Eduardo Gurbindo - Cuando el sufrimiento cambia de cara

ZAGREB, CROACIA - 26 DE ENERO:  Eduardo Gurbindo, de España, celebra la victoria ante Francia en las semifinales del Campeonato de Europa 2018 en el Arena Zagreb, el 26 de enero de 2018 en Zagreb, Croacia.  (Imagen por Martin Rose/Bongarts/Getty Images)
ZAGREB, CROACIA - 26 DE ENERO: Eduardo Gurbindo, de España, celebra la victoria ante Francia en las semifinales del Campeonato de Europa 2018 en el Arena Zagreb, el 26 de enero de 2018 en Zagreb, Croacia. (Imagen por Martin Rose/Bongarts/Getty Images)

Dos operaciones en la rodilla derecha. Casi un año alejado de las pistas. El 'Hispano' Eduardo Gurbindo ya daba los Juegos por perdidos, pero el cambio de fechas le da más opciones para ir a Tokio 2020, que serían sus segundos Juegos Olímpicos

No entró en la lista de máximos goleadores, ni en el mejor siete del campeonato, pero fue el jugador de pista de la selección española con más minutos en el Europeo 2018, que, por cierto, ganó este combinado. Eduardo Gurbindo, lateral derecho del HBC Nantes francés, ha sido uno de los hombres claves para el seleccionador español, Jordi Ribera, desde que éste comenzó a dirigir al equipo.

Esto no es una casualidad. Eduardo Gurbindo destaca por su inteligencia, generosidad y creatividad en la pista, además de por su versatilidad, ya que -además de aportar en defensa y ataque- durante su carrera ha llegado a jugar también en el extremo y en el central. Todas estas habilidades las ha adquirido durante una trayectoria que comenzó en el Portland San Antonio de Pamplona (España), equipo en el que, aun siendo un niño -debutó con 16 años-, ya entrenaba a la luz de jugadores como Jackson Richardson, Ivano Balic o Mateo Garralda.

Su andadura deportiva le llevó al Barcelona, con el que ganó la Champions League en 2015, y un conjunto en el que compartió vestuario con otros tantos nombres ilustres como el de Nikola Karabatic o Kiril Lazarov. Precisamente con Lazarov ha vuelto a reencontrarse, pero esta vez en el HBC Nantes francés.

Cuando todo se detuvo

En el Nantes se ha seguido labrando un lugar destacado en el equipo. Mientras tanto, en la selección nacional ha sumado ya 122 convocatorias, que se han adornado con un palmarés solo al alcance de unos pocos: bronce en el Mundial de 2011, participación en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, bronce en el Europeo de 2014, plata en el de 2016 y, finalmente, oro en el de 2018.

Sin embargo, una lesión de rodilla, por la que ha sido operado dos veces en el último año, impidió que el lateral estuviera en la convocatoria para el Europeo de 2020, que, de nuevo, ganó España. Con este triunfo, la selección española se aseguró un billete para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Unos Juegos a los que Gurbindo ya había prácticamente renunciado, pero, con su aplazamiento, vuelven a brillar en el horizonte del jugador.

“Llegar a los Juegos lo veía realmente muy complicado porque, aunque todo siguiese adelante y yo pudiera mantener un tratamiento normal, quizás empezaría a jugar casi a finales de abril, siendo optimistas. Tienes dos meses para prepararte, pero en dos meses no llegas a recuperar la finura, el feeling de estar dentro de la pista, de sentirte cómodo… Y encima contando con que en el último campeonato no estuve y ganaron. ¿Había que cambiar algo? No. No había que cambiar nada. En definitiva, se me antojaba complicado. Pero ahora ha pasado lo que ha pasado y sí, siendo realista, que los Juegos sean dentro de un año y medio hace que tenga más posibilidades para prepararme, para que esto se cure, para volverme a sentir jugador, para volver a intentar a estar en lo alto", reconoce Gurbindo.

