Alhambra Nievas: "Siempre he soñado con estar en los Juegos"

Alhambra Nievas trabaja como directora en la Gestión de Talentos de Arbitraje en World Rugby.
Alhambra Nievas trabaja como directora en la Gestión de Talentos de Arbitraje en World Rugby.

Alhambra Nievas es una exjugadora internacional y actual árbitra de rugby. Con una reputación brillante, la árbitra, de 27 años, llegó al clímax de su carrera al dirigir la final de rugby siete de Río 2016 entre Australia y Nueva Zelanda. Ahora está ayudando a otros a conseguir su sueño en Tokio 2020

De jugar a arbitrar

Alhambra Nievas probó muchos deportes diferentes – desde el fútbol, el baloncesto o el voleibol hasta el karate –, pero fue el rugby el que le interesó más.

Ahora tiene 37 años, pero comenzó a jugar a rugby en la Universidad. Después, a nivel de clubes, jugó en su provincia (Andalucía) antes de hacer su debut internacional con España en 2006.

"Jugué en España por casi 10 años. Es la meta de cualquier jugador llegar a jugar por tu país", dice para Tokyo2020.org.

Sin embargo, en 2012 Nievas tuvo la oportunidad de formar parte del juego... de una manera diferente.

Una amiga le animó a ayudarle en una escuela de rugby para niños, lo que le inspiró a probar el arbitraje.

"Empecé a arbitrar y me di cuenta de que era un reto más grande para mí. Fue duro porque jugar a rugby te da la mejor de las sensaciones. Es algo que no puedes comparar con nada".

Nievas compaginó su tiempo entre jugar y arbitrar, al principio para mejorar su conocimiento de las normas y reglas del juego.

"Empecé a arbitrar solo para conocer mejor las normas, para mejorar mi comunicación con el árbitro, porque era de hecho la capitana, aunque en aquel momento estaba más centrada en mi carrera como jugadora".

Convertirse en árbitra profesional

En 2009 se decidió que el rugby siete volvería al programa Olímpico para los Juegos de Río 2016.

Nievas entonces ya había dirigido algunos partidos a nivel nacional, pero pronto le llegaría la invitación para arbitrar en el más alto nivel.

Fue en ese momento cuando decidió dejar de jugar y enfocar toda su atención al arbitraje profesional.

"Empecé a pensar 'Oh, quizás necesito centrarme en mi carrera como árbitra", explica. "Como niña y adolescente, siempre había soñado con estar en los Juegos. Cuando me enteré de que el rugby siete estaría en el programa Olímpico, se convirtió en mi meta. Realmente quería estar en los Juegos como árbitra".

"Dejé de jugar y me centré en mi carrera como árbitra. Tuve algunas oportunidades aquí en España, así que fui progresando hasta el nivel más alto en la liga masculina de España. Creo que esto me permitió desarrollarme, y también crecer en el nivel internacional".

"Después comencé a recibir oportunidades. Creo que el primer evento al que acudí como asistente fue en 2012, en el Dubai Sevens, y después tuve más oportunidades".

"Empecé a arbitrar en el World Rugby Sevens femenino en 2014, y todo fue bastante bien. Ciertamente fue bien".

Además de ser una árbitra regular en el circuito global de rugby siete, Nievas también dirigió encuentros en el Seis Naciones femenino y en la Copa del Mundo femenina.

En noviembre de 2016, fue asistente en un partido entre Estados Unidos y Tonga, y de este modo se convirtió en la primera mujer en oficializar un partido masculino internacional de rugby.

AUS - NZL, final del rugby femenino | Reviviendo Río 2016
49:48

Entrenar tan duro como los deportistas

Nievas llevó a cabo la transición entre ser una jugadora internacional de alto nivel a una oficial de renombre mundial de manera exitosa, y fue debido a que entrenaba "más y más fuerte" al convertirse en árbitra a tiempo completo.

"Creo que la gente se tiene que dar cuenta de que ser una árbitra de rugby, en términos de cómo te preparas físicamente, es bastante similar a ser una jugadora", explica Nievas. "Necesitas prepararte físicamente, mentalmente y técnicamente. Demanda mucho. Nosotros también somos atletas; no hay diferencia".

El rugby siete es un juego muy rápido: siete jugadores, tiempos de siete minutos y toma de decisiones decisivas en cuestión de segundos. Los árbitros tienen que ser rápidos en más de una forma.

"El rugby siete es muy exigente", dice Nievas. "Tienes que estar muy en forma y ser muy rápida. Necesitas entrenar parecido a los jugadores".

"El rugby siete está progresando muy deprisa a nivel femenino. Así que tenemos que entrenar muy duro".

