Cómo los Juegos Olímpicos inspiraron a Juan Matute tras sufrir un derrame cerebral

Juan Matute, de España, reacciona tras una competición de doma clásica de hípica.
Juan Matute, de España, reacciona tras una competición de doma clásica de hípica.

Tras 25 días en coma y casi dos meses en el hospital, la recuperación del español ha sido increíble y ya tiene las miras puestas en Tokio 2020, donde podría participar en doma clásica y tomar el relevo de su padre

Juan Matute monta a caballo todos los días y se entrena en el gimnasio. Quizá esto podría parecer lo que hacen tantos otros atletas de hípica que, como él, quieren participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Pero no. Su historia no es igual. Además de todo eso, va dos días a la semana a rehabilitación.

Este 2020 parece haber dado la vuelta a la vida como la conocíamos. Debido al coronavirus, en marzo se decretó en España un estado de alarma estricto, con confinamientos domiciliarios, que duró casi tres meses. Juan Matute es español, y, como todos, sufrió las consecuencias de la pandemia. Pero su vida aún tenía que girar algo más.

Con solo 22 años, el 5 de mayo sufrió un derrame cerebral.

"La semana previa a que tuve el derrame, aquel día fatídico el 5 de mayo, recuerdo que tenía muchísimos dolores de cabeza. Me empezó a doler en la parte central del cráneo y luego se fue trasladando hacia el ojo izquierdo. Y yo recuerdo que se lo comenté a mi madre el día anterior, el 4 de mayo", recuerda Matute en una entrevista para Tokio 2020.

Poco después dejaría de recordar.

"Al día siguiente estaba montando uno de los caballos. Y le dije a mi padre ‘Papá, me estoy mareando, y de una manera muy fuerte’. Y recuerdo mi padre decirme ‘Vale, hijo, no te preocupes, bájate del caballo, respira, descansa un ratito y conforme te vayas recuperando vuelves a montar’. Y conforme me bajo el caballo, increíble lo que son las cosas, me siento en el suelo y pego un grito de los que se te pone la piel de gallina. Desde ahí se acabó todo".

"Las luces se apagaron y no recuerdo absolutamente nada. Lo siguiente que recuerdo es que, estando en el hospital, las doctoras, todas las enfermeras me decían que me había pasado esto y lo otro. Es brutal", prosigue Matute sobre su despertar, después de haber sufrido una operación quirúrgica por el doctor Claudio Rodríguez en la Fundación Jiménez Díaz.

El atleta Juan Matute junto a su padre en el hospital. Matute estuvo ingresado en el hospital desde el 5 de mayo de 2020 hasta el 3 de julio de 2020.
El atleta Juan Matute junto a su padre en el hospital. Matute estuvo ingresado en el hospital desde el 5 de mayo de 2020 hasta el 3 de julio de 2020.
Por cortesía de Juan Matute

Formar parte del 1%

Aquel momento en el que despertó, Matute ya llevaba 25 días días en el hospital, en coma.

"Se me ponen sobre todo los pelos de punta ahora que lo analizo, porque en el hospital yo estaba super tranquilo. O sea, yo lo acepté, lo interioricé y sin más. Cuando desperté, no tenía ninguna molestia, ningún dolor. Ya estaba con la medicación y con la ayuda que me estaban dando todos los distintos enfermeros. Entonces lo acepté como una parte más de mi vida", reconoce Matute.

"Me hubiese afectado mucho más psicológicamente haberme quedado hemipléjico o más tocado. Porque estoy perfecto. O sea, es increíble. Es el 1 por ciento de las probabilidades que tenía salir tal y como ha salido. Pues me lo he llevado. Es el 1 por ciento. Increíble", prosigue.

Porque, a pesar de que hubo riesgo de la paralización total de la parte izquierda de su cuerpo, Matute se encuentra bien, y hace vida normal. Algo poco frecuente tras un derrame cerebral.

Lo que no llegó a asimilar en un principio fueron los 25 días en coma. Cuando despertó, no creía que 'solo' hubiera pasado ese tiempo.

"Yo pensaba que había pasado diez meses, que había estado muchísimo más tiempo de lo que estuve. Cuando de repente empiezo a recuperar la conciencia, mis padres me tenían que explicar constantemente, me tenían que repetir todos los días que habían pasado sólo mes y medio. Yo me quedaba perplejo", dice.

No quiero ni imaginar la cantidad de sufrimiento, la cantidad de dolor que han sufrido mis padres.

Se me pone la piel de gallina de sólo pensar la cantidad de dudas que tendrían. En esos momentos, te lo planteas todo

Esa sensación de que hubieran pasado diez meses era normal, según las condiciones en las que se encontraba. Había perdido fuerzas, y adelgazó 25 kilos en su estancia en el hospital, donde estuvo desde el 5 de mayo hasta recibir el alta el 3 de julio.

