Frazer Clarke: "El mundo va a conocer quién soy"

Frazer Clarke, de Inglaterra, celebra su victoria en la semifinal de pesos superpesados +91kg contra Patrick Mailata, de Nueva Zelanda, en los Juegos de la Commonwealth 2018. (Imagen por Mark Metcalfe/Getty Images)
Frazer Clarke, de Inglaterra, celebra su victoria en la semifinal de pesos superpesados +91kg contra Patrick Mailata, de Nueva Zelanda, en los Juegos de la Commonwealth 2018. (Imagen por Mark Metcalfe/Getty Images)

El campeón británico de peso superpesado, que fue apuñalado en el cuello cuando celebraba el nacimiento de su primer hijo, estuvo en medio de un ataque terrorista, fue ignorado para Londres 2012 y Río 2016, y estaba a dos peleas de clasificarse para Tokio 2020 -a causa del coronavirus se detuvo la clasificación- planea su regreso al ring y promete pelear hasta su último aliento por llegar a la gloria Olímpica

"Lo recuerdo como si fuera ayer", dice Clarke.

Era una tarde nubosa de primavera y el que estaba cerca de coronarse como campeón de la Commonwealth acababa de salir de una rueda de prensa en el centro de Londres, junto con los boxeadores británicos Pat McCormack y Callum French cuando llegaron a una calle... y se adentraron en una situación dramática.

Un coche entró en la acera y colisionó contra las verjas del Palacio de Westminster; cuerpos y escombros se esparcieron en la acera.

Era el 22 de marzo de 2017 y Clarke se encontraba en el epicentro de uno de los peores ataques terroristas en suelo británico.

"Vi un policía muerto, vi al atacante, y también vi cómo fue abatido a tiros", recuerda.

"He visto cosas que no son nada buenas, pero soy uno de los afortunados. Si hubiéramos salido unos minutos antes, solo Dios sabe lo que hubiera pasado".

"Pude escapar e irme a casa con mi familia. Algunas personas no pudieron hacer eso aquel día. Fue un día triste para todos los que estábamos ahí. Un día triste para el país".

“Este es solo otro capítulo en el libro de Frazer Clarke. De algún modo, parece que siempre estoy en el lugar equivocado en el momento equivocado. Siempre".

Frazer Clarke entrena durante una sesión con los medios de la selección de Inglaterra antes de los Juegos de la Commonwealth de 2018. (Imagen por Mark Metcalfe/Getty Images for Commonwealth Games England)
Frazer Clarke entrena durante una sesión con los medios de la selección de Inglaterra antes de los Juegos de la Commonwealth de 2018. (Imagen por Mark Metcalfe/Getty Images for Commonwealth Games England)
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La batalla de su vida

Clarke, de 28 años, es el boxeador que más tiempo ha servido al equipo de Gran Bretaña, ya que ha sido parte de él en los últimos diez años. El peso superpesado es además uno de los más exitosos, ya que tiene en sus espaldas sucesivos títulos nacionales, europeos y de la Commonwealth.

Sin embargo, su historia podía haber sido muy diferente.

En 2016 se convirtió por primera vez en padre y lo celebró con sus amigos en un local nocturno en su localidad natal, Burton-upon-Trent.

"Soy una buena persona. No diría que soy un ángel en ningún aspecto, pero simplemente era una noche por ahí", dice.

"Había un grupo de gente con la que, ya sabes, podía notar algún tipo de hostilidad entre nosotros. El alcohol también tuvo que ver, y magnifica las emociones. Se puede ver cada fin de semana en los centros de las ciudades. Me metí en lo que yo pensaba que era una pelea", cuenta.

Pero Clarke fue asaltado brutalmente y apuñalado en tres ocasiones: dos en la pierna y una en el cuello.

"No era una escena bonita. No es una situación bonita sobre la que hablar o en la que estar envuelto. Pero es algo de lo que ahora hablo de manera orgullosa", cuenta con franqueza.

Diez años atrás, un amigo de Clarke y boxeador amateur, Connor Upton, fue asesinado en un ataque con cuchillo. Después de sobrevivir a su propia experiencia y ver el impacto que tuvo en su familia, Clarke decidió que era hora de dedicar su tiempo fuera del ring a destacar las campañas contra este tipo de ataques con cuchillos.

"Mi hija era tan pequeña en aquel momento que esto me hizo abrir los ojos y pensar en lo cruel que habría sido".

"En aquel incidente, llevar un cuchillo encima puede cambiar la vida de muchas personas en un solo segundo. Y no las cambia para mejor. Ese es el tema. Hay muchas más cosas que se pueden hacer por la gente antes que andar por ahí con un cuchillo".

