Bicitaxista, pintor, mecánico... y uno de los hombres más rápidos del mundo

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"Soñar en pequeño es una hipocresía. Hay que soñar en grande", afirma Anthony Zambrano. Con esa filosofía, logró la plata en el Mundial de Doha 2019 en 400 m y aspira a una presea en Tokio 2020

La historia de Anthony Zambrano la ha podido construir, montar y pintar él mismo. Literalmente.

Tiene 22 años, unos Juegos Olímpicos a sus espaldas y una medalla de plata lograda en el Mundial, pero también una trayectoria profesional de lo más diversa.

“En esta vida he hecho muchas cosas ya: bicitaxista, mototaxista, albañil, pintor, mecánico… Nunca me arrepiento de haber probado todo eso porque esos sacrificios pusieron su gotica para poder luchar y obtener lo que tengo, porque siempre que salgo a correr pienso de dónde soy, de dónde vengo, cómo llegué a esto", reconoce el atleta para Tokyo2020.org.

Crecer en Colombia no es fácil, y pronto hay que ganarse la vida. Pero él siempre ha mantenido vivos sus sueños.

“A mí me ha tocado duro en esta vida y poco a poco todo se ha ido blandeando. Es como la masa: tú vas echando agua y agua, todo se ablanda y así hasta que uno se hace una arepa. Así es la vida. El diamante en bruto uno lo va puliendo hasta que brilla”, dice.

Anthony Zambrano, de Colombia, reacciona tras correr las semifinales de 400 m en el Mundial Juvenil de la IAAF de Cali 2015.  (Imagen por Buda Mendes/Getty Images for IAAF)
Anthony Zambrano, de Colombia, reacciona tras correr las semifinales de 400 m en el Mundial Juvenil de la IAAF de Cali 2015. (Imagen por Buda Mendes/Getty Images for IAAF)
2015 Getty Images

Su inspiración, en casa

Para que los dos diamantes que tiene como piernas comenzaran a brillar de verdad hubo una persona clave: su madre. Ella le crió sola y siempre ha fomentado los sueños de su hijo.

“Mi mamá ha sido mi inspiración. Ella luchó desde que yo era pequeño. Ella se mataba muy duro trabajando por mí como ama de casa. Gracias a Dios ahora ella puede descansar porque yo le puedo dar una buena vida. Eso ha sido mi motivación siempre”, reconoce Zambrano.

De hecho, es ella la que tiene todas sus medallas y trofeos.

“Todas las medallas son para ella. Yo no tengo medallas, siempre me las roba. Yo solo voy a competir. Ella tiene todas las medallitas bien acomodadas”, bromea el atleta colombiano.

Entre estas preseas que están en manos de su madre se encuentra la medalla de plata que Zambrano consiguió en el Mundial de atletismo de Doha 2019, en la prueba de 400 m.

Este es, de momento, su mayor hito como atleta. Y, de nuevo, fue su madre quien tuvo mucho que ver con el éxito.

"Tengo grandes recuerdos de los entrenamientos, de los sacrificios que hice para ganar la medalla. Todo lo que hice no fue en vano. Salí adelante de donde vivía y cumplí así el sueño de mi mamá, porque ella me dijo que sería la mujer más feliz el día que le regalara una medalla Mundial y una Olímpica. Yo le dije: 'Mamá, no se preocupe, que en eso estamos. Y si tú me apoyas y me apoya mi esposa, vamos a lograr todos nuestros objetivos, y siempre se cumplen todas las metas'”, recuerda Zambrano.

Sin embargo, ahora la falta una medalla con la que sigue soñando: la Olímpica.

La sorpresa para Tokio 2020

Zambrano tiene Tokio 2020 en el horizonte, y espera poder hacer algo grande.

Y, además, ya cuenta con la experiencia de haber estado en unos Juegos. Con solo 18 años, el colombiano participó en los de Río 2016 en la prueba de relevos 4x400 m.