Ahora tengo más posibilidades para prepararme, curarme

y para volver a sentirme jugador

Sin embargo, admite que estar en Tokio 2020 no es su primer objetivo. El mayor deseo de Gurbindo es volver a jugar. "Es una faena para muchos jugadores que seguramente tenían puestas muchas expectativas en este verano, pero para mí, pues mira... Habrá mucha gente que daba los Juegos perdidos por lesiones, pero ahora se abre una nueva oportunidad. No es un objetivo que me vaya a obsesionar, pero paso a paso voy a intentar trabajar para llegar a un buen nivel para la temporada que viene, e intentar estar con la selección, por supuesto. Eso siempre es una meta”, subraya.

Del oro de 2018 a no revalidarlo en 2020

Aunque ahora tenga opciones de volver a seguir contando para Jordi Ribera y de estar en Tokio 2020, su lesión en la rodilla le ha apartado de una gran competición: vio el Europeo 2020 por la televisión. Y no pudo repetir los éxitos de 2018.

“Por una parte, me dio pena porque siempre quieres estar con la selección. Tenía la ilusión de poder llegar, pero, cuando vimos que había que volver a operar (su segundo paso por quirófano fue el 19 de diciembre y el Europeo era en enero), ahí ya di por perdido todo, por supuesto. Me lo tomé con filosofía. Más que preocuparme por la selección, lo estoy por mi rodilla. Llevo casi un año lesionado, sin jugar, entrenando solo, rehabilitando, salió mal, tuve que volver a operar… Es lo peor que puede pasar: estar mucho tiempo parado sin poder hacer a lo que te dedicas, a lo que te gusta, y encima no estando en casa, con la familia, es difícil. Por eso este periodo ha sido complicado y lo único que quiero es jugar: bien, mal, marcando goles o no… Lo único que quiero es jugar de manera normal y volver a disfrutar", remarca Gurbindo.

Lo único que quiero es jugar: bien, mal, marcando o no.

Quiero volver a disfrutar

Su situación no evitó que compartiera el momento con sus compañeros. “Estoy super contento de que hayan ganado, felicité a todos, estaba muy orgulloso. Claro que te pica un poco el orgullo porque me hubiese gustado estar allí, como a todos, pero eso no quita para que lo hicieran perfecto”, reconoce.

LONDRES, INGLATERRA - 31 DE JULIO:  Michael Knudsen, de Dinamarca, supera a Eduardo Gurbindo, de España, en el partido de la ronda preliminar entre Dinamarca y España el día 4 de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en el Copper Box, el 31 de julio de 2012 en Londres, Inglaterra.  (Imagen por Jeff Gross/Getty Images)
LONDRES, INGLATERRA - 31 DE JULIO: Michael Knudsen, de Dinamarca, supera a Eduardo Gurbindo, de España, en el partido de la ronda preliminar entre Dinamarca y España el día 4 de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en el Copper Box, el 31 de julio de 2012 en Londres, Inglaterra. (Imagen por Jeff Gross/Getty Images)
2012 Getty Images

Dos espinas con los Juegos

El éxito de sus compañeros hace de Tokio 2020 el lugar perfecto para borrar fantasmas del pasado. Para Gurbindo serían sus segundos Juegos Olímpicos, después de haber participado en los de Londres 2012. No pudo repetir la experiencia en Río 2016 después de que los 'Hispanos' cayeran en el Preolímpico.

“Ir para mí, y para todo el equipo, sería quitarnos un par de espinas: que en Londres nos eliminó Francia en cuartos de final y nos quedamos a un paso de las semis, y Río. Yo tuve la suerte de estar en Londres y la verdad es que los Juegos son muy bonitos. No nos clasificamos para Río y fue una decepción muy grande y un palo gordo. Todos sabemos lo que significa no ir a unos Juegos, lo que duele y lo que cuesta asimilarlo. Tokio 2020 es una buena forma de volver. Hace ocho años que no estamos en unos Juegos y sí que apetece. Y más siendo un destino exótico porque es Japón, es un viaje largo, estás a un montón de kilómetros… Serán unos Juegos diferentes”, confiesa.

