Contra viento y marea: los Olyroos terminan su sequía

Australia celebra su clasificación Olímpica después de una victoria por 1-0 contra Uzbekistán.
Australia celebra su clasificación Olímpica después de una victoria por 1-0 contra Uzbekistán.

El entrenador de la selección australiana de fútbol, Graham Arnold, habla con Tokio 2020 sobre la clasificación del equipo para los próximos Juegos Olímpicos

Cuando sonó el pitido final en el estadio Rajamngala en Bangkok, Tailandia, el pasado 25 de enero, los jugadores de Australia se tiraron al suelo con alegría.

“¡Australia ha pasado! Se acabó la espera de 12 años”, fueron las palabras del comentarista australiano.

Una victoria por 1-0 sobre Uzbekistán con un gol de Nicolas D'Agostino, en lo que fue una batalla tensa, fue suficiente para asegurar la presencia del equipo nacional de fútbol U23 de Australia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. La última vez que los Olyroos, como se les conoce popularmente, participaron en los Juegos Olímpicos fue en Pekín 2008.

El líder de este momento histórico fue Graham Arnold, quien ha estado en tres Juegos Olímpicos, como jugador (Seúl 1988), entrenador asistente (Atenas 2004) y entrenador en jefe (Pekín 2008), por lo que sabe lo importante que son los Juegos Olímpicos para los jugadores.

"Creo que las Olimpiadas son simplemente algo enormemente especial", explica a Tokio 2020.

"He tenido el privilegio de estar en tres, y es muy diferente a la Copa Mundial".

“Recuerdo estar sentado frente a la tenista Steffi Graf. Es algo especial y ese fue el mensaje que transmití a los jugadores. Es una experiencia única, y tienen solo una oportunidad".

El entrenador en jefe de los Olyroos, Graham Arnold, y los jugadores en plena celebración después de asegurar la clasificación Olímpica.
El entrenador en jefe de los Olyroos, Graham Arnold, y los jugadores en plena celebración después de asegurar la clasificación Olímpica.
© Asian Football Confederation

En busca del regreso a los Juegos

Fue en 2018 cuando Arnold, quien también es el entrenador en jefe del equipo nacional, decidió asumir la presión adicional de intentar liderar a los Olyroos para la clasificación de Tokio 2020.

No iba a ser una tarea fácil.

A lo largo de la historia del equipo, los Olyroos tenían los números en su contra.

Hace cuatro años, los Olyroos no lograron llegar a las etapas eliminatorias del Campeonato Sub-23 de la Asian Football Confederation (AFC), que también funciona como clasificatorio Olímpico, después de que terminaron terceros en su grupo. Mientras tanto, tampoco lograron clasificarse para los Juegos de Londres 2012, un evento que probablemente será olvidado ya que Australia terminó en la parte inferior de su grupo sin una victoria.

Prepararse para otro intento de llegar a los Juegos Olímpicos se volvió en algo complicado. En 2017, el Centro de Excelencia de la FFA (anteriormente el Programa del Instituto Australiano de Fútbol Deportivo), que había engendrado la "Generación Dorada" de futbolistas masculinos en el país y que ayudaría a Australia a clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA 2006, cerró sus puertas.

Los jugadores en la actual cosecha U23 también luchaban constantemente con jugadores internacionales o más experimentados en sus clubes de la A-League, la competición nacional de fútbol australiana. Para complicar aún más las cosas, después de que el equipo se clasificara para el Campeonato Sub-23 de la AFC 2020, terminando detrás de la República de Corea en su grupo, tres jugadores fueron suspendidos hasta el 10 de agosto de 2020 por infracciones del código de conducta.

Arnold también tuvo que negociar con clubes en el extranjero para asegurarse la presencia de algunos jugadores.

"Hubo una preparación mínima para los chicos, no se guardaron fondos porque tal vez no creían que íbamos a llegar a los Juegos Olímpicos", explica.

“Fue más o menos una actuación contra viento y marea. Estoy realmente orgulloso porque son un equipo muy joven".

