo que cueste, pero un récord mundial sería asombroso. Sin embargo, no creo que tengas que pensar en un récord del mundo para romper el récord del mundo. Pero la euforia por lograr una medalla podría llevarme al récord".