52 años de México 1968: la natación entonces y ahora

El mexicano Felipe Muñoz sorprendió a todos con su victoria en los 200 m pecho en México 1968.
El mexicano Felipe Muñoz sorprendió a todos con su victoria en los 200 m pecho en México 1968.

Del 12 al 27 de octubre de 1968 tuvieron lugar los Juegos Olímpicos de Ciudad de México. Con motivo de este aniversario, Tokio 2020 publica una serie de artículos para conmemorar los únicos Juegos disputados en Latinoamérica hasta Río 2016. Hoy, las medallas de oro y bronce de Felipe Muñoz y María Teresa Ramírez Gómez en la alberca Olímpica Francisco Márquez

La natación en 1968

La natación tuvo un lugar protagonista en los Juegos Olímpicos de México 1968. Ese año supuso un aumento significativo en el número de pruebas: de 18 disputadas en 1964 se pasó a 29. Por primera vez, entraron en el programa los 200 metros en los cuatro estilos y los 800 metros para las mujeres.

La competición estuvo dominada por los estadounidenses que ganaron 52 de las 87 medallas en disputa. Los Estados Unidos ya habían dominado en 1964, pero en México ganaron 21 de las 29 pruebas. En total, 21 oros, 15 platas y 16 bronces. Australia quedó en segundo lugar con ocho preseas, tres de oro. En total se rompieron veintitrés plusmarcas Olímpicas y cinco mundiales.

Los estadounidenses Charlie Hickcox y Debbie Meyer con tres preseas de oro fueron los mayores medallistas. Meyer, con sólo 16 años, ganó en los 200, 400 y 800 metros libres. Fue la primera nadadora que consiguió tres medallas en este deporte.

Otro protagonista fue lo que se dio en llamar "la venganza de Moctezuma", una infección estomacal que tumbó a gran cantidad de nadadores. Entre los afectados, el norteamericano Mark Spitz que, a pesar de los problemas y con tan solo 18 años, consiguió las medallas de oro en los relevos 4 x 100 y 4 x 200 metros libres, la de plata en 100 metros mariposa y la de bronce en los 100 metros libres. Una excelente actuación pero que no hacía presagiar las increíbles 7 medallas que conseguiría en Múnich 1972. La infección hizo que la norteamericana Catie Ball perdiera cuatro kilos en pocos días y quedara relegada a la quinta plaza en los 100 metros braza, donde era favorita.

Pero sin duda una de las mayores sorpresas de las pruebas que se disputaron en la alberca Olímpica Francisco Márquez para Latinoamérica y, sobre todo para el país anfitrión, fue la que protagonizó el mexicano Felipe Muñoz, quien ganó un histórico oro en los 200 m pecho. Además, esta medalla no fue la única para México ya que la nadadora María Teresa Ramírez Gómez se apuntó otro tanto al hacerse con el bronce en la prueba de estilo libre femenino de 800 metros.

La mexicana María Teresa Ramírez Gómez se hizo con el bronce en la prueba de 800 m libre femenino en México 1968.
La mexicana María Teresa Ramírez Gómez se hizo con el bronce en la prueba de 800 m libre femenino en México 1968.
Por cortesía del Comité Olímpico Mexicano.

Las medallas

Felipe ‘Tibio’ Muñoz tenía 17 años cuando se celebraron los Juegos Olímpicos en México. La competencia de 200 metros pecho tuvo lugar el 22 de octubre y tenía un claro favorito: el soviético Vladimir Kosinky, el campeón anterior con un récord de 2’27’4. Otros nadadores destacados en la prueba eran el estadounidense Brian Job y al alemán Egon Henninger. Muñoz no estaba en las quinielas para el triunfo.

Durante los primeros 100 metros, el mexicano se posicionó en el cuarto lugar; sin embargo, en el cierre apretó el paso y dejó atrás a Job y a Henninger, logrando en los 10 metros antes del final pasar al estadounidense. El ‘Tibio’ no sólo dejó al soviético el segundo podio, sino que también rompió su récord con 2’28’7.

“Persiguió frenéticamente por cuatro estanques a los mejores pechistas del universo, ¡los alcanzó y derrotó!” fue uno de los titulares que aparecieron en la prensa mexicana al día siguiente.

