Cómo Río cambió a las Black Ferns Sevens

La capitana femenina de las Black Ferns 7s, Sarah Hirini, habla con los medios durante un torneo en Hamilton, Nueva Zelanda. (Foto de Michael Bradley/Getty Images)
La capitana femenina de las Black Ferns 7s, Sarah Hirini, habla con los medios durante un torneo en Hamilton, Nueva Zelanda. (Foto de Michael Bradley/Getty Images)

La selección femenina de rugby a siete de Nueva Zelanda se han fortalecido tras su medalla de plata en Río 2016. Tokio 2020 habla con la capitana Sarah Hirini sobre lo que las ha convertido en la fuerza que son hoy

Perder en un partido por la medalla de oro Olímpica es una experiencia desgarradora para cualquier equipo. Estar tan cerca y tan lejos es algo que Sarah Hirini, la popular jugadora de rugby a siete de Nueva Zelanda, conoce muy bien.

La final de rugby a siete femenino el 8 de agosto de 2016 fue una batalla feroz y muy peleada entre rivales de mucha tradición, Nueva Zelanda y Australia, con las últimas ganando el oro con una victoria por 24-17.

"Supongo que lo teníamos en nuestra mente, y nuestra expectativa era ir allí para ganar el oro. Volver a casa como campeonas y, desafortunadamente, no terminó así y por diferentes razones", explica Hirini.

Sin embargo, de esa experiencia surgieron cambios importantes para las Black Ferns, algo que las permitió mejorar, tal y como esperan poder mostrar el próximo año en Tokio 2020.

Lecciones de Rio

Los Juegos de Río 2016 marcaron un hito significativo en la historia del rugby en los Juegos Olímpicos: fue la primera vez que la disciplina a siete se agregó al programa de los Juegos.

Las Black Ferns 7 llegaron a los Juegos como uno de los equipos favoritos; después de todo, Nueva Zelanda se considera una de las potencias, si no la mejor, en el mundo del rugby. Ese equipo ya había ganado tres de los cuatro títulos de la Serie Mundial de Rugby Sevens y la Copa Mundial de Rugby Sevens 2013.

Las expectativas eran altas, no solo del equipo y sus jugadores. El público de Nueva Zelanda también creía que podían ganar el oro.

Y todo parecía encajar. De cara a los Juegos Olímpicos de 2016, la preparación del equipo fue insuperable. Habían participado en entrenamientos de simulación de calor en Florida y las jugadoras también estaban alcanzando los objetivos de las pruebas de condición física.

"Pensé que estábamos en una muy buena posición", dice Hirini.

Nueva Zelanda se dirigió al partido por la medalla de oro invicto, anotando 139 puntos y concediendo solo 19 en cinco partidos. Cuando en la final Olímpica sonó el pitido final, y Australia comenzó a celebrar su victoria, fue un momento difícil para el equipo.

"Es la expectativa que teníamos de nosotras mismas [para ganar el oro]. Esa es la expectativa que Nueva Zelanda tenía de nosotras y, a veces, las cosas simplemente no salen según lo planeado y eso es lo que sucedió", comenta la deportista.

"Por lo tanto, para las chicas que estaban en Río, cambió la forma de ver las cosas. No queremos que esos mismos errores aparezcan el próximo año".

Después de regresar a casa desde Brasil y cuando comenzaron los preparativos para la siguiente temporada, las jugadoras junto con su equipo de gestión, que presentaba caras nuevas y caras de su campaña de Río 2016, crearon una nueva visión que las llevaría a los Juegos Olímpicos de 2020.

"Mucho de eso se basó en nuestra cultura de equipo y para poder ser un equipo exitoso que viaja mucho al extranjero, hay que tener una buena cultura en la que hay que trabajar realmente duro, pero también crear un ambiente donde todas estén de acuerdo con la filosofía del equipo", explica Hirini.

“También se trata de divertirse porque puedes estar atrapada entrenando y no vivir realmente como un escuadrón. En el rugby a siete es realmente importante que seamos prácticamente una familia".

"Es un cambio bastante grande de Río a ahora, es completamente diferente y definitivamente es agradable estar en este ambiente. Creo que es por eso que hemos tenido tanto éxito en los últimos cuatro años", añade.

Todo menos una medalla de oro

Las Black Ferns 7 lo han ganado todo: seis de los ocho títulos de la Serie Rugby World Sevens, dos de las tres Copas Mundiales de Rugby Sevens y el oro de los Juegos de la Commonwealth. Sin embargo, hay una cosa que aún tienen que ganar.

