Naoko Imoto: una nadadora japonesa orgullosa de llevar un mensaje de esperanza

ATENAS, GRECIA - 19 DE MARZO: La ex nadadora japonesa Imoto Naoko porta la antorcha Olímpica durante la ceremonia de entrega de la llama para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en Atenas, Grecia. La ceremonia fue a puerta cerrada como medida preventiva contra el coronavirus.
ATENAS, GRECIA - 19 DE MARZO: La ex nadadora japonesa Imoto Naoko porta la antorcha Olímpica durante la ceremonia de entrega de la llama para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en Atenas, Grecia. La ceremonia fue a puerta cerrada como medida preventiva contra el coronavirus.

IMOTO Naoko formó parte del equipo de natación de Japón en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, donde terminó cuarta en el relevos 4x200 libres. Si bien ese es sin duda un recuerdo agradable, desde entonces, la ex nadadora Olímpica de 43 años ha dedicado su vida a ayudar a otros.

Elegida como la primera portadora de la antorcha japonesa en representar a Tokio 2020 en Grecia, Imoto recibió la llama Olímpica del presidente del Comité Olímpico Helénico y miembro del COI, Spyros Capralos, en la ceremonia de entrega en el Estadio Panatinaico de Atenas y viajará de regreso a Japón con la llama y el resto de la delegación japonesa.

Imoto considera que este es un papel de alto simbolismo que acepta con mucho orgullo y respeto.

“Cuando recibí la llamada, me sorprendió mucho y pensé que no podía ser cierto. La llama Olímpica representa mucho para mí y para muchas personas a pesar de las dificultades a las que nos enfrentamos en este momento con el coronavirus”, dijo a Tokyo2020.

La esperanza ilumina nuestro camino

Para Imoto, el símbolo de la llama Olímpica tiene un significado más vivo que nunca, ya que la llama viajará desde Grecia a Fukushima, que es una de las prefecturas en la región de Tohoku que aún está en proceso de reconstrucción tras el devastador terremoto de hace nueve años.

"La llama vino de la antigua Olimpia aquí en Grecia y se dirige a Fukushima, donde se produjo el terremoto en 2011", describe.

“Atravesará todo Japón y finalmente llegará a Tokio. En el camino, se cargará de la esperanza de toda la gente por lo que cuando llegue a Tokio será una llama muy poderosa. En estos tiempos difíciles, tendrá aún más significado porque las personas vulnerables, especialmente las personas mayores, están viviendo un momento difícil. Todas las personas que llevarán esta llama transmitirán este mensaje de esperanza durante el relevo”.

Este viaje es particularmente emotivo para Naoko, ya que durante un tiempo trabajó para ayudar a las personas afectadas por el terremoto y el tsunami.

“Hace nueve años estaba en Miyagi e Iwate trabajando para UNICEF como parte del equipo de respuesta y vi el tremendo daño. Después de nueve años, entiendo que la construcción aún no se ha completado y mucha gente todavía está sufriendo, pero tiene que haber un fuerte mensaje de esperanza”, opina.

Trabajar para UNICEF

Hoy en día, Imoto trabaja en Grecia con inmigrantes y refugiados para UNICEF. Otro papel muy significativo para ella.

“Soy Jefe de Educación en la oficina de UNICEF en Grecia; Vine hace unos tres años y medio como parte del equipo de respuesta a la crisis de refugiados y migrantes. En este momento hay más de 100.000 refugiados y migrantes en el país, y millones más en Europa, procedentes de Afganistán, Siria, Irak, Pakistán y muchos otros países".

Aunque es consciente de los problemas que Europa tiene para acomodar e integrar a estos refugiados en la sociedad, cree en la importancia de utilizar la educación para ayudar a los refugiados y, en particular, a los niños marginados.

“Todo niño tiene derecho a acceder a cosas básicas como la educación, el agua, los servicios de salud y el derecho a tener un futuro. Mi pequeña parte de apoyo es en el terreno educativo. Es mi trabajo brindarles educación y ayudar al gobierno griego asegurándome de que los niños van a la escuela y de que reciben una educación de calidad”, explica.

Como ex atleta, Imoto es consciente de la importancia que tiene el deporte para los niños refugiados. De hecho, el deporte es un elemento importante de los programas educativos que actualmente gestiona en Grecia.

"Estoy trabajando en diferentes campos de refugiados donde ofrezco programas educativos", explica. "Pero los niños no pueden concentrarse si no están contentos y listos para ir a la escuela. Usamos el deporte para que los niños se relajen, se sientan parte de la clase, se unan con sus amigos pero también lidien con su frustración y los traumas del pasado. Por eso el deporte es una pieza importante del rompecabezas", comenta.

Por supuesto, el equipo Olímpico de refugiados del COI tiene un especial significado para ella, considerando la elección "desgarradora" a la que se enfrentan los atletas de países devastados por la guerra.

“Estoy entusiasmada con el equipo Olímpico de refugiados, que comenzó en Río en 2016. Estas personas se ven obligadas a huir de sus países y ya no pueden representar a sus lugares de origen. Dedicar su vida al deporte para representar a su país en los Juegos Olímpicos es muy significativo y luego, debido a guerras, violencia y atrocidades, tener que huir y no poder representar a su tierra, es desgarrador. Pero ahora tienen el derecho a participar en los Juegos Olímpicos, y eso es fantástico", concluye la portadora de la antorcha en Grecia.