"Yo recuerdo, que, estando en la UCI, que le pasó algo a un paciente de los que estaban en frente de la habitación en la que yo me encontraba. Recuerdo intentar levantarme para ver qué es lo que ocurría, pero no pude. Yo había perdido toda la fuerza. Esa sensación de intentar moverme y no poder da mucha impotencia. Fue una barbaridad", cuenta Matute.

Sin embargo, lo que más impotencia le da es pensar en cómo vivieron todo esto sus padres.

Cuando llegaron al hospital, la situación era tan crítica que su madre llegó a pedir que le dieran la extrema unción a su hijo.

"No quiero ni imaginar la cantidad de sufrimiento, la cantidad de dolor. Mis padres lo han pasado muy mal. Se me pone la piel de gallina de sólo pensarlo, por la cantidad de dudas que tendrían mis padres. En esos momentos, te lo planteas todo", asume Matute.

"He vuelto a nacer"

Todo ese sufrimiento se vio recompensado con un renacimiento. "Ahora estoy feliz. He vuelto a nacer, literal", expresa Matute, que habla con una sonrisa. Sin quejarse ni un poquito. Sin el mínimo '¿Por qué a mí?'.

"¿Cómo no voy a estar optimista, si lo tengo todo? Estoy tal y como estaba antes de que me diese el derrame y con las miras puestas en el futuro con el objetivo de cumplir todos mis sueños. Entonces, ¿cómo no voy a estar positivo? ¿Cómo no voy a tener esa fuerza vital?", pregunta retóricamente Matute.

"Sin lugar a dudas todo esto me ha ayudado a valorar muchas cosas, desde hacer planes con los amigos, ver a mi familia todos los días, cada vez que veo a mi abuela, a mis tíos, a mis primos, a toda la familia, a todos mis amigos también, hasta a mis caballos, hasta los mozos que cuidan los caballos… Cada día que vivo, le doy gracias a Dios", prosigue.

El deporte como motor

Al tercer mes después de sufrir el derrame cerebral, Juan Matute volvió a cabalgar a Don Diego, uno de sus caballos. Acabó con agujetas, pero también "a carcajada limpia". "Era una sensación tan diferente a todas las sensaciones que tenemos a pie a tierra que volver a sentirlo fue especial".

El 16 de octubre, ya estaba compitiendo de nuevo, en el Gran Premio del Campeonato de España de doma clásica en Madrid.

En todo su proceso de recuperación, precisamente el deporte y los Juegos Olímpicos han sido una vía de inspiración para el joven jinete español.

"Me ha ayudado de una manera difícil de describir, porque la capacidad de superación que te enseña el deporte, perseguir tus sueños y perseguir tus objetivos, que al final es el sueño Olímpico, te da una motivación, te da una capacidad de ir más allá, de ir un paso más allá, que es una bendición porque al fin y al cabo, lo que necesitamos todos es la motivación de poder seguir adelante. Y eso, sin lugar a dudas, me lo ha dado el deporte después del derrame", reconoce.

Soñar con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Los Juegos Olímpicos le han inspirado durante su proceso de recuperación. Y tiene Tokio 2020 en el horizonte.

La selección española de hípica tiene garantizada su presencia en los Juegos del próximo verano en tres disciplinas: salto de obstáculos, concurso completo y doma clásica. Ésta última es la de Matute, que precisamente fue uno de los artífices en conseguir el billete a Tokio 2020 gracias a la gran actuación de España en el Campeonato del Mundo de 2018. Las plazas no son nominales, por lo que Matute aún no cuenta con la seguridad de estar en Tokio 2020.

Si lo lograra, seguiría los pasos de su padre, también llamado Juan, que participó en los de Seúl 1988, Barcelona 1992 y Atlanta 1996, y que ahora es su entrenador.

"Los Juegos Olímpicos para mí significarían cumplir un sueño, el sueño que tengo desde que tengo 10 añitos. Sería una forma de demostrar, y de demostrarme a mí mismo, que se puede con todos los objetivos que tengas. Que con paciencia y con la motivación y con una planificación bien organizada y bien gestionada, se pueden cumplir todos y cada uno de los objetivos que te propongas", reconoce.

Pero esto es algo que este año, a pesar de todo, ya lo ha demostrado.

Porque los Juegos Olímpicos inspiraron a Juan Matute, pero él también se ha convertido en una fuente de inspiración.

Juan Matute y cómo superó las adversidades para perseguir su sueño Olímpico
03:00

El pasado mes de mayo el jinete español recibió la extremaunción en el hospital tras sufrir una hemorragia cerebral. Después de pasar 25 días en coma, el joven de 22 años ha tenido una recuperación increíble y ahora espera seguir los pasos de su padre compitiendo en Tokio 2020.