"Mentiría si dijera que no era lo único que realmente quería", dice Hirini cuando se le pregunta acerca de querer ganar el oro Olímpico.

"Para la mayoría de nosotras, los Juegos Olímpicos eran el objetivo y postergarlo fue realmente desalentador. Eso es todo en lo que pensábamos: ganar el oro y traerlo a casa".

Pero después de las experiencia de estar en los Juegos Olímpicos hace cuatro años, Hirini también espera disfrutar del ambiente que suponen los Juegos.

"Lo más importante que obtuve de los Juegos Olímpicos de 2016 fue ser parte de ese equipo más amplio de Nueva Zelanda y eso es probablemente lo que hizo que los Juegos fueran especiales para mí".

"A veces puedes estar demasiado pendiente de los Juegos y no puedes disfrutar del lado divertido"

"Así que ese es otro objetivo además de jugar. Quiero experimentar plenamente los Juegos Olímpicos. Estoy segura de que Tokio presentará un gran espectáculo el próximo año".

Representando a Nueva Zelanda

Usar una camiseta "negra", ya sea para las Black Ferns 7 o los All Blacks, es una sensación especial.

Es un sueño que muchos jóvenes jugadores de rugby tienen y poder hacerlo realidad en los Juegos Olímpicos, fue muy especial para Hirini.

"Somos afortunadas en el ambiente del rugby a siete porque en realidad tenemos el apellido en la parte posterior de nuestra camiseta, por lo que es más especial", dice. "Cuando te la pones, parece que tienes todos esos superpoderes y estás respaldada por mucha gente, así que es una sensación realmente especial".

Uno de los momentos inesperados, y uno que Hirini califica como un punto de inflexión para ella, fue que los seguidores de Nueva Zelanda iban a respaldar al equipo sin importar qué.

"La cantidad de apoyo que obtuvimos del público de Nueva Zelanda... realmente nunca esperábamos que nos apoyaran tanto en nuestros logros", recuerda.

"Parece que todavía nos respaldan sin importar qué y para mí, eso te da más impulso para querer que estén más orgullosos la próxima vez".

"Creo que ese fue probablemente uno de nuestros grandes objetivos en los Juegos de la Commonwealth y jugar contra Australia... no queríamos rectificar lo que pasó en los Juegos Olímpicos porque no creo que se tratara de eso, sino solo mostrarle al público de Nueva Zelanda lo buenas que éramos".

Sarah Hirini de Nueva Zelanda es abordada por Ellia Green de Australia durante el partido Rugby a siete por la medalla de oro femenina en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Foto de Alexander Hassenstein/Getty Images)
Sarah Hirini de Nueva Zelanda es abordada por Ellia Green de Australia durante el partido Rugby a siete por la medalla de oro femenina en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Foto de Alexander Hassenstein/Getty Images)
2016 Getty Images

Atarse las botas otra vez

Después de regresar recientemente a la selección después de una lesión en la pierna que la dejó de lado durante buena parte del 2019, Hirini está ansiosa por volver a jugar. Afortunadamente, con las restricciones del coronavirus suavizadas en Nueva Zelanda, el rugby junto con otros deportes ha regresado a los estadios.

"Es genial para nosotras regresar y jugar, algo que no habíamos hecho desde enero de este año", dice.

Hirini está lista para salir al campo con los Manawatū Cyclones en la Copa Farah Palmer de este año. La competición de 13 equipos, que comenzará el 22 de agosto, contará con una gran cantidad de internacionales de Nueva Zelanda, incluidas 15 jugadoras del equipo a siete.

Para la joven de 27 años, marca su regreso a los Cyclones después de debutar en 2011 y jugar 13 partidos durante tres temporadas antes de que los compromisos internacionales ocuparan su agenda.

La última vez que las Black Ferns 7 estuvieron juntas en el campo fue en los Sydney 7 a principios de febrero antes de que la temporada se detuviera abruptamente en marzo.

"Echo de menos poder jugar y extraño estar cerca de las chicas", cuenta Hirini.

"Normalmente nos entrenamos entre cinco y seis días a la semana. Ahora en realidad no hemos estado juntas desde el confinamiento, que fue hace más de tres meses, así que ha sido bastante loco".

Desde que entrevistamos a Hirini, Nueva Zelanda recibió el título de la Serie Sevens 2019-20 después de que World Rugby cancelara el resto de la temporada.