Mientras un atleta individual puede tener un mal día o encadenar una racha en mala forma, los oficiales siempre tienen que dar el máximo.

"Como árbitra en el campo no solo estás representándote a ti misma, sino también a tu equipo: el equipo de árbitros".

"Arbitrar no es intentar sacar a la gente de tu camino. Estás intentando dar lo mejor de ti mismo. Es una competición contigo misma para mejorar, estar ahí, ser consistente, llegar a los mejores niveles, y todo esto en un ambiente de alto rendimiento para poder ser seleccionada para los Juegos".

"Es crucial animarnos los unos a los otros y aprender de los demás. La filosofía es ser mejores juntos".

Para Nievas, la clave para mejorar físicamente y en habilidades fue trabajar de la mano de un entrenador internacional para mejorar su arbitraje en el mayor escenario deportivo de todos: los Juegos Olímpicos.

"La clave para mí fue tener un entrenador físico. Esa fue la clave: estar al nivel que demandan World Rugby o los Juegos".

"Fue algo que realmente disfruté. No diré que fue duro negativamente, sino diré que fuimos muy disciplinados".

"Como árbitros, todos éramos muy conscientes de que teníamos que prepararnos lo mejor que pudiéramos porque teníamos que asegurarnos de que el rugby siete se quedara en el programa Olímpico".

"Nos teníamos que asegurar de que no pasara nada controvertido, y de que el rugby no se viera de manera negativa. Nosotros solo queríamos poner nuestro granito de arena para que el rugby siete fuera un éxito en los Juegos".

Australia y Nueva Zelanda en formación durante los himnos nacionales antes de la final femenina de rugby siete en los Juegos Olímpicos de Río 2016.  (Imagen por David Rogers/Getty Images)
Australia y Nueva Zelanda en formación durante los himnos nacionales antes de la final femenina de rugby siete en los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Imagen por David Rogers/Getty Images)
2016 Getty Images

La final Olímpica de Río 2016

Toda la preparación y experiencia valió la pena cuando Nievas recibió el honor de dirigir el primer partido por el oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Lo disputaron dos de los mejores equipos en el mundo: Australia y Nueva Zelanda, en el Estadio Deodoro.

Y coincidió con su cumpleaños.

“Siempre había soñado con estar en los Juegos”, cuenta Nievas. “Fue maravilloso. Arbitrar la final fue un gran honor para mí. Cuando la final Olímpica arrancó, mi cumpleaños justo había empezado en España. Fue el mejor regalo de cumpleaños que podía tener”.

“Cuando entras en una final, siempre, no solo en los Juegos sino también en la Copa del Mundo o en un evento de las World Series, es porque valoran tu actuación durante el torneo”.

“Estoy orgullosa por cómo me preparé y por mis actuaciones durante el torneo. Toda la preparación antes del torneo, pero también la que tuve en los años antes. Cada vez que estaba en un evento, la meta estaba en el horizonte: los Juegos”.

Sus buenas actuaciones también se reconocieron por sus compañeras, y Nievas recibió el premio al arbitraje de World Rugby en la gala de World Rugby Awards al final de aquel año.

Tokio 2020

Nievas se retiró del arbitraje en 2018 y ahora es la Directora del Desarrollo del Arbitraje en World Rugby, con el cometido de identificar y fomentar el talento arbitral global en rugby siete y quince.

Como exjugadora y exárbitra, su nuevo rol es casi algo natural para Nievas, que puede de este modo compartir su gran experiencia con los nuevos talentos emergentes.

“Como jugadora, especialmente si juegas al más alto nivel, es una transición rápida de jugar a arbitrar porque si estás acostumbrada a un ambiente de alto rendimiento, tus conocimientos y habilidades, todo, contribuye a acelerar el proceso”.

“Tenemos un par de ejemplos en nuestro equipo actual. Tenemos a Joy Neville, Julianne Zussman y Selica Winiata. Ellas tres son exjugadoras del más alto nivel internacional. Winiata ganó la última Copa del Mundo femenina en Irlanda, en 2017”.

El plan de Nievas es asegurarse de que, tan pronto como el rugby se reinicie, los árbitros vuelvan a los campos de nuevo para prepararse para Tokio 2020.

“El próximo año (2021) será un año grande para el rugby. Tenemos los Juegos y la Copa del Mundo en Nueva Zelanda”.

“Como árbitros, nos estamos preparando lo mejor que podemos para cuando se reinicie el rugby. Estamos preparados para salir a los campos para ganar esta experiencia antes de estos dos grandes eventos. Estamos ilusionados y no podemos esperar para estar en Tokio”.

“Todo el mundo desea estar allí. Estamos preparándonos lo mejor que podemos para conseguir una gran y brillante competición”.

“No podemos esperar”.