Cómo la paciencia ayuda al velocista Lemaitre a mantener el objetivo de un tercer podio Olímpico

Christophe Lemaitre, de Francia, celebra ganar el bronce en los 200 m masculinos en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Imagen por Patrick Smith/Getty Images)
Christophe Lemaitre, de Francia, celebra ganar el bronce en los 200 m masculinos en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Imagen por Patrick Smith/Getty Images)

El bronce en Londres 2012 y Río 2016 Cristophe Lemaitre puede que corra rápido, pero sabe cómo tomarse su tiempo. En esta entrevista explica cómo consigue ser lo suficientemente paciente como para estar al lado de Usain Bolt en un podio Olímpico y cómo pretende llegar al grupo de los mejores Olímpicos de la historia

Para un velocista que necesita menos de 10 segundos para recorrer 100 m, no siempre es tan aparente que pueda ser alguien con gran paciencia. La velocidad es lo que le ha impulsado como atleta - él ganó tres oros Europeos (100 m, 200 m, 4x100 m) con solo 20 años. Pero la virtud de la paciencia fue lo que levó a Cristophe Lemaitre a subirse a dos podios Olímpicos, y probablemente jugará un rol principal en su nueva meta en Tokio.

"Creemos que las pruebas de velocidad te hacen estar siempre con prisa, ir rápido todo el tiempo, pero no es así. Necesitamos tomarnos nuestro tiempo", cuenta Lemaitre a Tokyo2020.org.

"Necesitamos diseccionar nuestros movimientos para mejorar. Necesitamos tiempo para extender nuestras zancadas y correr todo lo bien que podemos".

Y ese bien no significa rápido. Pero sí que ese bien puede llevar a la rapidez. Bueno, al menos ese es el elemento técnico que Lemaitre utilizó para llegar a los mejores resultados de manera muy veloz.

Y se muestra en sus actuaciones: tres medallas de oro en los Campeonatos de Europa de 2010, bronce en 200 m en los Mundiales de 2011 y un bronce Olímpico en el evento de 4x100 m en Londres 2012. Bastantes éxitos para un atleta de solo 22 años.

Sin embargo, tres años después se enfrentó a un año muy difícil.

En 2015 nada le estaba funcionando, ya que sufrió una lesión en el glúteo y no consiguió llegar a sus objetivos. Después de una temporada de pista cubierta y al aire libre en las que fue alternando su tiempo de recuperación y resultados decepcionantes, decidió participar en el Mundial, en Pekín.

Allá los resultados fueron duros. No llegó a la final ni de 100 m ni de 200 m.

"Olvidé disfrutar de correr"

Duras y negativas críticas de los medios comenzaron a traspasarle, especialmente porque las expectativas eran altas. Fue duro de controlarlo como atleta. Para llegar en forma a los Juegos Olímpicos de Río 2016, decidió comenzar a trabajar con un psicólogo.

Fue la forma de tomar algo de perspectiva y tomarse su tiempo para entender qué estaba yendo mal.

"En 2015 me falló la mentalidad", Lemaitre recuerda. "Estaba entrenando duro y no entendía por qué mis actuaciones no seguían a estos entrenamientos. No pude mejorar y estaba pasándolo mal con las salidas".

"El psicólogo me ayudó a trabajar en mí mismo. Necesitaba correr por las metas correctas. Estaba corriendo para silenciar las críticas y se me olvidó disfrutar de correr. Gracias al psicólogo, pude divertirme otra vez y ser más tranquilo en los grandes eventos".

Al principio no tenía nada de paciencia.

Quería que las cosas pasaran rápido. Resultados rápidos

Aprender a tener paciencia jugando a las cartas

Coincidencia o no, durante el mismo periodo, el velocista francés descubrió un juego de cartas que requiere que sus jugadores desarrollen su paciencia, estrategia, razonamiento y observación. Se llama Magic: El encuentro y consiste en tomar lo mejor de un oponente a través de un mazo de 60 cartas mínimo, de las que cada una tiene una función. Es algo similar a los juegos de rol, pero usando cartas.

