El legado centenario de Suzanne Lenglen

Suzanne Lenglen, de Francia, compite en el evento de tenis femenino durante los VII Juegos Olímpicos, en abril de 1920 en Amberes, Bélgica.  (Imagen por Getty Images)
Suzanne Lenglen, de Francia, compite en el evento de tenis femenino durante los VII Juegos Olímpicos, en abril de 1920 en Amberes, Bélgica. (Imagen por Getty Images)

Los Juegos Olímpicos están llenos de campeones, récords e historias fascinantes, pero son también una enciclopedia increíble de momentos extraños, graciosos, emotivos y tristes. Nos adentraremos en ellos un poco cada semana para conseguir ponerle una sonrisa en la cara o una lágrima en la mejilla. Esta semana: la historia de la valiosa medalla de oro ganada hace 100 años, en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920, en el tenis femenino

Los antecedentes

En 1899, en París, nació una niña que cambiaría el futuro del tenis femenino mundial. Su nombre fue Suzanne Lenglen.

Solo doce años depués, el cambio comenzó: "Hay un día que nunca olvidaré. Fue cuando cumplí 12 años, y mi padre vino de Compiègne y me dijo: 'Te he comprado una raqueta de tenis y unas pelotas. Veamos lo que puedes hacer frente a una red'. Me dio la raqueta, que había comprado por 3.50 francos. Era una raqueta para niños, y unas pelotas de tenis realmente horribles".

El padre de Lenglen le animó a jugar a tenis para que ella mejorara con el asma, y con 15 años ya era una sensación. A esa edad llegó a la final del Campeonato Internacional de Francia (lo que después sería el Abierto de Francia) y ganó el Campeonato Internacional de tierra batida.

Sin embargo, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, su carrera -como el resto del mundo- se detuvo.

Cuando se retomó el tenis internacioanl en 1919, se hizo patente que los años lejos del deporte no habían menguado las capacidades de la joven Lenglen. Ese año la prodigio francesa ganó su primer título de Wimbledon, ganando a Dorothy Lambert Chambers en una de las finales más icónicas en la historia de este torneo. Volvería a ganar este título otras cinco veces, en 1920, 1921, 1922, 1923 y 1925.

Cuando Lenglen llegó a Amberes para competir en los Juegos un año después, era ya una de las favoritas para ganar el oro.

Las finales

Lenglen estaba preparada para competir en el Beerschot Tennis Club, donde tuvieron lugar las competiciones de tenis de Amberes 1920. La chica que había tomado por primera vez una raqueta en sus manos con 12 años, necesitó menos de una década para asegurar su lugar en los Juegos Olímpicos.

Arrasó en las primeras tres rondas, en las que ganó todos sus partidos sin perder ni un solo set. En la semifinal sí que perdió uno, pero aún así consiguió ganar de manera contundente por 6-0, 6-1 a Sigrid Fick.

En la final, Lenglen -que fue apodada 'La diosa'- no dio opciones a su oponente, la británica Dorothy Holman, a quien superó por 6-3, 6-0 para conseguir la medalla de oro.

Por si esto no fuera suficiente, la francesa logró el oro también en el evento de dobles mixtos junto a Max Decugis, y el bronce en el primer torneo de dobles femeninos de los Juegos, en el que compitió con Élisabeth d'Ayen.

Pero estas tres medallas Olímpicas fueron solo una pequeña parte de su increíble carrera.

13 de mayo de 1937: La exjugadora de tenis Suzanne Lenglen explica las normas de su deporte a sus 15.000 jóvenes aprendices en el estadio de Roland Garros, en París.  (Imagen por Hulton Archive/Getty Images)
13 de mayo de 1937: La exjugadora de tenis Suzanne Lenglen explica las normas de su deporte a sus 15.000 jóvenes aprendices en el estadio de Roland Garros, en París. (Imagen por Hulton Archive/Getty Images)

Su legado

Después de los Juegos Olímpicos, el dominio de Lenglen siguió creciendo. 'La diosa' se convirtió en la primera mujer en ser tenista profesional y, sin duda, una estrella en su deporte.