Muñoz siguió con su carrera de nadador en los Juegos Olímpicos de Múnich 72, donde finalizó en cuarto lugar durante la competencia de 200 metros pecho. Dos años más fueron suficientes para que el mexicano decidiera retirarse con dos preseas de oro y una de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, disputados en Santo Domingo.

Más adelante pasó a dirigir la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME). En 2001 finalizó su labor en la CODEME y fue nombrado presidente del Comité Olímpico Mexicano, organismo que dirigió hasta 2012.

La segunda medalla de la natación mexicana en 1968 llegaría el 24 de octubre. Ramírez se hizo con el bronce en la final de los 800 metros libres después de arrebatarle a la australiana Karen Moras el tercer lugar, y de paso convertirse en la segunda mujer de México en conseguir una medalla Olímpica.

En la alberca Olímpica consiguió el preciado metal tras culminar la prueba con un tiempo de 9’38’5, a solo una décima de segundo arriba de la australiana Moras (9’38’6). El primer sitio fue para la estadounidense Debbie Meyer con 9’24’0 y el segundo para la también norteamericana Pamela Kruse con 9’35’7.

“Felipe y yo éramos buenos, pero no se hablaba de una medalla, pero ya muy cerca de la competencia empezaban a decir que éramos prospecto para medalla. La emoción de estar en unos Juegos Olímpicos y estar en casa con mi público, con mis amigos y con mi familia, todo hizo que me motivara mucho a dar mi máximo esfuerzo, y conforme pasaba el tiempo me fui dando cuenta del cambio, de que lo que representaba ya ser medallista Olímpica y formar parte de la historia del deporte mexicano a nivel Olímpico”, aseguró la nadadora a Milenio Diario.

El mexicano Felipe Muñoz en lo más alto del podio durante la ceremonia de entrega de medallas de la prueba de 200 m pecho en México 1968.
El mexicano Felipe Muñoz en lo más alto del podio durante la ceremonia de entrega de medallas de la prueba de 200 m pecho en México 1968.
Por cortesía del Comité Olímpico Mexicano.

La natación mexicana en Tokio 2020

Sin duda, los Juegos Olímpicos de 1968 fueron el mejor momento de la historia para la natación mexicana. Hasta la fecha, el país no ha vuelto a subirse al podio de los Juegos Olímpicos en este deporte. 

Para Tokio 2020, México aún no cuenta con nadadores clasificados, pero hay 18 nadadores con marca B en busca de su boleto. 

Uno de los favoritos para viajar a Japón es Ricardo Vargas, considerado el mejor nadador del país azteca en estos momentos. El deportista de 22 años ya participó en Río 2016 y cuenta con los mejores tiempos mexicanos en 400 m, 800 m, 1.500 m libres y 400 m combinado.

Otra nadadora que también estuvo en Río 2016 y que aspira a estar en Tokio es Liliana Ibañez. La deportista de 29 años trabaja confiada en alcanzar las finales en 50 y 100 m estilo libre.

En los 100 metros libres, Ibáñez necesita hacer un tiempo de 54’38’ para llegar a Tokio, pero su meta está en bajar de 53’ y estabilizarse en esos tiempos para llegar a la final Olímpica. 

En las próximas semanas está previsto que un grupo de 17 nadadores mexicanos participen en el Campeonato Nacional de Brasil, buscando dar la marca A para Tokio 2020.

Esta selección viajará a Río de Janeiro el 27 de noviembre a un campamento de dos semanas antes de iniciar el torneo, el 8 de diciembre.

Jorge Iga, Miguel de Lara, Ángel Martínez, Héctor Ruvalcaba, Horus Briseño, Álvaro Ibarra, Ayumi Macías, Mónica González, María Mata Coco, Ximena Conde, Melissa Rodríguez y el mismo Ricardo Vargas conforman esta selección de nadadores que espera hacer un buen papel en Brasil y conseguir su boleto para Japón. Según la Federación Mexicana de Natación, clasificar a “cinco o seis” nadadores para los Juegos de Tokio 2020 sería todo un éxito.