Para llegar a ellos, otra persona tuvo que entrar en su vida. Su entrenador (profesor, como él le llama), Nelson Gutiérrez.

“Doy gracias a Dios por ponerlo en mi camino. Me ha ayudado muchísimo. Gracias a él he logrado casi todos mis sueños: ir a una Diamond League, a muchos meetings y países a competir… Cuando yo lo conocí, en España, me llevó a un meeting en Barcelona y fui elegido por Colombia para el relevo. Mi recuerdo es muy lindo", narra Zambrano.

Sin embargo, no todo fue perfecto.

"Entonces no estaba en mi mejor momento. En Río hice las cosas bien, pero no fue perfecto porque yo era joven, me faltaba chispa y entusiasmo. Muchas cosas me afectaron. Pero entonces me puse la meta de ir a los siguientes Juegos Olímpicos. Y estos son Tokio 2020, aunque tengamos que esperar un año más".

Justo después de aquellos Juegos, aunque tenía la meta de Tokio en mente, sufrió una lesión de tobillo de la que le ha costado dos años recuperarse por completo.

Entonces pensó que sus sueños se resquebrajaban, necesitaba un apoyo que no vio e incluso se replanteó su vida como atleta. Volver atrás. A hacer de taxista en bici, a pintar, a lo que fuera.

Pero resurgió.

"Estuve a punto de dejarlo, pero mi madre me apoyó y me ayudó a recuperarme”.

Esto le ha permitido volver a creer en ese sueño de Tokio, aunque dice que no quiere desvelar cuál es su meta en los Juegos del próximo verano: “Yo no hablo mucho porque me gusta dar sorpresas”.

El deporte me ha alejado de los malos pasos.

Me siento feliz por ser deportista en mi país

Un ejemplo

De la nada al todo, Zambrano espera poder inspirar a los jóvenes de Colombia para que apuesten por sus sueños, como hizo él.

“Para mí es un placer motivar a los chicos porque aquí hay mucha violencia, malos caminos, malos pasos… Me gustaría que vieran que, si yo pude, ellos también. En mi caso, el deporte me ha alejado de los malos pasos. Me siento feliz de ser deportista en mi país. Mi país es feliz por cómo compito”.

Pero Zambrano no da buenos pasos en la pista, sino también fuera de ella. Para él, esta es la manera de ser un deportista completo. Además, por supuesto, de soñar siempre.

“A mí me gusta soñar en grande. Soñar en pequeño es como una hipocresía. Yo siempre quería algo grande. Mi profesor Nelson me explicó que un buen deportista no solo se forma en la pista, sino también en la calle, como buena persona, con buena educación".

“En esta vida siempre hay que luchar por sus sueños. Nunca hay que rendirse porque el que se rinde pierde. La vida te pone muchos obstáculos y muchas barreras para que los pases o te quedes”, prosigue.

Más allá de los Juegos

Y ahora esos pasos le llevan a querer dar lo mejor de sí en los 400 metros en Tokio 2020, y sabe el trabajo y esfuerzo que aún le queda por delante.

"En esta vida hay que hacer miles y miles de cosas para lograr una sola. Si Usain Bolt necesitó cuatro años para bajar unos segundos su marca, yo también tengo que hacer sacrificios para lograr mi objetivo, que es ganar una medalla Olímpica”, expresa.

Para ello, en las próximas semanas buscará ir a Europa para realizar un par de competencias y defender su mejor marca personal, de 44.15 segundos, conseguida en el Mundial de Doha. Precisamente allí se convirtió en el primer colombiano en lograr una medalla en un Mundial en esta disciplina.

Sin embargo, no todos los sueños de Zambrano están conectados con el atletismo... aunque sí con la velocidad.

"Mi hobby son las motos y en esta cuarentena he desarmado mis motos, las he restaurado y puesto lindas. El día que yo me retire del atletismo, pondré mi taller", reconoce.

Porque sin duda Anthony Zambrano sigue teniendo mucho de aquel joven que decidió salir de Colombia para soñar en grande. Para no soñar con hipocresía.