Dusan Bulut: de las calles de Novi Sad a lo más alto del baloncesto 3x3

Dusan Bulut durante el 3x3 World Tour jugando para Novi Sad.
Dusan Bulut durante el 3x3 World Tour jugando para Novi Sad.

La historia de cómo jugar al baloncesto en el barrio de Liman, cerca de la orilla del río Danubio, ha conducido al atleta serbio Dušan Domocivć-Bulut al escenario mundial

Dušan Domocivć-Bulut es un jugador de baloncesto famoso a nivel mundial.

Ha estado en lo más alto desde 2012, por lo que su lista de logros no se queda corta. Desde ganar títulos en el 3x3 World Tour, campeonatos europeos y copas del mundo, hasta conseguir premios como MVP y, por supuesto, convertirse en el mejor jugador de 3x3 en el ranking mundial.

Bulut, apodado Mr. Bullutproof, está considerado como uno de los jugadores de baloncesto 3x3 más hábiles, llevando a cabo movimientos espectaculares, de esos que hay que ver para poder creerlos.

Sin embargo, el jugador de 35 años nunca ha olvidado sus raíces y cómo las calles de Novi Sad, Serbia, le han convertido en el atleta y persona que es hoy.

Cuando estaba creciendo tenía todo lo que necesitaba porque jugar al balonceto era lo único que me hacía falta.

Las calles de Liman, Novi Sad

Si caminas por las calles de Liman, un barrio de la zona sur de Novi Sad, te darás cuenta de una cosa: su gran cantidad de canchas de baloncesto. Al igual que en los países balcánicos aman el fútbol y el waterpolo, el baloncesto también se juega por todo el país, en especial en su variedad de ‘streetball’.

Las pistas de baloncesto se reparten por toda la ciudad y se han transformado en una especie de club social donde los jóvenes se reúnen para jugar, pasar el rato y charlar con amigos, vecinos y familiares. Y son estas mismas canchas donde Bulut perfeccionó sus habilidades.

“Fue duro [mientras crecía] pero para mí era divertido porque había muchas cosas que podías hacer y te librabas del castigo por lo que estaba pasando, ya que nadie daba nada por sentado”, explica Bulut, quien creció durante la fragmentación de la Antigua Yugoslavia.

“Todo iba bien porque tenía muchos amigos. En cada bloque de edificios había una cancha de baloncesto que se usaba para socializar. Normalmente jugábamos al baloncesto, al escondite y al fútbol, o simplemente pasábamos el rato y nos divertíamos. Así que era como una infancia normal”, comenta.

Bulut pasaba horas jugando en las pistas locales y solo regresaba a casa cuando el sol ya se había puesto, hambriento y exhausto pero a tiempo para la comida casera de su madre. Después, se iba a la cama para repetir la misma rutina al día siguiente. Como él mismo explica, era una época más sencilla. No había redes sociales, ni teléfonos móviles y la mayoría de familias compartían un teléfono.

El serbio no solo mejoró su habilidad al baloncesto, sino que también aprendió importantes lecciones de vida que le han moldeado como individuo. Así que la cancha era el lugar donde estar, el único lugar en el que Bulut amaba estar.

“Tengo más o menos los mismos amigos que cuando era pequeño. Pasamos el rato todos juntos incluso si es un mal momento y también si es un buen momento, lo compartimos todo siempre. Somos como camaradas y nos apoyamos”, explica.

Dedicándose a su arte

Fue durante su sexto año en primaria cuando supo que quería dedicarse a ser un jugador profesional de baloncesto. El joven Bulut se acababa de mudar a otra parte de Liman y se cambió a un colegio que tenía un equipo de baloncesto.

“Mi cabeza hizo click y supe que quería ser jugador de baloncesto. En aquel entonces quería jugar en la NBA, como todos”, comenta entre risas. “Después de eso, empecé a dedicarme a ello de verdad”.

El capitán del Novi Sad Al-Wahda empezó a investigar cómo podia convertirse en un mejor jugador, un mejor compañero y a trabajar en cada detalle de su juego.

Jugaba al tradicional 5x5 de forma local pero algunos clubs exigían que los jugadores pagasen para poder entrenar y, como a veces sus padres no podían permitírselo, Bulut jugaba al ‘streetball’ con sus amigos durante el verano. Cuando comenzaba el frío, normalmente entre noviembre y febrero, el joven se pasaba al interior a jugar.

Pasado un tiempo fue obvio qué juego prefería Bulut.

“Siempre era mejor estar fuera con los amigos y muchas veces me saltaba los entrenamientos porque me quedaba jugando al 3x3”, explica.

“Creo que fue por eso por lo que me dediqué más al 3x3, porque era más divertido y era gratis. No tenía ningún problema para entrenar, solo cogía el balón, bajaba a la calle y jugaba”, declara.