Lo de Lemaitre con este juego fue un flechazo.

"Me encanta la estrategia que implica Magic. Me cuesta mucho tiempo componer mi mazo y encontrar las sinergias entre las cartas".

"Al principio no tenía nada de paciencia. Quería que las cosas pasaran rápido. Resultados rápidos. Esto precisamente es por lo que me decanté en mi carrera por las distancias de velocidad. Pero Magic me enseñó a ser paciente, a no andar con prisas. Me entrenó para pensar paso a paso".

Es algo en lo que le gustaría seguir tras su carrera deportiva.

"Participé en algunos torneos pero con mis entrenamientos y competiciones es complicado. Me gustaría hacer algo más y, claro, tendré más tiempo cuando me retire", asegura.

"No estoy acabado"

Por ahora, sigue en el partido y esta mirando hacia adelante, al regreso de la competición. El calendario de la Diamond League ya ha sido publicado, y la temporada comenzará en agosto en Mónaco, donde podría estar Lemaitre.

"Que la temporada no se quede en blanco es un alivio. Los meetings serán una buena manera de ver dónde estoy respecto al resto de velocistas. También estará bien ver lo que tengo que trabajar de cara a Tokio. Ahora hay más de un año de preparación".

Así que se tomará su tiempo para prepararse todo lo que pueda porque cree que tiene una oportunidad de subirse de nuevo al cajón en Tokio, donde quiere competir en 100 m, 200 m y 4x100 m, justo lo mismo que hizo en Río.

"Sé que no estoy acabado", dice el atleta de 29 años. "Tengo el mismo objetivo que en Río: volver al podio Olímpico. Tengo un año más, y creo que puedo sacar ventaja de este aplazamiento. Sé que si mi mente y mi cuerpo no me lo impiden, puedo lugar por el podio Olímpico".

Las señales del cuerpo

Lemaitre también ha sido extremadamente paciente con su cuerpo. Después de 2015, volvió a vivir momentos duros entre 2017 y 2019, cuando sufrió lesiones en los isquiotibiales y en las pantorrillas. Sin embargo, Lemaitre pudo controlar todo esto con tiempo y perspectiva.

"Sabía que la furia, la frustración y el enfado no me ayudarían a mi recuperación. Me mantuve tranquilo y me tomé mi tiempo para recuperarme. Intenté entender por qué me había lesionado. Cada una de las lesiones me ayudaron a ser mejor", dice Lemaitre.

También explica que gracias a la paciencia ahora sabe cómo escuchar a su cuerpo para no forzarlo demasiado.

"No me lesioné aquellos meses para nada porque ahora sé expresar mejor cómo me siento. Le puedo decir a mi entrenador cuando algo parece que no va bien y él puede adaptarme el programa".

Sabía que la furia, la frustración y el enfado no me ayudarían a mi recuperación.

Me mantuve tranquilo y me tomé mi tiempo para recuperarme

La meta de la historia Olímpica

No ha detenido su entrenamiento durante el confinamiento y se mantiene activo. Tomó algunos cursos de gestión comunitaria, se apuntó a clases online y atendió a clases de saxofón por videoconferencia.

Ahora ha vuelto a la pista en Aix-les-Bains, cerca de su ciudad natal Annecy, a la puertas de los Alpes franceses, y se encuentra feliz de ponerse de nuevo los clavos tras el confinamiento.

Todavía está viendo a un psicólogo una vez cada quince días y también juega a Magic tan a menudo como puede.

Esos hobbies no juegan un rol en la pista, pero le ayudan a tomarse su tiempo y estar relajado cuando se pone los clavos.

Al final, todos sus esfuerzos están centrados en una cosa: llegar a lo que lograron Alain Mimoun y Mahiedine Mekhissi-Benabbad, los únicos atletas francesas que subieron al podio Olímpico en tres Juegos consecutivos.