Todos sabemos lo que significa no ir a los Juegos,

lo que duele y lo que cuesta asimilarlo

"Creo que todo el mundo, no solo por el hecho de no haber estado en Río, tiene muchas expectativas en Tokio. Veremos el año que viene cómo llega el equipo. Da un poco de pena porque la selección llegaba en un buen momento ahora, después de haber ganado el Europeo", dice.

Aún así, Gurbindo tiene la clave del éxito para afrontar Tokio 2020 de la mejor manera.

“No es cuestión de mantenerse como favoritos, es cuestión de seguir al mismo nivel y de hacer las cosas igual. No hay que cambiar nada. Creo que en todos los campeonatos el objetivo es ganar y estar arriba. Tampoco hay que presionarse, no sirve de nada estar entre los favoritos, lo que hay que hacer es seguir trabajando y compitiendo para llegar en las mejores condiciones. Desde que yo llegué a la selección, nunca he visto un altibajo, o un momento de desconexión. En cada campeonato los objetivos son máximos”.

La Villa, el mejor recuerdo

Sin embargo, los Juegos Olímpicos no solo han sido recuerdos agridulces en la trayectoria de Gurbindo. El lateral del Nantes reconoce que la experiencia que trasciende el plano deportivo siempre quedará en su memoria.

“Mi mejor recuerdo fue la llegada a la Villa y la vida allí. Y ver a todos los deportistas: Ginobili, Scola, Tony Parker, Bolt… Te cruzas con gente que has visto en la tele toda la vida y que es realmente famosa. Eso fue increíble. Les ves y te los cruzas como dando un paseo, como algo normal pero, que para ti, es algo sorprendente. A mí eso me chocó mucho”, cuenta.

ZAGREB, CROACIA - 28 DE ENERO:  España celebra la victoria ante Suecia en la final del Campeonato de Europa de 2018 en el Arena Zagreb, el 28 de enero de 2018 en Zagreb, Croacia.  (Imagen por Martin Rose/Bongarts/Getty Images)
ZAGREB, CROACIA - 28 DE ENERO: España celebra la victoria ante Suecia en la final del Campeonato de Europa de 2018 en el Arena Zagreb, el 28 de enero de 2018 en Zagreb, Croacia. (Imagen por Martin Rose/Bongarts/Getty Images)
2018 Getty Images

Una recuperación confinado

Volver a una Villa Olímpica, la de Tokio 2020, pasa por recuperarse de una lesión en la pierna derecha -la más crucial para él, al ser zurdo-.

Ahora su plan de recuperación también se ha tenido que adaptar, debido a la pandemia de coronavirus y al confinamiento decretado en Francia.

“Más o menos puedo hacer todo lo que necesito. No es la situación ideal, y es raro, pero me apaño bien y la verdad que estoy mejorando en estas tres semanas de confinamiento. Cada día me noto mejor. La rodilla está respondiendo muy bien. Yo creo que va para adelante”, explica.

Esa mejora se está notando. “Estoy en un momento en el que ahora sí que puedo correr, hacer fintas, saltar, voy teniendo más fuerza en la rodilla, más seguridad… Me estoy acercando cada vez más a lo que es puramente el balonmano, a lo que es estar en pista. Hago ejercicios que se asemejan a lo que haría dentro de un partido. Dentro de lo malo, lo bueno es que tengo tiempo para rehabilitarme”.

Solo de esta manera, con un extra de paciencia, podrá volver a repetir los momentos que le han marcado en su carrera y volver a ser aquel jugador incuestionable en la selección antes de que su rodilla le hiciera detenerse. Ahora el sufrimiento comienza a cambiar de cara... y puede mirar de frente a Tokio 2020.