"Da igual de dónde vengas, quién seas o lo duro que creas que seas, todo el mundo tiene alguien a quien amar. Piensa en ellos prendiendo el teléfono en una llamada o abriendo la puerta de casa y encontrarse con esa noticia horrible de que has sido asesinado. De que tu hijo o tu hija ha sido apuñalado. Mi madre tuvo que pasar por esa llamada telefónica".

Joseph Joyce (dcha.) en acción con Frazer Clarke durante el combate de +91kg de las Finales del Campeonato Élite de la ABA 2012. (Imagen por Scott Heavey/Getty Images)
Joseph Joyce (dcha.) en acción con Frazer Clarke durante el combate de +91kg de las Finales del Campeonato Élite de la ABA 2012. (Imagen por Scott Heavey/Getty Images)
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Oro en la Gold Coast

Los meses siguientes fueron convulsos. Además de las heridas físicas y psicólogicas, sus lesiones en los isquiotibiales y en las manos tuvieron una sombra alargada.

"Fue el peor estado físico y psicológico de mi vida. En aquellos momentos, mentalmente fue muy difícil pensar que tenía que volver y ser igual de bueno".

Los Juegos de la Commonwealth -un objetivo clave para Clarke- estaban en el horizonte. "Estaban en mi lista de cosas que quería conseguir. Y sentía que iba a ser muy duro llegar allí al cien por cien, me sentía tan lejos de ese estado que pensaba que no era posible".

Fue en aquel momento, durante el periodo más bajo y oscuro de su carrera profesional, cuando el equipo de boxeo de Gran Bretaña hizo "todo y más" para ayudarle en su recuperación.

"Tenía un tratamiento dos veces al día, de lunes a viernes, y también sesiones de uno contra uno", dice.

"Cuando puse mi mente en algo y me puse mis objetivos, me desanimé con dos operaciones y por seguir teniendo algunas heridas en el cuello y en la pierna. Aunque sea un cliché, yo soy un luchador. Nací luchador. Una vez que me di cuenta de que iba a caminar nuevamente después de la lesión y la operación de los isquiotibiales, si podía caminar, podía boxear, por lo que todos funcionaría después de eso”.

El retorno de Clarke al boxeo fue increíble. Motivado y rejuvenecido, voló a Australia y superó al indio Satish Kumar en la final para conseguir de ese modo su primer oro en un campeonato mayor.

Frazer Clarke, de Inglaterra, en el podio tras ganar el oro en la final +91kg en los Juegos de la Commonwealth de Gold Coast 2018. (Imagen por Chris Hyde/Getty Images)
Frazer Clarke, de Inglaterra, en el podio tras ganar el oro en la final +91kg en los Juegos de la Commonwealth de Gold Coast 2018. (Imagen por Chris Hyde/Getty Images)
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Londres 2012 y Río 2016: dejando las cosas claras

"He ganado más medallas de oros de las que hubiera imaginado. He ganado bronces, platas. He viajado por todo el mundo y he estado con gente grande, así que estoy orgulloso de todo lo que he hecho hasta ahora".

Sin embargo, a pesar de su brillante carrera como amateur, Clarke admite que le falta una medalla a su colección. Y resulta ser la más grande de todas.

Dos veces lo han pasado por alto para la selección Olímpica: primero en Londres 2012, a favor de su ex compañero de entrenamiento y a la postre medallista de oro, Anthony Joshua, y nuevamente cuatro años después en Río 2016, donde Joe Joyce fue elegido y ganó la plata.

En el boxeo Olímpico solo un boxeador de cada país puede entrar en cada categoría de peso. Esto significa que Clarke, como peso superpesado de +91kg, tenía que ser mejor que los mejores del mundo incluso para simplemente entrar a formar parte de la selección.

"Creo que un oro Olímpico es mejor que cualquier título del mundo", dice Clarke, que ayudó a Anthony Joshua a prepararse los títulos de IBF, WBC y WBO.

"Mucha gente dice que me he perdido los dos Juegos Olímpicos. Pero yo no lo veo así. 2012 fue muy surrealista. En el momento de mi carrera en el que me encontraba, clasificarme habría sido un milagro. Era un muchacho joven, creo que no habría hecho nada. Podría haber participado, pero una medalla estaba muy lejos de mi alcance".

En contraste, Clarke sí que se colocó en la casilla de salida para clasificar para Río 2016, y solo Joyce pudo echarle a un lado.

"Joe (Joyce) y yo íbamos a torneos y ambos conseguíamos medallas de oro. Sentía que siempre estaba intentándolo. Para ser honesto, creo que simplemente era optimista con que él no lograría clasificarse y entonces tendría mi oportunidad", explica.