Objetivo conseguido

Con tan solo unas pocas jornadas de entrenamiento, los Olyroos encabezaron su grupo, sin perder un partido antes de vencer a Siria 1-0 en su partido de cuartos de final.

En las semifinales, Australia sufrió una derrota por 2-0 ante la República de Corea. Una victoria les habría dado la clasificación automática para Tokio 2020. Sin embargo, no hubo tiempo para lamentarse, tenían que estar listos para el partido que determinaría el último clasificado Olímpico.

"No puedes evitar lo que sucedió contra Corea del Sur. Hicimos un gran esfuerzo pero fueron mejor equipo que nosotros", apunta Arnold.

“Mis palabras a los jugadores fueron "ya está, esa oportunidad pasó". Pero aun tenemos otra opción para conseguir nuestro objetivo".

Finalmente, ese objetivo se logró cuando el equipo australiano ganó a Uzbekistán. El entrenador describió el logro como uno de los más grandes en la historia del fútbol australiano.

"Lo que mostraron fue que dada la oportunidad, pueden competir contra cualquiera. Han trabajado muy duro. Muchos de ellos juegan poco para sus clubes en Australia. Fue una noche para sentirse muy orgulloso. Como les dije después del partido, esto es solo el comienzo", recuerda.

A por la medalla

Los Olyroos solo han logrado superar la fase de grupos en los Juegos Olímpicos dos veces: Barcelona 1992 (cuarto lugar) y Atenas 2004 (cuartos de final).

A pesar de los resultados anteriores, Arnold tiene muchas esperanzas cuando los Juegos Olímpicos se celebren en el verano de 2021.

“Mis expectativas siempre son altas. Espero que ganemos una medalla”, apunta el entrenador.

"Espero que el equipo Olímpico viaje a Japón y haga que Australia se sienta orgullosa. Lucharemos por una medalla Olímpica".

Sin embargo, los Olyroos tendrán que mejorar su financiación para competir por una medalla. Hace dos años, el Instituto Australiano del Deporte (AIS) redujo la financiación a varios equipos y deportes que se consideraba que tenían menos posibilidades de ganar medallas, e incluyo al equip de fútbol.

El entrenador australiano Graham Arnold muestra su fustración durante el partido preliminar masculino del grupo A entre Australia y Costa de Marfil durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. (Foto de Cameron Spencer/Getty Images)
El entrenador australiano Graham Arnold muestra su fustración durante el partido preliminar masculino del grupo A entre Australia y Costa de Marfil durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. (Foto de Cameron Spencer/Getty Images)
2008 Getty Images

Después de asegurar la clasificación, Arnold no solo solicitó al Comité Olímpico Australiano (AOC) "fondos" para ayudar con los preparativos, sino que también pidió a la Federación de Fútbol de Australia (FFA) y al Gobierno australiano que intervinieran.

"Vamos allí con todas las intenciones de estar 100 por ciento listos y necesitamos esa ayuda de la AOC y la FFA, para darles a estos chicos la oportunidad de crear un milagro. La única forma posible es con una gran preparación, de lo contrario es muy difícil”, explica.

Con los Juegos Olímpicos ahora pospuestos debido a la inesperada pandemia del COVID-19, Arnold ha tenido que asumir un nuevo papel dentro del conjunto.

"El entrenamiento es más como ser una figura paterna que un entrenador", explica el profesional de 56 años.

“Debes estar ahí para ayudar a los jugadores y, al menos que entiendas lo que es ser un deportista profesional, algunas de las conversaciones pueden ser difíciles".

"He hablado con casi todos los chicos y les he explicado que ahora mismo es lo que hay... se trata de mantenerse sano, mantenerse feliz y trabajar lo más duro que se pueda de forma aislada. Hay que asegurar que estarán listos cuando vuelvan a salir al campo".

A medida que la cuenta regresiva se pone en marcha una vez más, no hay duda de que cuando los Olyroos lleguen a la etapa Olímpica el próximo año, lo darán todo y harán que su país se sienta orgulloso.