Según el Salón Internacional de la Fama, "Lenglen ganó 250 campeonatos: 83 en individuales (siete sin perder ni un solo juego), 74 campeonatos de dobles, y 93 campeonatos de dobles mixtos. Lenglen ganó un solo partido en ocho años, ya que fue imbatida desde 1919 a 1920 y de 1922 a 1926". En otras palabras, entre 1919 y 1926 solo perdió un partido.

Su mayor racha de victorias fue de 181 consecutivas, y las estadísticas de su carrera suman un total de 341 victorias y solo siete derrotas, lo que hace un porcentaje final de triunfos del 98%.

Además de sus tres medallas Olímpicas y sus seis títulos individuales de Wimbledon, Lenglen también se hizo con seis títulos en el Campeonato de Francia. También es famosa por ganar lo que se consideró como 'El partido del siglo', cuando superó a la estrella naciente de Estados Unidos, Helen Wills, por 6-3, 8-6 en Cannes, Francia. Este partido inspiró a algunos autores, como Larry Engelmann, que escribió el libro 'La diosa y la chica americana: la historia de Suzanne Lenglen y Helen Wills'.

Lenglen también aparece en el libro de Ernest Hemingway 'Fiesta' ('The Sun Also Rises', en inglés), cuando el escritor americano describe a su personaje Robert Cohn con las palabras: "Probablemente él amara tanto ganar como Lenglen, por ejemplo".

Suzanne Lenglen (1899 - 1938) en Wimbledon en junio de 1920. (Imagen por Topical Press Agency/Getty Images)
Suzanne Lenglen (1899 - 1938) en Wimbledon en junio de 1920. (Imagen por Topical Press Agency/Getty Images)

Pero Lenglen no solo destacó por sus habilidades con la raqueta de tenis, sino que también cambió la percepción del deporte gracias a su carisma y su sentido de la moda.

La WTA la define como extravagante, inconformista y brillante, diciendo: "La personalidad de Lenglen era tan grande como su juego. Aparecía en los partidos con un abrigo de piel largo y un maquillaje pesado acentuado con lápiz labial rojo brillante. Llevaba el pelo oscuro recogido en un mechón corto, muy popular entre los flappers de la década de 1920. Se convirtió en un icono de la moda, con su estilo copiado por mujeres de todo el mundo. Jugaba con pañuelos en la cabeza con acentos de diamantes, medias de seda y ropa escandalosa para la época, mostrando sus antebrazos y pantorrillas".

La estrella del tenis francesa también fue una firme defensora de la igualdad entre géneros y los derechos de la mujer, y comenzó el camino de las mujeres hacia el profesionalismo. Una vez dijo: "He trabajado tan duro en mi carrera como lo ha hecho cualquier hombre o mujer en cualquier carrera. Y en toda mi vida no he ganado $ 5,000, ni un centavo de eso por mi especialidad, mi estudio de vida, el tenis".

"Tengo 27 años y no soy rica, ¿debería embarcarme en otra carrera y dejar aquella para la que tengo lo que la gente llama genio? ¿O debería sonreír ante la perspectiva de la pobreza real y seguir ganando una fortuna, para quién?".

Lenglen dio por terminada su carrera como tenista profesional en 1928, pero nunca se alejó del deporte. En los siguientes años, abrió una tienda deportiva, dirigió un campamento de tenis y escribió sobre su deporte.

Solo una década después, 'La diosa' fue diagnosticada con leucemia y murió de anemia perniciosa el 4 de julio de 1938, con 39 años.

Pero su legado sigue vivo.

En 1978, Lenglen entró en el Salón Internacional la Fama de Tenis y, en 1997, la segunda pista del Roland Garros tomó su nombre, así como el trofeo de la ganadora del Abierto de Francia.