"Pero viéndolo de un modo realista, con la forma en la que estaba Joe, se iba a clasificar siempre".

Joyce finalmente se clasificó con una victoria dividida contra Mahammadrasul Majidov en los clasificatorios europeos Olímpicos, disputados en Samsun, Turquía. Clarke vio sus esperanzas desaparecer desde su casa.

No fue solo la idea de perderse los Juegos lo que más dolió a Clarke, aunque representar a su país en los Juegos Olímpicos había sido su sueño desde la infancia, sino que era el hecho de que tendría que esperar otros cuatro años para tener de nuevo la oportunidad de clasificarse. Estaba devastado.

Solo veinte minutos pasaron cuando Clarke recibió la inesperada llamada de su entrenador, Robert McCracken.

"Él sabía cómo me sentía, que iba a ser difícil. Me dijo 'No hay mucho que pueda hacer para hacerte feliz ahora mismo, pero sigue haciendo lo que estás haciendo y tu momento llegará'".

"Tenían mucho que hacer en ese momento, ni siquiera tenían que haber realizado la llamada. Pero les importaba. Fue una de las mejores lecciones que he aprendido en mi vida y otra razón por la que respeto tanto a las personas que componen el equipo de boxeo de Gran Bretaña".

Clarke puso en pausa cualquier pensamiento sobre una carrera profesional, se recuperó y comenzó el largo camino para clasificar para Tokio 2020.

Joseph Joyce (dcha.) en acción con Frazer Clarke durante su combate en las Finales del Campeonato Elite de la ABA 2012 ABA. (Imagen por Scott Heavey/Getty Images)
Joseph Joyce (dcha.) en acción con Frazer Clarke durante su combate en las Finales del Campeonato Elite de la ABA 2012 ABA. (Imagen por Scott Heavey/Getty Images)
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Clasificar para Tokio 2020 y su aplazamiento

El 12 de marzo de 2020, Clarke se encontraba en el vestuario del Copper Box Arena, al este de Londres, ya preparado para enfrentarse al doble medallista de plata Olímpica Clemente Russo. El primero de los tres asaltos que le aseguraría una de las plazas para la final de los clasificatorios europeos para Tokio 2020.

Russo -dos veces campeón del mundo- buscaba entrar en sus quintos Juegos. El italiano era un oponente formidable e inteligente.

"Yo estaba en el estado perfecto. Preparado para pelear, preparado para hacer mi trabajo", recuerda Clarke.

Cuando quedaban 20 minutos para que comenzara el combate, llamaron a su puerta y le informaron de que Russo no se encontraba bien, que tenía problemas digestivos, y que él pasaría directamente a la siguiente ronda.

La emoción y la expectación llenaban a quienes rodeaban a Clarke: ahora estaba en la ronda de octavos de final y una nueva victoria en los cuartos de final le haría llegar a Tokio. Pero los acontecimientos volvieron a interponerse en su camino.

"No hacía falta ser un genio para ver que las cosas estaban cambiando muy rápidamente", dice.

"Pasamos de que el torneo fuera con público a que fuera a puerta cerrada. Con las redes sociales y la forma en que todos estamos en nuestros teléfonos y en la televisión ahora, pude ver que la propagación del coronavirus en el Reino Unido se estaba volviendo cada vez más grave".

En poco tiempo, Clarke fue convocado a una reunión de emergencia en el rellano y recibió la noticia de que el torneo sería suspendido.

Su corazón se hundió.

Señal de No entrar en la sede del evento clasificatorio de boxeo para Tokio 2020 en Londres, Inglaterra. (Imagen por James Chance/Getty Images)
Señal de No entrar en la sede del evento clasificatorio de boxeo para Tokio 2020 en Londres, Inglaterra. (Imagen por James Chance/Getty Images)
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"Me hizo trizas porque estás en el momento, estás allí, crees que esto es todo. Tengo muchos amigos que han estado en los Juegos Olímpicos y todos dicen que la calificación es uno de los mejores sentimientos".

"No me lo robaron, siento que... me quitaron ese momento".

"Obviamente me quedaban dos combates. Estaba preparado para ellos. Estaba en un buen estado físico, mentalmente estaba ahí. Pero no tienes nadie a quien culpar. Normalmente siempre tienes a alguien a quien culpar en este tipo de cosas, pero no hay nadie con el que estar enfadado, nada más que es un momento desafortunado, en un lugar desafortunado".

Después de tragar con la decepción del aplazamiento de la clasificación, las noticias que llegaron de Tokio romperían su corazón: los Juegos se posponen un año.

