Katie Mullan: "Vemos los próximos doce meses como una oportunidad brillante"

La capitana Katie Mullan con sus compañeras de Irlanda celebrando la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
La capitana Katie Mullan con sus compañeras de Irlanda celebrando la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La capitana de la selección irlandesa de hockey tienes grandes esperanzas puestas en Tokio 2020, donde espera liderar a sus compañeras al triunfo

En un final dramático del clasificatorio Olímpico, en la noche del 3 de noviembre de 2019 en Dublín, el partido entre Irlanda y Canadá acabó con un empate en el segundo partido de una eliminatoria a dos mangas. Los lanzamientos de penalti iban a decidir quién iría a Tokio 2020.

El equipo de Irlanda, que jugaba en suelo propio, no podía decepcionar a sus fans. Pero cuando la tanda de penaltis empezó, Canadá tomó una ventaja de 3-1. Sin embargo, la guardameta irlandesa Ayeisha McFeeran bloqueó sus dos siguientes lanzamientos, lo que permitió que sus compañeras igualaran la contienda 3-3.

Un lanzamiento de la muerte destrozó los sueños Olímpicos de Canadá, mientras que permitió que Irlanda celebrara una victoria por 4-3.

Así consiguieron la primera clasificación de la selección femenina de Irlanda de hockey a los Juegos Olímpicos.

Para su capitana, Katie Mullan, esta victoria fue la culminación de todo el trabajo duro realizado por las jugadoras del combinado, tanto en el pasado como en el presente.

"Creo que lo más grande de aquel momento fue que me vinieran a la cabeza todas aquellas jugadoras de Irlanda que habían dado toda su carrera para clasificar para los Juegos, y que se perdieron ese momento", cuenta para Tokyo2020.org.

"También fue un momento importante para ellas, porque sin todo el trabajo de base que pusieron hace 20 o 30 años, nosotras nunca habríamos tenido la oportunidad de conseguirlo".

Un impulso desde Río 2016 en adelante

Mullan dice que la clasificación para los Juegos Olímpicos siempre ha estado en los planes del equipo.

"Estuvimos muy cerca de clasificarnos para Río 2016. Y creo que sabíamos que teníamos la capacidad de vencer a estos equipos clasificados por encima de nosotras porque seguimos acercándonos mucho", reconoce.

"Nuestra fe en nosotras simplemente creció y creció".

Cuando aterrizaron en Londres para la Copa del Mundo de 2018, estaban listas para brillar.

También tenían el apoyo de su afición, que había viajado para verlas jugar.

"Todo el estadio era verde (color nacional de Irlanda). Casi sentía que estábamos en Irlanda. Estábamos tan cerca de casa que muchos aficionados habían viajado".

De partido en partido, Mullan llevó a su equipo a la victoria superando a todos los conjuntos que se interponían en su camino. Sin embargo, en la final no pudo igualar la intensidad de Holanda, que consiguió su octavo título.

Si bien Irlanda no consiguió acabar primera, fue un final espectacular con su histórica medalla de plata, ya que nunca antes habían alcanzado esa etapa en la Copa del Mundo.

Y la recepción en su casa lo demostró.

"No fue hasta que volvimos a casa, en las calles de Dublín, llenas de aficionados, que realmente entendimos el gran impacto que tendría la Copa del Mundo en la isla de Irlanda".

"Y fue increíble. Realmente fue algo que unió a la nación. A día de hoy me encuentro a una cantidad de personas que me cuentan y aún pueden recordar dónde vieron la semifinal, dónde vieron la final".

La financiación afecta al rendimiento

Para Mullan, la financiación tiene mucho que ver con sus victorias anteriores.

Con más fondos disponibles en el período previo a la Copa del Mundo y al clasificatorio Olímpico, el equipo pudo aumentar su entrenamiento de una a tres veces por semana, lo que tuvo un impacto en sus actuaciones a nivel internacional.

Lo que tienen ahora es un conjunto semiprofesional, ya que la mayoría de las jugadoras todavía cuentan con trabajos diarios o se encuentran estudiando mientras hacen malabares para compaginarlo con una carrera atlética.

La propia Mullan es una ingeniera biomédica involucrada en equipos PPT de impresión 3D para trabajadores de la salud. Si bien ama su trabajo diario y la contribución que está haciendo este campo durante esta crisis sanitaria de la COVID-19, todavía desea que las jugadoras de hockey tengan la oportunidad de concentrarse únicamente en ser atletas.

"Obviamente, estamos en una posición mucho mejor. Tenemos más fondos. Entrenamos juntas al menos tres días a la semana. Se ha transformado por completo el deporte en Irlanda para nosotras, lo cual ha sido increíble".

"Todavía creo que competimos contra las naciones líderes. Pero, al final, salimos de la cancha y ellas tienen salarios casi a tiempo completo y nosotras no. Con respecto a la financiación, el hockey en Irlanda debería de recibir el apoyo financiero que necesita para que todos los atletas sean profesionales a tiempo completo".

La irlandesa Katie Mullan y la canadiense Sara McManus en la final del clasificatorio Olímpico de hockey.
La irlandesa Katie Mullan y la canadiense Sara McManus en la final del clasificatorio Olímpico de hockey.
©INPHO/Morgan Treacy

Las esperanzas para Tokio 2020

En agosto el equipo volvió a entrenar al completo por primera vez en meses después del confinamiento en su país.

"No nos hemos visto desde el principio de febrero y va a ser muy emocionante", dice.

Todavía hay desafíos por delante para el equipo, con el anuncio de nuevas regulaciones gubernamentales para el entrenamiento deportivo en Irlanda, por lo que Mullan y sus compañeras todavía están esperando ver cómo puede afectar esto en su entrenamiento.

Por ahora, para motivarse mutuamente, la tecnología les permite seguir en contacto con regularidad.

"Tenemos un grupo tan bueno y todas somos amigas. Así que siempre hay comunicación".

"Hicimos algunas llamadas grupales a través de Zoom. Hicimos un par de pruebas, cosas divertidas, durante el confinamiento solo para estar conectadas".

El equipo de Irlanda se abraza tras el clasificatorio Olímpico de 2019.
El equipo de Irlanda se abraza tras el clasificatorio Olímpico de 2019.
©INPHO/Morgan Treacy

Aunque el aplazamiento de los Juegos al principio le rompiera "el corazón" a Mullan, según ella admite, ahora piensa diferente: "Vemos los próximos doce meses como una oportunidad brillante. Es una bendición".

Y, por encima del resto de naciones, no puede esperar por enfrentarse a Japón.

"En cualquier torneo en el que he estado, jugar contra la nación que está en casa es lo más emocionante. Creo que vamos a estar entusiasmadas por enfrentarnos a Japón por este motivo", dice.

Pero Mullan también sabe que en Tokio 2020 estarán en un territorio donde solo el más fuerte prevalece.

"Hay solo dos grupos y tienes que regularmente muy bueno y rendir muy bien a lo largo de muchos partidos, de un montón de hockey. Así que es la oportunidad definitiva de descubrir quién es el mejor y dónde se encuentra cada uno, porque el torneo es muy intenso y está muy concentrado. Esto nos lleva a las jugadoras a otro nivel de ilusión".

Como capitana, se muestra segura de lo que su equipo puede conseguir.

"Somos las mismas jugadoras, pero somos un equipo completamente diferente, porque tenemos más experiencia".

"El rendimiento es muy importante en los Juegos Olímpicos. Tienes que llegar a tu pico de forma en el momento adecuado. Creo que nuestro objetivo tiene que ser una medalla en Tokio, porque seríamos tontas si no nos lo propusiéramos".