Dusan Bulut durante el 3x3 World Tour jugando para Novi Sad
Dusan Bulut durante el 3x3 World Tour jugando para Novi Sad
Imagen proporcionada por la FIBA

Conexión con Novi Sad

Nacido y criado en Novi Sad, un lugar donde aprendió sobre la vida, donde conocía a todo el mundo y donde sigue viviendo a día de hoy con su familia y amigos, no es difícil darse cuenta de por qué la conexión de Bulut con la ciudad es tan profunda.

Recientemente ha reformado una cancha en la zona donde se crió. Es la tercera pista que reforma, siendo la primera para el entrenamiento de jugadores profesionales y la otra, aquella a la que iba cuando hacía pellas. Estaba lejos del colegio y nadie podia regañarles, confiesa a Tokio 2020.

“Lo hice porque cuando tienes algún tipo de relación con las calles y el ‘streetball’ haces algo bueno por otra persona sin ninguna razón en concreto”, dice Bulut, quien pidió a un amigo artista que diese el toque final a la cancha con sus obras.

“Simplemente dije: ‘Vamos a recontruir esta pista y a pasarlo bien. Creo que es algo muy bueno para nuestra comunidad, para los niños de aquí’”, cuenta.

Y si el nativo de Liman tiene algo de tiempo libre entre competir en el 3x3 World Tour de la FIBA y representar a Serbia, lo dedica a jugar en competiciones locales con sus amigos.

Al principio había caras de sorpresa al ver a uno de los mejores jugadores de 3x3 aparecer en una liga local, ahora se ha convertido en algo normal porque, como enfatiza el propio Bulut, jugar es una forma de socializar con otras personas. Al final del día, jugar al baloncesto es lo que ama.

“Para mí, la mejor parte del día es cuando estoy en la cancha”, confiesa.

Japón es un amuleto de la suerte

Cada vez que Serbia, el número 1 del mundo, ha jugado en Japón, han salido invictos.

Y mientras se acerca a Tokio 2020, donde el baloncesto 3x3 hará su debut Olímpico, ese es el récord que Bulut quiere mantener.

“Cuando oí que los Juegos iban a ser en Tokio, pensé: ‘Sí, allí estaremos’”, comenta entre risas. “Para mí, Japón es un gran país. Es totalmente diferente a todo lo que hacemos aquí, su cultura y su comida. Siempre es divertido ir”.

“Y cuando volvamos, con suerte para los Juegos Olímpicos en 2021, espero que siga siendo nuestro amuleto de la suerte y traigamos la medalla de oro de vuelta al lugar al que pertenece”, explica.

Si Serbia, que ya se ha clasificado para Tokio 2020, se sube a lo más alto del podio el próximo verano, no solo lo significará todo para Bulut, sino también para sus compañeros de equipo y para todo el país.

“Somos esos tipos que empezaron desde abajo, pasaron a un nivel más alto y nunca se rindieron. Y creo que significaría muchísimo”, dice. “No quiero decir que es el último paso pero sería como completar un círculo y el mayor premio de todos”, sentencia.

El equipo serbio ya se ha alzado con cuatro copas del mundo y dos campeonatos europeos, así que la posibilidad de conseguir el oro Olímpico es real.

Ganar el oro está en su mente, pero formar parte de la familia Olímpica le proporcionará algo más. Existe un desafortunado estereotipo que rodea a los jugadores de 3x3. No son considerados profesionales y el base serbio espera acabar con esa idea.

“Cuando nuestro deporte se convirtió en Olímpico, creo que se rompió una cadena que te arrastra hacia abajo, la de que no eres un atleta profesional”, explica Bulut. “La gente solía mirar a los jugadores de ‘streetball’ como tipos que no podían triunfar en el 5x5. Y solo porque juegan en las calles, pero no es la verdad”.

Sin embargo, Bulut ha desafiado el esterotipo. Él ha demostrado que ser un jugador de 3x3 es mucho más que ser solo un profesional. Y luchar por un medalla Olímpica será conectar con las calles, con una forma de vida, con una subcultura.

Bulut también quiere mostrar que con persistencia, trabajo duro y dedicación puede conseguirse cualquier cosa.

“Espero poder inspirar a alguien, aunque sea a un solo niño a seguir sus sueños… No solo jugadores de baloncesto, también gente normal para que puedan cumplirlos”, concluye.

Desde sus días trabajando para dominar su talento en las calles de Liman, hasta el mayor escenario deportivo del mundo, Bulut está preparado para enseñar al mundo el poder y la belleza del baloncesto 3x3.

Dusan Bulut: creado en las calles de Novi Sad
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