"Eso me hundió. Realmente me rompió el corazón. Tú planeas el futuro. Tenía algunas cosas planeadas, no solo en el deporte, sino en la vida".

"Detienes muchas cosas por los Juegos Olímpicos, ya sea que mi pareja tenga otro hijo, o simplemente seguir adelante en general, tal vez queríamos mudarnos de casa y esas cosas, pero mientras entrenas para los Juegos Olímpicos, tú estás tan concentrado en eso que todo lo demás está en una especie de segundo plano".

"Las pobres personas que están cerca de ti son las que pagan el precio. Es duro, pero lo es más para mis seres queridos, para mi familia. Tienen que esperar un poco más para volver a verme en la normalidad porque entrenar para los Juegos Olímpicos no es un trabajo normal. Te cosume la vida 24/7".

La vida confinado

Después de la decepción en el Copper Box y la incertidumbre causada por el confinamiento en Reino Unido, Clarke admite que su sueño de representar a su país en los Juegos Olímpicos estaba casi acabado.

"Obviamente, tal y como han ido las cosas, lo del confinamiento y todo esto, creo que las emociones de todos se han descontrolado. Tienes que olvidarte de tus sueños por un segundo y valorar qué es lo mejor para la familia".

"En el momento las emociones estaban tan a flor de piel y estaba tan decepcionado -por todo el amor por los Juegos y la cantidad de compromiso que había puesto en la causa- que mi sentimiento inicial fue el de que no estaba destinado a que pasara. Que era el momento de desprenderme de él, de ir para adelante. Muchas personas habrían simplemente tirado la toalla y habrían dicho 'es suficiente'. Pero para la mayoría los Juegos Olímpicos es algo con lo que te despiertas y en lo que piensas todo el día. Tienen un lugar muy importante en mi vida y en mi corazón".

Fue después de unas conversaciones con el seleccionador Rob McCracken y sus compañeros cuando Clarke volvió a ser persuadido para pelear por ello.

"¿Sabes qué? Es un año más, más oportunidades para mejorar, el tiempo va a volar. Pasará el tiempo antes de que te des cuenta. Mi concentración y mi entrenamiento están orientados a los Juegos, definitivamente. Un año es mucho tiempo, puede pasar de todo, pero he dado 11 años de mi vida a los Juegos".

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"En redes sociales he visto que mucha gente decía 'Oh, Dios mío, todavía no eres profesional'. Y creen que no he logrado buenos resultados. Pero lo que la gente no entiende es que estoy en el pico del nivel amateur".

"Creo que es un privilegio. Estoy orgulloso de mantener mi lugar en el equipo por tanto tiempo. El equipo de Gran Bretaña no es un simple club, sino que significa representar a tu país. Lo entrenadores no me dejan ser parte de él solo por buena fe, sino porque me conocen y saben que trabajo duro y que tengo talento".

Con su mirada puesta en la clasificación de Tokio, el confinamiento ha sido de todo menos tranquilo: el gimnasio de su casa se ha llenado de equipamiento y ha tenido un flujo de trabajo regular, con puestas al día con el equipo.

"Las sesiones de entrenamiento se han ampliado. Hago dos llamadas telefónicas por semana con uno de mis entrenadores, y tres veces por semana tengo un Zoom (videollamada)".

"Esta mañana he tenido un Facetime un poco aleatorio con mi entrenador deportivo para ver si había algo que podía hacer por mí o que yo necesitara. No les puedo agradecer suficiente su apoyo".

Mis nudillos tienen ganas.

No puedo esperar para golpear a alguien

"Mis nudillos tienen ganas. La gente puede pensar que es muy violento decir esto, pero es lo que he hecho desde que tenía 11 años y no puedo esperar para golpear a alguien en una competición. La próxima vez que puede darse es en la Copper Box, por lo que la emoción me da como una especie de escalofrío".

Aunque clasificar para Tokio está a poca distancia, Clarke ya está tramando su próximo movimiento.

"Esto es solo el principio para mí".

"Ahora soy conocido en el mundo del boxeo. Algún día todo el mundo va a conocer quién soy por lo que hago. Esto es solo un comienzo, y no es un mal lugar para empezar: representar a tu país en los Juegos Olímpicos".

"Si los oponentes quieren vencerme, van a tener que tener el mejor día de su vida porque, aunque quites todo lo demás (habilidad, físico, fuerza), soy un luchador de principio a fin. Soy un hombre orgulloso y pelearé hasta el último aliento".

El siguiente capítulo en la singular vida de Frazer Clarke todavía está por escribir.